21|11|2021

El sindicalista petrolero que pateó el tablero electoral en tierra de los Kirchner

21 de noviembre de 2021

21 de noviembre de 2021

Fue segundo en Santa Cruz y relegó al FdT al tercer lugar. Alianza con radicales y con Acevedo, un histórico del PJ local. La logia de Caleta y proyección 2023.

El titular del Sindicato de Petroleros Privados de Santa Cruz, Claudio Vidal, ganó mucho más que una banca en el Congreso en las elecciones legislativas del domingo pasado. Su fuerza política, Somos Energía para Renovar Santa Cruz (SER), se posicionó segunda en la provincia con el 28,28 por ciento de los votos y ahora el dirigente pica en punta de cara a las alianzas que se necesitarán en la provincia en 2023, donde prima la ley de lemas. Dentro de su espacio, supo agrupar a un sector de la dirigencia radical, de Juntos por el Cambio y a un histórico del PJ local, como el exgobernador Sergio Acevedo.

 

“Vidal viene construyendo un proyecto político desde el sindicato de petroleros privados de Santa Cruz desde hace tiempo. Su aparición pone en juego no solo aspectos políticos sino también las dinámicas en un territorio petrolero con una tradición muy conflictiva. Es posible que, sobre esa experiencia, el sindicato de Jerárquicos haya jugado muy fuerte en el Frente de Todos, marcando diferencias con Vidal”, explica a Letra P un analista local.

 

En Santa Cruz prima la ley de lemas. Cada lema está compuesto de diferentes sublemas que, al final del recuento, terminan sumando sus votos al postulante que más sufragios cosechó. De esta manera, ganan los lemas y no los aspirantes a nivel individual. Es una competencia interna en tiempo real. En 2019, Vidal jugó dentro del lema del Frente de Todos y, si bien la gobernadora Alicia Kirchner sacó más votos que el resto de las candidaturas, incluida la oposición, el petrolero ocupó un rol central. Dentro del oficialismo provincial consideran que los 46.500 votos que obtuvo el dirigente petrolero en estos comicios de medio término son una forma de controlar la propia interna del espacio peronista. Es decir, una señal hacia los posibles futuros candidatos a la gobernación como Pablo González, el titular de YPF, o Javier Belloni, el intendente de El Calafate, de que no están solos en la compulsa. La llave, dicen, la sigue teniendo Alicia Kirchner.

 

El comienzo

Vidal nació en 1978 en la ciudad de Río Gallegos pero su suerte sindical y política quedó atada a la zona norte de la provincia, sobre el Golfo San Jorge, donde prima la actividad petrolera. De hecho, ganó en Caleta Olivia.

 

Su primer trabajo fue en la empresa Quintana WellPro, una proveedora de servicios de YPF. En 2011, el dirigente se hizo conocido públicamente cuando lideró la toma de una de las plantas de la petrolera de bandera en la localidad de Las Heras, en reclamo por despidos. Por entonces, ya era delegado de Quintana.

 

Dos años después, jugó fuerte para capitanear al Sindicato de Petroleros Privados. Con tan solo 35 años y por 99 votos de diferencia, logró ganarle la interna a Juan “Toja” Carbajal. En 2017 volvió a revalidar su peso dentro del gremio hasta ahora, que asumirá como diputado nacional.

 

"La provincia de Santa Cruz necesita renovación, oxígeno, ideas y generar empleo. Hay un proyecto con el que hay que terminar, hay que terminar con la mala praxis del gobierno pero también hay que terminar con el odio y el desprecio que ofrece el sector de Juntos por el Cambio a través de la diputada nacional Roxana Reyes", sostuvo Vidal en su discurso del domingo 14 por la noche.

 

Alianzas

Vidal no es un jugador solitario. Fue construyendo vínculos con otros dirigentes territoriales por fuera del Frente de Todos, otrora muy críticos de él. Tal es el caso del intendente de Las Heras, José María Carambia, quien llegó a ese cargo en el lema de Juntos por el Cambio, dentro del partido Movere. "Qué buena decisión que tomó el partido SER en desprenderse del Frente de Todos, teniendo en cuenta la propia identidad de partido provincial”, sostuvo Carambia al inicio de la campaña legislativa.

 

En esa línea, Vidal logró juntarse con el exintendente radical de Río Gallegos Roberto Guibetich, con el exmandatario local de Caleta Olivia, el también radical Facundo Prades, y con Antonio Carambia, diputado nacional cuyo mandato vence el 10 de diciembre. La línea en común de estos boinas blancas es su aversión hacia la conducción que supo ejercer el cambiemista Eduardo Costa, corrido de la escena política local tras su derrota en las urnas en 2019.

 

"Caleta tiene que dejar de ser un lugar donde concurren cada 20 días los últimos meses antes de las elecciones, para ver si nos hacen pelear. No vamos a dejar que esto ocurra más, no vamos a competir por ese espacio político, vamos a conformar el frente que arma el espacio SER que lidera Claudio Vidal", manifestó Prades al momento de anunciar su alianza.

 

También forma parte de este espacio Sergio Acevedo, exgobernador de la provincia que tuvo que renunciar en 2007 por un conflicto fogoneado por el entonces ascendente Costa y por Mariana Zuvic, bajo la atenta mirada de Elisa Carrió, que por entonces llegaba a la provincia con su aire de republicanismo anti-K.

 

En el bloque del Frente de Todos descuentan que el petrolero será un aliado más, que demostró que está para pelear nuevamente la gobernación en 2023 y que será central para terciar entre las pretensiones de González y Belloni. En otros tinglados creen que su principal objetivo es una acumulación de poder similar a la del neuquino Guillermo Pereyra, exsenador e histórico líder de los petroleros privados de Neuquén, que acaba de delegar el gremio en Marcelo Rucci.

 

Sea cual fuere el derrotero futuro de Vidal, sus 46.500 votos ya son toda una demostración de poder.