Luis Toto Caputo y Javier Milei habilitaron la exportación de ganado vivo, prohibida en Argentina desde 1973, en una nueva señal hacia la producción de materias primas y de desaliento a la industrialización. La Sociedad Rural y grandes ganaderos festejan; los frigoríficos se quejan. El consenso está en la impracticabilidad a corto plazo de la medida: faltan animales e infraestructura.
La venta externa de ganado en pie se suma la eliminación de las retenciones a la exportación de cueros salados, sin industrializar. Dos golpes al agregado de valor en origen y al empleo local. Sólo en la industria del cuero son 12.000 trabajadores y en la industria frigorífica unos 15.000. La ganadería es un sector primario de la economía que existe antes que el Estado nacional, de ahí su importancia política también. Hoy entre los productores grandes están, entre otras, las familias Radici, Brito, Beltrán y Eduardo Elsztain de Cresud. También la familia de Marcos Pereda Born, el vicepresidente de la SRA.
Exportación y mercado interno en Argentina
El lobby de los frigoríficos que encabeza Mario Ravettino, presidente del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC), se había impuesto a los curtiembreros nacionales en el tema cueros. Ahora le tocó perder. Los ganaderos podrán exportar sus productos sin estar obligados a venderlos para la industria local.
El decreto 133/25 de Toto Caputo para exportar ganado en pie se apoya en el artículo 142 del decretazo 70/23, que dispuso que el “Poder Ejecutivo no podrá establecer prohibiciones ni restricciones a las exportaciones o importaciones por motivos económicos”.
Ante la caída histórica del consumo de carne, que se registra por la contracción de los ingresos y que ralentiza los aumentos en los mostradores, el Gobierno intenta que los ganaderos mejoren el precio a su producción exportando.
Un experto asegura que ante un stock de animales restringido, va a aumentar el precio de la carne en el mercado local entre un 10% y un 15%, como mínimo. Los productores reciben de los frigoríficos un poco más de $3.000 por kilo vivo y $6.500 si se pacta el precio "de la media res en el gancho". La exportación podría rendir más. Aunque no hay puertos preparados para hacer lo logística que requiere esa operación. Por ejemplo, la cuarentena de animales.
El stock de ganado es corto
En 1973 había 60 millones de cabezas de ganado para 23 millones de argentinos, casi tres animales por persona. Ahora se abre la exportación de ganado vivo cuando el rodeo es de 52 millones de cabezas y hay 47 millones de personas en el país, apenas un poco más de animal por cada habitante.
Raúl Milano, consultor ganadero, aseguró a Letra P, que la medida oficial es "un paso adelante, porque permite que los ganaderos puedan defender mejor el precio de su producción, con la salvedad de que es mejor agregar valor en el país, pero en última instancia se puede establecer un cupo, por ejemplo, 400 mil animales por año".
"Turquía es uno de los compradores de ganado vivo, son animales especiales, que no están castrados y se los denomina MEJ (Macho Entero Joven)", detalló Milano y agregó: "la mejor medida sería que le saquen las retenciones a la carne, que hoy son el 6,75%".
Federico Sturzenegger y el dólar atrasado
El ministro de desregulación, Federico Sturzenegger, se adjudicó la autoría de la decisión. La presentó como una alternativa al reclamo de economistas, industriales, empresas de servicios y productores que advierten sobre el dólar atrasado y la necesidad de devaluar.
“Se estuvo discutiendo el tema del tipo de cambio, pero pareciera omitirse del debate la extraordinaria cantidad de restricciones que le habíamos autoimpuesto a nuestro comercio”, dijo Sturzenegger en las redes sociales.
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Fuentes cercanas a Sturzenegger negaron que el ministro se hubiera reunido con algún sector empresarial para elaborar el permiso de exportar carne sin industrializar. Hace 15 días festejó la eliminación de las retenciones a los cueros salados sin proceso industrial, que hizo elevar la queja de los curtiembreros.
Curtiembres versus frigoríficos en la era de Javier Milei
“Ni bien el Gobierno eliminó el derecho a la exportación de los cueros, llamaron los chinos y los alemanes y avisaron que iban a pagar 5% menos los encargues que tenían”, dijo un integrante del sector de curtiembres a Letra P y advirtió que “el productor ganadero la vio pasar”.
Otra fuente del sector, consultada por este medio, lo niega. "El sector curtiembrero es oligopólico, maneja los precios, en muchos casos no pasa a buscar los cueros hasta que se los bajen, tiene un mercado cautivo", afirma. Los líderes del sector son Sadesa, cuyo ceo es Miguel Galperin, el hermano del fundador de Mercado Libre, ambos nietos de Walter Lebach. En ese club se anotan la Hispano Argentina y ARLEI de la familia Leiser, entre otras.
En 2019, el último día del gobierno de Mauricio Macri, el entonces ministro de Agroindustria y ex presidente de la Sociedad Rural Luis Miguel Etchevehere aprobó la exportación sin retenciones de un cupo de dos millones de unidades de cueros bovinos, ovinos y equinos. Esa medida "cambió para mal el mercado de los cueros", afirmó un curtiembrero.
El gobierno libertario profundizó la medida de Etchevehere. Allí ganan los frigoríficos que salan cueros y los exportan directamente. Ciaber, Rioplatense o Gorina (que se incendió) tiene capacidad de acopiar en contenedores y exportar o vender a la industria curtiembrera local.
También están los traders que compran cueros a los mataderos y pequeños frigoríficos. Allí las fuentes señalan al “chino Julio Li, que están radicado en Chaco, y tiene peso en la exportación”. Muchos exportadores de cueros fijan su residencia en el Chaco.