20|5|2022

Diputados: FdT y JxC, condenados a la rosca en un tablero partido al medio

15 de noviembre de 2021

15 de noviembre de 2021

Si el escrutinio definitivo lo confirma, el FdT tendrá dos bancas más que JxC. El cuórum, cuesta arriba para ambos. Terceras fuerzas y reclamos pendientes.

El escrutinio provisorio de las elecciones legislativas de este domingo fragilizó el delicado equilibrio inestable que habían dejado las PASO con vistas al recambio que se concretará el 10 de diciembre en la Cámara de Diputados, donde la paridad entre el oficialismo y la oposición seguirá instalada hasta 2023, incluso con riesgo de exacerbarse si el escrutinio definitivo arroja alguna sorpresa. También cerró un duro revés para el Frente de Todos en el Senado, que se quedará sin cuórum propio porque perdió seis bancas y quedó a dos votos de obtener los 37 necesarios para sesionar, en un copia de las cifras que ya habían mostrado las elecciones primarias del 12 de septiembre.

 

En la Cámara baja, la corta diferencia que actualmente divide a ese recinto con 120 bancas para el Frente de Todos (FdT) y 115 para Juntos por el Cambio (JxC) se transformará en una ajustadísima paridad a partir del 10 de diciembre. Con el 98% de las mesas escrutadas en todo el país, el oficialismo perdió dos bancas y quedará con 118, mientras que la principal bancada opositora solo sumó un escaño y llegará a contar con 116 integrantes. Son cuatro menos que las 120 que se había planteado JxC en la campaña electoral con el objetivo de condicionar y arrinconar al Frente de Todos en las dos cámaras del Congreso.

 

 

La caída de esa meta aspiracional en Diputados redimensionó los riesgos y fortalezas que afrontó el oficialismo en el momento de mayor zozobra electoral desde su creación. El Frente de Todos perdió menos de lo que esperaba y logró retener la primera minoría por escaso margen, pero el suficiente como para diluir una ofensiva que entusiasmaba al sector más duro de JxC: sacar a Sergio Massa de la presidencia de la Cámara baja ante la eventual pérdida de la primera minoría. Su permanencia en el cargo también implica una aritmética que aumenta la paridad que se viene en Diputados. El titular del cuerpo no vota, salvo en caso de desempate, pero sí aporta al cuórum.

 

La búsqueda de los 129 votos necesarios para sesionar será ardua para las dos principales fuerzas de la Cámara. Desde el 10 de diciembre, el FdT necesitará sumar diez votos aliados para llegar al cuórum y JxC estará obligado a conseguir 13.

 

El oficialismo mantiene 68 bancas y renovará 50, mientras que el bloque de JxC sumará 61 integrantes, como producto de la victoria en 13 distritos, y los sumará a los 55 que ya forman parte del cuerpo desde 2019. Con esa diferencia el rol de las terceras fuerzas será el factor desequilibrante que podrá romper el corsé de acero que implicará una paridad tan ajustada.

 

Para sumar más incertidumbre al delicado equilibrio entre las fuerzas mayoritarias, con el 98,92% de las mesas escrutadas en La Rioja, fuentes de JxC sostenían que el candidato radical Juan Amado se encontraba a 75 votos de ser electo, lo que repartiría en partes iguales las dos bancas que pone en juego el distrito y provocaría un empate en 117 escaños.

 

Al mismo tiempo, el kirchnerismo rionegrino, relegado al tercer puesto por el candidato del PRO, Aníbal Tortoriello, por 756 votos con el 98,81% de las mesas escrutadas, no se resignaba a perder la banca en disputa que hoy ocupa Ayelén Spósito y agregaba otro factor que suma suspenso a la definitiva conformación de ambas bancadas.   

 

Terceros en discordia

En tanto, el interbloque del lavagnismo reducirá su bancada de diez a siete integrantes.  El espacio recobrará la atención del oficialismo para llegar al cuórum y contar con sus votos en distintos debates. Con esa escudería, que se verá reducida, tampoco alcanza. Ante esa carencia adquiere una doble relevancia el bloque Unidad Federal para el Desarrollo, que tendrá cuatro bancas cuando juren los nuevos diputados y diputadas.

 

El debilitamiento de esa pequeña franja de alianzas esquivas del oficialismo (y no tanto) suma importancia ante el crecimiento de las posiciones de ultraderecha, que podrían transformarse en socios externos de JxC cuando juren los legisladores electos. En la Ciudad de Buenos Aires, "La Libertad Avanza", logró meter a Javier Milei y Victoria Villarruel. Su sello espejo en la provincia, "Avanza Libertad" se quedará con tres bancas para José Luis Espert, Carolina Píparo y Hugo Bontempo, aunque la tercera era disputada por Florencio Randazzo en el conteo final de votos, e incluso el PRO pretendía pelear ese escaño en el escrutinio definitivo para Florencia De Sensi.

 

El Frente de Izquierda también cambia su peso. Contará con Myriam Bregman por la Ciudad de Buenos Aires, Nicolás del Caño y Romina del Plá por la provincia y a Alejandro Vilca por Jujuy, duplicando su representación actual.

 

Del otro lado del recinto, la escena es mucho más clara y, al mismo tiempo, compleja para el oficialismo. En el Senado se confirmó el pronóstico más duro con la pérdida de seis bancas y sin chances de contar con cuórum propio. De las 41 que tiene ahora, quedará con 35 desde el 10 de diciembre, a dos votos del cuórum de 37, es decir, a merced de dos alianzas clave: Magdalena Solari Quintana, del Frente de la Concordia, el provincialismo que comanda Carlos Rovira y gobierna Misiones desde hace 20 años, y el rionegrino Alberto Weretilneck. El exgobernador patagónico mantiene una relación inestable con el oficialismo y en diciembre se transformará en un interlocutor estratégico para la vicepresidenta y titular del Senado, Cristina Fernández de Kirchner.

 

 

El FdT puso en juego 15 de los 41 escaños que controla. JxC arriesgaba nueve de los 26 que tiene. Estas elecciones reflejaron que tendrá 31 bancas, un número que posiblemente crezca por tres eventuales aliados provenientes del interbloque Parlamentario Federal: la riojana Clara Vega, la neuquina Lucila Crexell y el salteño Juan Carlos Romero.