07|2|2023

“El movimiento de mujeres todavía tiene mucho que enseñarle a la política”

02 de noviembre de 2021

02 de noviembre de 2021

Es la apoderada general del PJ en Santa Fe. Abogada y feminista, tuvo su prueba de fuego en el vertiginoso cierre de la interna Perotti - Rossi.

Desde 2015, Florencia Marinaro es la apoderada general del Partido Justicialista (PJ) en la provincia de Santa Fe. Ese año, cuando Ricardo Olivera asumió como presidente del partido, Marinaro fue elegida para representar al espacio Corriente Nacional y compartió la tarea con dos dirigentes históricos: Ricardo Paulichenco, que representaba al espacio de los senadores, y Edmundo "Lucho" Barrera. Tras la muerte del primero en 2019 y la renuncia del segundo, fue reelecta como única dueña de la lapicera que habilita a una lista peronista a entrar en la competencia electoral

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Abogada y feminista, hoy además es la secretaria de Mujeres, Género y Diversidad de la provincia. A sus 35 años, cuenta que viene de familia peronista: "Cuando cumplí 18, golpeé la puerta del PJ porque me quería afiliar. La sede del partido estaba como hoy, toda oscura y llena de palomas, y había una mujer que me pidió el documento y nada más. Fue un trámite, pero yo estaba tan emocionada, pensé que Juan Domingo Perón se me iba a iluminar... pero nada de eso pasó", cuenta entre risas.

 

Marinaro llegó a coordinar casi 400 listas en una elección y se ganó la confianza de todos los espacios del peronismo con la prueba de fuego que fue la conflictiva interna de septiembre pasado, que enfrentó al gobernador Omar Perotti con el exministro de Defensa Agustín Rossi.

 

-Las listas siempre se terminan cerrando al filo del plazo límite. ¿Cómo es la previa?

 

-Siempre estuve físicamente en los espacios donde se dan los cierres de las roscas y todo es frenético y a último momento. El derecho es rígido, obliga a cumplir con plazos y la política es profundamente flexible, para ser apoderada tenés que tener ese equilibrio. Y la previa es estar recibiendo llamados de todos los sectores con consultas sobre los armados. Una vez, en 2017, me llamó Jorge Landau porque había una discusión en la ciudad y la provincia de Buenos Aires por el traslado o no de fiscales a otras jurisdicciones y quería que todas las provincias hicieran una presentación similar. Acá se podía generar una situación parecida entre Santa Fe y Entre Ríos, entonces me puse a estudiar el Código Procesal Nacional para poder resolverlo. Y después, es solucionar cuestiones mucho más administrativas del armado. Pero la política consulta cosas extrañísimas y una tiene que dar respuestas.

 

-Perotti y Rossi disputaron una interna y le confiaron el cierre de listas. ¿Cómo se sostienen esas tensiones?

 

-Este cierre fue el más difícil que me ha tocado. Las internas como sistema son buenas, pero esta fue incómoda. Estoy posicionada en el espacio que lidera el gobernador Perotti pero como apoderada trabajo para los frentes electorales y después es la gente la que decide quiénes van a representarnos en las generales. La confianza hay que construirla con ecuanimidad, trayectoria y un ejercicio de la política que es profundamente feminista, y no con esas prácticas viejas y malas de la política de aprovechar la situación de poder para perjudicar al otro o a la otra. Tenemos que pensar en cómo construimos, desde la empatía, desde lo colectivo y en eso el movimiento de mujeres todavía tiene mucho que enseñarle a la política. En contraste, el cierre de 2019 fue muy bueno, con un sentido de unidad muy fuerte, inclusive con la lista de María Eugenia Bielsa que presentó interna. Además, fue la elección que nos devolvió la provincia y la Nación y me da orgullo decir que representé a nivel nacional las listas de diputados y diputadas del Frente de Todos y a nivel provincial las cinco categorías.

 

-¿Cómo es la negociación de los lugares en las listas entre quienes garantizan mayor caudal de votos y quienes tienen trayectoria militante?

 

-El sistema de Boleta Única le cambió el esquema de armado de candidaturas a todos los partidos políticos. Tiene sus pros y contras: le dio mucha más transparencia a los procesos electorales, alivió a los partidos de una logística muy tediosa, que era imprimir y repartir miles de boletas. Pero tiene su contra en que obliga a pensar las individualidades, cuando la política es profundamente colectiva. Hoy para definir quién encabeza la lista, pesa mucho que sean figuras públicas, el protagonismo de esa persona en los medios y en redes sociales, por ejemplo. Así, tenés casos hoy como el de Carolina Losada y también el fenómeno de 2015, que fue Miguel del Sel. Esos son los equilibrios o desequilibrios que se van dando. Yo me acuerdo el día que un compañero me dijo: "El candidato a senador provincial va a ser Marcos Castelló". Y yo pregunté quién era, porque no lo conocía y me respondió: "El cantante de Kaniche". Esa noche lo conocí a Marcos, me pareció una persona cálida y después empezó un fenómeno con él que pocas veces se vio. Así también hay muchos enojos y disgustos, pero hay que evaluar que son decisiones colectivas. También me tocó firmar listas de gente que no quería que estuviera o de pelear el lugar de muchas compañeras.

 

«La confianza hay que construirla con ecuanimidad, trayectoria y un ejercicio de la política que es profundamente feminista»

-¿Qué lugar tiene las mujeres en la rosca peronista?

 

-Hay mujeres que están en las mesas chicas, son la minoría, pero hay. El PJ tiene paridad en toda su mesa ejecutiva y hoy además somos gobierno y tenemos mujeres en ministerios y en espacios de gestión muy importantes. Ahora está mucho más naturalizado, pero yo recibía listas en el 2013 en las que no habían incluido a ninguna mujer, ni siquiera cumplían el cupo, y les tenía que explicar que se les iba a caer. Empezaban desesperadamente a buscar mujeres. Una vez vino una lista de una comuna que era toda de mujeres y uno de los apoderados me dijo: "No se cumple el cupo masculino", y hasta discutimos ese concepto. Hoy ya no se discute más que las mujeres no estemos en las listas y la implementación de la paridad fue materializar un proceso que se fue dando con mucha discusión en todos los partidos tradicionales.