En Santa Fe, la crisis económica y la falta de impulso estatal suficiente empuja a los constructores a presupuestar casi al costo las obras familiares.
En medio de la retracción generalizada que vive la construcción, Santa Fe se convirtió en los últimos años en un oasis para el sector, empujada por la apuesta a la obra pública del gobierno provincial. Sin embargo, la actualidad no es un lecho de rosas, especialmente en el ámbito privado. En Rosario, por ejemplo, los pedidos de autorización de edificación bajaron un 35% en el último año.
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Esa caída complica severamente a las pequeñas y medianas empresas constructoras. Algunos profesionales advierten que hay urgencia por cerrar proyectos para poder pagar sueldos. La competencia, lejos de ser virtuosa, parece la ley de la selva: guerra de presupuestos al costo y canibalización marcan el pulso de la puja entre grandes, medianas y pequeñas empresas del rubro.
Permisos de edificación, en baja
“Si medimos el nivel de consumo de cemento a nivel global, estamos en niveles bajísimos, aun cuando la provincia de Santa Fe y Rosario son casi islas dentro de esta situación”, analizó Mariano Schor, presidente de la Cámara de la Construcción de Rosario, en diálogo con Letra P.
Más allá de la inyección en inversión que se aplicó a la actividad no alcanza para evitar un retroceso que en mayo de 2026 fue del 16,8% respecto del mismo mes del año anterior, según los datos del Instituto Provincial de Estadísticas y Censos de Santa Fe (IPEC).
El mercado edilicio se redujo un 35% en Santa Fe y la falta de trabajo empuja a los profesionales a una competencia "canibal" para ganar el cliente y a presupuestar casi al costo. Denuncian que apenas pueden pagar los jornales.
El trabajo se concentra actualmente en los barrios cerrados y countries que se están construyendo en el conurbano rosarino, en edificios de gran porte y en las obras públicas y viales que la provincia auspicia.
Fuera de esos emprendimientos, los permisos de edificación en la provincia bajaron de 146.960 en junio de 2025 a 117.821 en el mismo mes de 2026, lo cual refleja una caída del 19,8% a nivel provincial.
En Rosario, el número es aún peor: según fuentes consultadas dentro del Colegio de Arquitectos de la provincia de Santa Fe, la retracción es del 35%. Si se analiza la evolución desde el comienzo del gobierno de Milei a la fecha, junio de 2023 cerró con 182.956 permisos presentados y en el mismo mes de 2024 se alcanzaron apenas los 89.278 (51,2% menos).
El "Infierno" de obras públicas no alcanza
Entre rutas y cárceles, con el "Infierno" de Piñero como obra emblemática, el Ministerio de Desarrollo Productivo sostuvo una importante inversión en el área de la construcción, lo cual explica el sostenimiento de la actividad en las empresas constructoras más grandes. No obstante, el universo de las pymes y las microempresas se desmorona lentamente.
El último informe de la Confederación de PyMES Constructoras de la República Argentina (CPC) señala que las empresas de más de 200 empleados registraron un crecimiento de 7,1% del empleo en los últimos 12 meses, mientras que las PyMES registraron una caída de 1,3% interanual en junio. El desplome de mayo a junio fue de 2,7%.
El relevamiento sostiene que los niveles de la actividad son “históricamente bajos”. El gasto en la obra pública a nivel nacional se desplomó 74,9% en términos reales a nivel interanual. Se registran 89.359 puestos laborales menos en comparación con mayo de 2023, fecha en la que de acuerdo al reporte se ubica el inicio de una tendencia a la baja del empleo del sector.
“Nuestro rubro no se aleja de la realidad de todos los otros. Esto empieza con la reducción de la obra pública que hizo Nación. Esa decisión provocó que a las empresas más grandes se les atomizara el trabajo y termine siendo la ley de la selva”, afirmó a Letra PMarcelo Lamberto, titular del Colegio de Arquitectos de la Provincia de Santa Fe, quien explicó que las empresas intermedias que antes podían entrar en una licitación pública “hoy se chocan con las firmas más grandes, lo que genera un efecto dominó sobre los constructores más chicos”.
Costos en alza y poder adquisitivo en baja
El arquitecto explicó a este medio que “las construcciones de viviendas unifamiliares de hasta 150 m2 o las reformas se redujeron un 35%. Los edificios tuvieron un pequeño crecimiento, que no parece alcanzar. El universo donde trabaja una pequeña empresa de tres o cuatro personas, los edificios que absorben una menor cantidad de mano de obra, tenían un caudal de movimiento grande y hoy eso está muy frenado”.
“El tema de los costos también juega. No subió el poder adquisitivo para poder acceder a la vivienda o a los materiales”, apuntó Schor. Otro de los datos que se desprende del informe de CPC es el costo en dólares de la construcción por m2, que lleva seis meses consecutivos en alza. Según la Asociación de Pymes Constructoras de la Provincia de Buenos Aires, edificar cuesta 77% más en valores dolarizados que en 2018.
Entre caníbales
“En ciertos rubros, sobre todo en lo que es la construcción de casas y edificios, al estar el dólar estancado, hay un desfasaje entre lo edificado y la venta. Cuando lo tenés que vender en dólares, no llega a salvar los gastos de la obra. Entonces se genera una incertidumbre”, dijo Lamberto y subrayó que los niveles de incertidumbre en la actividad lleva a que los profesionales dejen de lado los trabajos independientes y busquen incorporarse a empresas para salvar el ingreso fijo: “Estas variables económicas lo que hacen es comerse a los chicos y atomizar las empresas.”
Cuando la economía se retrae, lo que primero se frena en el rubro edilicio son las obras de mantenimiento y refacciones en las viviendas familiares: “La cadena se empieza a trastocar. El más grande pasa de hacer obras públicas a hacer obras intermedias, el intermedio a hacer casitas y el que hacía casitas hoy hace refacciones. Es como la cadena alimenticia. Esto genera una suerte de canibalismo entre los profesionales”, argumentó el titular del Colegio de Arquitectos.
Marcelo Lamberto, presidente del Colegio de Arquitectos de la provincia de Santa Fe.
La reducción del mercado de obras y refacciones disponibles, producto de los aumentos en los materiales y la retracción del poder adquisitivo, llevó a que los constructores presenten presupuestos muy cercanos a lo que le demandan los costos para poder ser competitivos. Esta lógica termina desatando un “todos contra todos” que si bien es moneda corriente entre los profesionales liberales, termina generando casos en los que se complica hasta el pago de los jornales.
Lamberto es taxativo: “Es el canibalismo entre colegas. Antes de tener la gente parada, llegan al costo cero. Si tenés gente a tu cargo, preferís no perder. Actualmente, el que tiene una empresa de 10 personas la rema como puede. Tenés que ser un aventurero para largarte solo”.
La matriculación de profesionales, también en baja
Las empresas constructoras de Santa Fe actualmente se encuentran trabajando con márgenes muy pequeños. “Para el constructor PyME bajó mucho su actividad. Todas las tareas y trabajos pequeños no están teniendo el impacto de otros años”, lamentó Schor y deslizó que la Cámara realiza gestiones para utilizar fondos que actualmente están ociosos. La idea es utilizarlos "para securitización de los créditos hipotecarios buscando brindar tasas más bajas que las que están hoy en el mercado”.
Desde el Colegio de Arquitectos muestran una gran preocupación tanto por los bajos niveles de actividad como por la caída en las matriculaciones de nuevos profesionales.
“Si bien se jubilan y entran nuevos cada año, la matrícula en el balance viene en caída”, sostuvo Lamberto. Además marcó que la reducción de la actividad lleva al aumento de la informalidad, lo cual se traduce en arquitectos, técnicos y maestros mayores de obra que trabajan sin matrícula y sin permiso. Esto termina afectando también a la obra social de los constructores matriculados en el Colegio.