22|11|2021

"Discrepo con que teníamos una gestión ralentizada"

22 de noviembre de 2021

22 de noviembre de 2021

A cargo de la Agencia de promoción tecnológica, el dirigente albertista dice que los funcionarios funcionan y que la recuperación debe venir con transformación.

Fernando Peirano es el presidente de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia l+D+i) que depende del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, pero también es uno de los fundadores de Agenda Argentina y del Grupo Callao, referenciado en el presidente Alberto Fernández. Al momento de hacer una lectura de las elecciones y al mismo tiempo que el oficialismo relanza su gestión con un mejor resultado que en las PASO, el economista discrepa con la idea de que había "una gestión ralentizada", inmortalizada en la sentencia de los "funcionarios que no funcionan" de Cristina Fernández de Kirchner, dice que los cambios en el Ejecutivo "los decidió la sociedad en su mensaje en las urnas, no la política" y habla de una voluntad de recuperación pero también de transformación.

 

Investigador y docente de la Universidad Nacional de Quilmes y de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, Peirano ya tuvo responsabilidades en el ministerio que conduce Daniel Filmus, uno de los ministros que llegó al gabinete nacional tras la carta-bomba de CFK, ya que entre 2011 y 2015 se desempeñó como subsecretario de Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. Si en una cartera como la de Educación el cambio de Nicolás Trotta por el de Jaime Perczyk implicó un cambio de rumbo, en la de Ciencia parecen prevalecer las continuidades. Y Peirano dice que los objetivos no son distintos a los que planteó el saliente Roberto Salvarezza

 

Inmediatamente después de las elecciones generales, el funcionario participó de una reunión de Agenda Argentina, junto a integrantes del Ejecutivo como Ana Castellani, Marcelo Leiras y Cecilia Nicolini en la que cuenta, en diálogo con Letra P, que "se hizo un diagnóstico descarnado de la situación" que define como "compleja" pero también se marcó "el desafío de construir una coalición no solo electoral sino de gobierno para poder fijar ejes ordenadores" y plasmar una idea de futuro.

 

-¿Cuáles son los desafíos de esta nueva etapa del Gobierno?

 

-El equipo de asesores del Presidente, a través de Alejandro Grimson y Ricardo Forster, convocó una reunión de Agenda Argentina con la idea de tomar el pulso social en el momento inmediato posterior a la elección. Se hizo un diagnóstico descarnado de la situación, que es compleja. Estamos saliendo de una pandemia, recibimos una herencia económica difícil de parte del macrismo y tenemos un desafío de construir una coalición no solo electoral sino de gobierno para poder fijar ejes ordenadores y ver adónde vamos a poner el esfuerzo y cómo podemos plasmar una idea de futuro que es la antesala a construirlo.

 

-Después de las PASO hubo cuestionamientos públicos de la vicepresidenta y cambios en el gabinete, ¿va a haber más cambios? 

 

-El balance es el de todo el Frente de Todos, de renovación y tomar nueva energía, de ordenarnos, de acelerar la concreción de muchas cosas que se venían gestando. Fueron dos meses de esa lógica. En un Estado y en una política que sin duda quedaron muy acotados a la pandemia. Discrepo con que teníamos una gestión ralentizada, se han inventado instrumentos, se ha auxiliado a gran parte de la población, se han ampliado derechos. En la medida que se percibió que íbamos saliendo de este laberinto, se pusieron sobre la mesa los problemas que habíamos dejado de lado por la urgencia de la pandemia. Retomamos otros temas que, como dijo Alberto, estaban presentes en los primeros 99 días de gobierno y teníamos que definir cuándo era el día número 100 para retomarlos. Eso lo decidió la sociedad en su mensaje en las urnas, no la política, y hubo una reacción, desordenada al principio pero que después se fue ordenando, para poner en marcha el día 100 y la iniciativa en otras agendas. 

 

-¿Hay una vocación de recuperación?

 

-La vocación no es solo de recuperarnos sino de transformarnos y esto es un desafío enorme para el Estado como actor clave de esa transformación. Hay una vocación enorme del presidente y la vicepresidenta de recuperarnos de la pandemia y la herencia pesada del macrismo pero sobre todo de transformación, de tener un nuevo modelo de desarrollo económico social, en clave más federal, con nuevos registros de inclusión como perspectiva de género y atendiendo nuevos temas como la agenda verde.

 

-¿Cómo fue su vuelta al ministerio luego de cuatro años?

 

-Cuando estuve al frente de la subsecretaría, fue una etapa propositiva en la que la política de ciencia y tecnología estaba en expansión. Después hubo un retroceso muy fuerte en los años de Mauricio Macri y el plan se discontinuó, a pesar de que continuó el ministro Lino Barañao. Tanto Barañao como Alejandro Ceccatto, que era secretario de Articulación y después estuvo al frente del Conicet, desconocían lo realizado. En 2019, encontramos una agencia muy desinflada, con deudas, 18 meses de atraso en los pagos, se había eliminado un elemento constitutivo como son los aportes a PyMES. Macri había dicho que un buen empresario no necesitaba subsidios para innovar, que lo podía hacer de la mano del acceso a mercados de capitales o de los créditos comerciales, algo que hasta el Banco Interamericano de Desarrollo desmintió. No se había adjudicado la convocatoria correspondiente a 2019 y ese año no hubo compromisos de desembolso para la investigación básica y aplicada. Trabajamos en dos planos: la recuperación y el apoyo en las estrategias Covid y la transformación de la estructura de la agencia, que se descentralizó y cambió su directorio, que ahora tiene paridad de género.

 

-¿Lo sorprendió en aquel momento la continuidad de Barañao?

 

-Sí, hubo una situación inédita: el candidato a presidente Daniel Scioli anticipó un gabinete y anticipó su voluntad de que no siguiera Barañao y que su ministro de Ciencia fuera Filmus. Eso fracturó al equipo. Barañao encontró una revancha en el gesto del macrismo de ofrecerle la continuidad. Hizo una lectura equivocada sobre lo que son las políticas de Estado. No son un nombre propio ni una ley, son un valor, como es en la Argentina el tema de la universidad, el acceso irrestricto, el no arancelamiento.

 

-¿Hoy hay una segunda etapa con la llegada de Filmus al ministerio?

 

-Es una continuidad potenciada, porque el equipo de secretarios es el mismo. Filmus tiene un alcance comunicacional mucho más grande, mucha experiencia en la gestión pública, en la política y hay un Gobierno que decidió acentuar el ritmo de la gestión. Los objetivos no son distintos a los que planteó Salvarezza. A pesar de la pandemia, no nos desorientamos. Esa claridad y esa idea conjunta del rumbo nos permitió poner el acento en una dirección muy puntual y por eso se obtuvieron grandes resultados.