14|1|2022

Santa Fe, tierra de conquista para JxC y resistencia para el PJ

13 de noviembre de 2021

13 de noviembre de 2021

La grieta tomó la provincia y la alianza radical-macrista le sacó jugo. Ahora debe construir. Todos apuesta a recortar y mantenerse sólido. Más 2023 que 2021.

Los diez puntos de ventaja que Juntos por el Cambio (JxC) le sacó al Frente de Todos (FdT) en las PASO santafesinas suponen una compleja remontada para el oficialismo. La cancha inclinada para el FdT, junto a la falta de reacción del peronismo a nivel nacional, suman a una victoria de la alianza macrista-radical que, de todos modos, no parece transformar el escenario político inmediato. Sí tendrá incidencia en las proyecciones que cada espacio y las dirigencias tejan de cara a 2023, algo que ya vienen masticando desde el día posterior de las primarias.

 

JxC aprovechó el descrédito del Gobierno en la pandemia y lo supo exprimir en Santa Fe, donde en las elecciones de medio término prende rápido el antiperonismo. Carolina Losada, con cierta frescura por más que haya reutilizado las banderas del antikirchnerismo en campaña, le dio al radicalismo una victoria que posiciona a la alianza como en ningún otro distrito del país.

 

Cerca quedó el radical ex-Frente Progresista Maximiliano Pullaro, que, apelando a la renovación radical en línea con Martín Lousteau, no se contenta con haber hecho una buena elección y buscará seguir creciendo en el espacio. Este paso al frente del radicalismo provincial incidirá de lleno en el equilibrio de fuerzas hacia el interior de la alianza. 

 

Si para algo le sirve quedarse con la victoria, es para empezar a encarar un proceso de construcción provincial firme y ordenado que desemboque en 2023. No será nada sencillo, porque, a la par de que el radicalismo infló el pecho y defenderá su posición de poder, el PRO hizo agua y querrá resistir mínimamente en algún grado en la repartija de licencias que se dará a partir del lunes. 

 

Históricamente, JxC fue un botín del macrismo. Esta vez, su candidato y armador, Federico Angelini, quedó en tercer lugar dentro de la interna. Claro que parece ser mejor organizarse con una victoria en mano, con ganadores abrazando y heridos cediendo, antes que con una derrota donde todos se tiran platos por la cabeza. Esta vez, el casillero de la pampa gringa lo pintan de amarillo, al igual que Córdoba. Serán dos años de negociaciones complejas: si hasta ahora ni el macrismo ni JxC a nivel nacional pudieron ordenarse, por qué lo haría Santa Fe de manera tan fácil. 

 

Salvar la ropa

Por el lado del peronismo, las cartas también parecen echadas. Si bien la segunda parte de la campaña se intensificó y hasta hubo momentos de los largos dos meses entre las PASO y las generales durante los que pensó que podría arrimarse y soñar, también mostró algo de aceptación de la derrota que se fue acentuando en las últimas dos semanas. 

 

En las horas previas a las urnas, el peronismo piensa en salvar la ropa con un crecimiento que recorte lo más posible la brecha de diez puntos que dejaron las PASO. Según un miembro de la campaña que patea más Buenos Aires que Santa Fe, eso significaría un examen aprobado dentro del mapa electoral global adverso del Frente de Todos. 

 

El futuro no parece tener otro ingrediente que la unidad, más aún en la eventual derrota, y más ahora, que otra fuerza se planta con chances. Por supuesto, un batacazo cambiaría todo el tablero y empoderaría como nunca al gobernador Omar Perotti y también al candidato Marcelo Lewandowski, pero no parece un escenario probable. 

 

Justamente el candidato sabe que la diferencia que le sacó al Frente Progresista es irremontable y se meterá como senador por la minoría. Desde que murió Miguel Lifschitz, Santa Fe no tiene más tercios ni posibilidades de avenida del medio. El progresismo apostó por la diputada provincial y excompañera de Lifschitz, Clara García, para romper la polarización, pero se estancó en un 15%. Peronismo o JxC.

 

El gobernador Perotti y el candidato Lewandowski en un acto previo a las generales

Por eso, cada dirigente piensa en cómo fortalecerse con lo puesto. Lewandowski pretende mejorar los 30 puntos que sacó la alianza y, sobre todo, robustecerse en el departamento Rosario para consolidarse en esa zona como el elector. Su figura nació y pisó fuerte allí de arranque como senador provincial y desde ahí quiere construirse para el futuro.

 

En tanto, el gobernador ya ganó su ronda. Su apuesta eran las PASO contra Agustín Rossi  para despejarse el camino y sacarse de encima a un dirigente de peso que pudiera obstruirle los planes a futuro, sean cual fuesen. Sin reelección posible, el gobernador comenzó a abrir el espectro de escenarios donde jugar en 2023, provinciales y nacionales. Para cualquiera de ellos, es mejor no tener detractores empoderados.