01|1|2022

Ensalada rusa en Olivos, tensión en el Congreso y flores de Carlotto para Massa

21 de noviembre de 2021

21 de noviembre de 2021

El Presidente busca tomar el timón a pesar de los recelos en la coalición. Debate parlamentario al rojo vivo. Las lágrimas de Malena y el consenso de Kicillof.

El kirchnerismo gasta sus últimas balas en el Senado. Seria, Anabel Fernández Sagasti, incondicional a Cristina Fernández y vicejefa de la bancada del Frente de Todos, intentó convencer al diputado Pablo Tonelli, pero Juntos por el Cambio expresó en bloque su rechazo a los 116 DNU en debate y se retiró de la reunión de la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo. La campaña ya arrancó y no hubo argumento que hiciera desistir a la oposición, convencida del avasallamiento K. El diputado del PRO gesticulaba, mientras negaba con la cabeza. Con los brazos en jarra, la mendocina se dio por vencida y ambos se sentaron después de diez minutos de discutir frente a una decena de legisladores, aunque en voz no tan alta, para que el resto no escuchara. Tonelli tomó el micrófono y reconoció que el Poder Ejecutivo había cumplido los plazos de envío de los 116 decretos de necesidad y urgencia, pero señaló el error de incluir algunos que no son competencia de la Bicameral y la premura de votarlos en paquete. El titular de la comisión, el kirchnerista Marcos Cleri, invitó amablemente a que se quedaran y explicó que el oficialismo dividió por temáticas los DNU, la mayoría dictados en cuestiones sanitarias o para paliar la crisis económica y social de la pandemia. Fernández Sagasti perdió la paciencia y devolvió la estocada a la oposición recordando las leyes que Mauricio Macri modificó vía DNU.

 

¿Será el tono del Congreso hasta 2023? Lo será en los temas conflictivos, como ocurrió en la comisión de Relaciones Exteriores con el debate sobre la postura argentina frente a Nicaragua, Cuba y Venezuela, y seguramente también este martes cuando se reúna la Bicameral del Ministerio Público Fiscal, donde se apunta a la gestión del procurador Eduardo Casal. De hecho, en la Casa Rosada están convencidos de que los próximos 20 días la tensión se trasladará al Palacio Legislativo, tanto por el debate sobre el acuerdo con el FMI como por el nuevo Presupuesto. Sin embargo, no todo es como se ve en Twitter o en TV: hubo varios proyectos consensuados en distintas comisiones de Diputados. Uno de ellos fue la regulación de la producción de cannabis medicinal, proyecto que dictaminaron oficialismo y oposición y quedó listo para el recinto. Lo mismo pasó con un proyecto importante para Córdoba: el Frente de Todos y JxC olvidaron sus cuitas y firmaron el dictamen para la creación del Parque Nacional Ansenuza. Celebraron desde Gabriela Estévez, de La Cámpora, a la radical Brenda Austin, que deja la Cámara el próximo 9 de diciembre.

 

En el Congreso, capítulo aparte merece Sergio Massa. El presidente de la Cámara de Diputados rosqueó toda la semana. Fue a la Casa Rosada y habló a solas con Juan Manzur sobre el resultado electoral y sobre el plan plurianual que enviará el Ejecutivo al parlamento la próxima semana. Después recibió a un perdedor, el gobernador pampeano, Sergio Ziliotto, a quien ayudó en la campaña. En cambio, respiró aliviado con el conteo final de La Rioja, que dejó en 118-116 el reparto de bancas entre el Frente de Todos y la principal oposición. Podrá incluso reclamar copyright a Juntos por el Cambio, que presentó un proyecto para que no haya sesiones maratónicas, similar al que debió guardar en un cajón por la pandemia y que pretendía mostrar como parte de una iniciativa de modernización y transparencia parlamentaria. Si hubiera acuerdo y no chicanas, se terminarían las sesiones que se extienden durante toda la noche.

 

El Día de la Militancia, Massa dio una muestra más de su sintonía con el kirchnerismo. En el Salón de los Pasos Perdidos, junto a la fueguina Mabel Caparrós, entregó a Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, la mayor distinción que otorga la Cámara de Diputados. En la primera fila estuvieron el ministro de Justicia, Martín Soria; el secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla Corti; la diputada Cecilia Moreau; el exdiputado Remo Carlotto y Malena Galmarini, presidenta de AySA. Massa dijo que Carlotto es "un ser que le puso luz a la etapa más oscura de la Argentina". Ella apuntó: "Yo a este muchacho lo conozco mucho, lo quiero. Cuando fue intendente nos abrió sus brazos, nos ayudó mucho con su compañera", en referencia a Galmarini que se secaba las lágrimas mientras escuchaba. Solo incomodó a parte de los presentes que el premio lleve el nombre de Juan Bautista Alberdi, figura destacada en la campaña de la oposición libertaria y a contramano del revisionismo de la masacre aborigen. Después del acto, del despacho de Massa se vio salir al diputado, a su esposa y a varios colaboradores en zapatillas. Iban con apuro hacia el acto de Plaza de Mayo. Solo Pietragalla no alcanzó a cambiarse y se sumó vestido de traje a la columna de La Cámpora que encabezó Máximo Kirchner

 

Esa noche, la del miércoles, hubo asado en Olivos. Mayra Mendoza, intendenta de Quilmes y de La Cámpora, hizo una mención al jefe del bloque del Frente de Todos en Diputados, una ausencia muy visible en la comida. Le respondieron que Máximo Kirchner había sido invitado. Nadie explicó por qué no fue. A la cabecera de la mesa se sentaron el presidente Alberto Fernández y la vicegobernadora bonaerense, Verónica Magario. La tercera mujer de la mesa fue Cristina Alvarez Rodríguez. Por el Gobierno estuvieron también los ministros Eduardo de Pedro, Gabriel Katopodis, Jorge Ferraresi, Santiago Cafiero y Juan Zabaleta. Con Axel Kicillof llegaron Martín Insaurralde, Leonardo Nardini y Augusto Costa. estuvieron casi todos los intendentes peronistas de la Primera y la Tercera sección electoral, a excepción del autoexcluido Fernando Gray, que dejó de participar de estos eventos.

 

Hubo asado, ensalada rusa, ensalada de papa y huevo y, de postre, budín de pan. Se repartieron elogios y agradecimientos por el esfuerzo en la campaña.y el Presidente habló sobre su decisión de que en 2023 todos los cargos se diriman en las primarias con el objetivo de ampliar y contener la base de sustentación. En el albertismo hay confianza, después de que el jefe de Estado anunciara que no tocará el gabinete y que cerrará rápidamente con el FMI. Ven tensionado a De Pedro y desconfían de La Cámpora. Los llaman "los pibes". Sin embargo, los pibes no tan pibes (la mayoría pasa los 40) reclamaron las PASO en las intendencias (así Mendoza logró ganar el municipio) y creen que cualquiera tiene derecho a someterse a la voluntad popular, incluso si eso significa habilitar las "re re" contra las que votaron en 2016, cuando Massa acordó con María Eugenia Vidal. La propia CFK habló de la necesidad de utilizar la herramienta de las PASO días después de la derrota de septiembre en una charla con Kicillof, a quien recibió en el Senado. Fue el propio gobernador bonaerense quien habló del tema en el asado de cuatro horas en Olivos. "Si hay consenso", aclaró. Massa no habló. Si se promueven las PASO y se habilita otra reelección, Julio Zamora tendrá una chance más de pelearle al massismo en Tigre.