El sindicalismo de Córdoba calcula y define hasta dónde se anima a jugar en la gira de Axel Kicillof
El gobernador participara del congreso de Sanidad. Gremios invitados y presencias en duda. Quién se muestra, quién se cuida y qué costo tiene frente a Llaryora.
Axel Kicillof junto a Héctor Daer, su sherpa en el viaje a Córdoba
Los gobernadores Axel Kicillof (Buenos Aires), Raúl Jalil (Catamarca) y Martín Llaryora (Córdoba), junto al expresidente Adolfo Rodríguez Saá.
La incursión que Axel Kicillof realizará por distintas ciudades de Córdoba este viernes, ya como precandidato a presidente en 2027, podría marcar un nuevo hito para un sindicalismo que desde hace años exhibe diferencias en el modo de plantarse ante los avatares de la política local y, sobre todo, la nacional.
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Todos los gremios de Córdoba han sido invitados a participar del evento principal, que será el 61° Congreso Nacional de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA), que se realizará el viernes por la mañana en La Falda, ciudad de valía histórica para el sindicalismo nacional.
La diferencia entre el cálculo original y el recuento posterior permitirá varias lecturas, dos de ellas centrales de cara a 2027.
La primera apuntará a reconocer aquellas entidades que, a falta de un año y medio para las elecciones nacionales, confían ya en que el gobernador bonaerense representa la mejor opción para que el peronismo recupere la presidencia. La segunda tendrá una dimensión doméstica y permitirá inferir cuáles de las agremiaciones no se animan aún a manifestar predilección alguna (si la tuviesen), cuidadosas de no irritar al gobierno de Martín Llaryora.
La interna de la CGT
La invitación al Congreso de FATSA ha corrido por cuenta de los anfitriones. Con el aval deHéctor Daer, quien acompañará al gobernador bonaerense durante todo su trayecto, Ricardo López, titular de ATSA Córdoba, cursó las correspondientes comunicaciones a todas las centrales gremiales reconocidas en la provincia: CGT Regional Córdoba, CGT Córdoba (integrada principalmente por las representaciones de los trabajadores estatales cordobeses), CTA y ATE.
El abarcamiento no es un detalle. Muchos siguen impulsando una unión en el frente gremial. La consideran necesaria, incluso urgente, atendiendo a las consecuencias del plan económico impuesto por el gobierno de Javier Milei y la posibilidad de su continuidad por otros cuatro años en la Casa Rosada.
La apelación a la unidad tiene varios antecedentes y una fecha clave para su comprensión. En junio de 2022 la conducción central de la CGT impulsó una “normalización” de la CGT Regional Córdoba. Los interventores, designados por Abel Furlán, adujeron incumplimiento de plazos largamente vencidos y apuraron el nombramiento de un nuevo triunvirato, integrado por el mencionado López, Pablo Chacón (empleados de Comercio) y Rubén Urbano (UOM).
El ambicioso horizonte incluye a las CTA, aunque las históricas diferencias tornan más complejo cualquier acople.
Confirmados en el acto con Axel Kicillof
Entre las presencias confirmadas destacan tres importantes dirigentes. El primero es Héctor “Moncho” Morcillo, histórico líder del Sindicato de Trabajadores de la Industria Alimenticia (STIA), quien trabaja activamente por el armado del kicillofismo en la faz institucional.
También se descuenta que estará en La Falda el titular de la Asociación Bancaria de Córdoba, Ezequiel Morcillo, quien se ha convertido en una de las voces reconocibles del reclamo de los aportantes a la Caja de Jubilaciones contra la reforma que diseñara Llaryora. Sin relación con Héctor, a nivel nacional se encolumna con la conducción de Sergio Palazzo.
Ilda Bustos, titular de la CGT Córdoba, llevará consigo una representatividad que ata varios cabos. Histórica dirigente peronista, aunque nunca dejó de ser orgánica a las decisiones colectivas, tampoco se privó de marcar diferencias con las gobernaciones del peronismo de Córdoba. Su nombre ha formado parte de distintos proyectos pensados como alternativa al férreo cordobesismo.
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Juan Monserrat, es secretario general del gremio docente de Córdoba
Junto a ella arribará Juan Monserrat, extitular de la UEPC, el gremio de los educadores, el más grande en cantidad de afiliados. Referente de CTERA, es otro dirigente que ha dado resonancia a las posturas del peronismo nacional, ora kirchneristas, ora massistas.
En un espectro similar, los organizadores cuentan con el paso de Rubén Daniele, titular del combativo Sindicato de Empleados Municipales (SUOEM), otra voz de calibre en la puja salarial con la Provincia.
Un ojo puesto en Martín Llaryora
Más compleja aparece la participación de otros referentes de peso. En particular aquellos que atraviesan aún una discusión paritaria, como Sergio Castro del SEP. Al cierre de esta nota se descartaba la presencia de Roberto Cristalli, actual titular de la UEPC, cabeza de una negociación que se extendió por varias semanas y crispó ánimos en la sede de la gobernación.
Algunos dirigentes podrían optar por la asistencia en carácter de simples espectadores, sin arrogarse representación gremial alguna. No descartan, empero, converger en una corriente de apoyo a Kicillof, por encima de las organizaciones de base que se definen plurales.
Las dudas no sólo responden a la prudencia respecto de un proyecto aún en etapa inicial, con escasa presencia en la provincia. Responden, sobre todo, a la necesidad de cuidar el vínculo con el gobierno provincial, empleador y contraparte en cada discusión salarial.
Lo ha contado Letra P, el gobernador Llaryora también muestra una cuidada ambigüedad frente al kicillofismo. Aunque públicamente refuerce la distancia con un dirigente al que sigue interpelando como una variación del kirchnerismo, en los sustratos políticos abundan los contactos.
kicillof
Axel Kicillof agitó el tablero gremial cordobés
Un pacto basado en necesidades cruzadas aparece como más probable de lo que se admite. La profundización de la caída de Milei podría apurar su alumbramiento, resolviendo muchas de las incertidumbres que atraviesa un sindicalismo que sigue ofreciendo posturas divergentes, especialmente ante la política nacional. Los antecedentes del pésimo vínculo entre el cordobesismo y la conducción nacional del PJ invitan a extrema cautela.
El dato no pasa inadvertido para los armadores políticos de Kicillof, que persiguen un doble cometido: deskirchnerizar a Axel y evitar enfrentamientos con Llaryora. Tampoco para las conducciones obreras, que se reconocen dispuestas a guardar credenciales internas si encuentran unidad para enfrentar a Milei en 2027.