22|11|2021

La Patagonia, de bastión del kirchnerismo a territorio hostil para el Gobierno

22 de noviembre de 2021

22 de noviembre de 2021

Desde La Pampa a Tierra del Fuego, la región fue un golpe tras otro para el peronismo. El voto castigo y el respaldo a partidos provinciales.

Desde hace 18 años, la Patagonia se transformó en un reducto de notable sostén para el kirchnerismo y sus aliados. En cada instancia electoral, en la mayoría de las seis provincias que integran la región, el viejo Frente para la Victoria o el Frente de Todos (FdT) obtuvieron un respaldo tras otro. La excepción a la regla se dio el domingo pasado, desde La Pampa hasta Tierra del Fuego, cuando el mapa se pintó de amarillo salvo en la isla, donde el peronismo pudo dar vuelta la elección. Con el arrastre de la imagen negativa de la gestión del gobierno nacional, el impacto de la crisis económica en una región que se caracteriza por un alto estándar de vida, la coalición oficialista quedó disminuida.

 

Si se comparan los últimos resultados, el avance de Juntos por el Cambio (JxC) fue notable en relación a 2017 y a 2019. También el resurgimiento de las fuerzas provinciales que lograron sortear la polarización en Río Negro y Neuquén. En ese plano, el dato contundente es la consolidación de Juntos Somos Río Negro (JSRN) como un partido de importancia en una contienda nacional, además del histórico Movimiento Popular Neuquino (MPN).

 

El medio término fue tan malo para el kirchnerismo patagónico que se llegaron a barrer con los índices de otros escenarios. Hasta en el domingo negro de Daniel Scioli, en 2015, el sur fue una fortaleza a excepción de La Pampa, aquellos días gobernada por Carlos Verna y bajo una transición que dividió al PJ de esa provincia.

 

JSRN se consolida en la Patagonia norte.

Neuquén, Chubut, Río Negro, Tierra del Fuego y Santa Cruz aportaron votos al exgobernador de Buenos Aires, que enfrentó la segunda vuelta en un escenario cuesta arriba. Desde esos días, los 2.236.206 electores patagónicos apostaron a la boleta azul del kirchnerismo. Pero esa postura tuvo un freno. Según pudo reconstruir Letra P, en cada provincia se replicó el efecto crítico a la gestión nacional, con índices lapidarios de inflación y las particularidades en los armados de listas o frentes.

 

“El resultado fue consecuencia de que la ciudadanía ya no encuentra en los partidos nacionales la solución a los problemas. En 2017 y 2019, la era alternativa a evitar un pasado o a evitar un presente. A nivel nacional, hay dos tercios de la població que espera un candidato que no sea de los dos partidos mayoritarios”, explica Lasse Paniceres, titular de Estudio Par Consultores, sobre los guarismos en Neuquén y Río Negro.

 

En esas provincias, resultaron victoriosos los partidos provinciales. En Neuquén, el MPN entró primero a Diputados con el 28%. Segundo Cambia Neuquén, con el 22%. Tercero el FdT, con el 16%. Río Negro, donde se renovaban dos lugares en la misma cámara, la lógica fue similar: JSRN alcanzó el 35% y JxC, el 26%.

 

Para el consultor, el electorado de ambas provincias adolece de una propuesta seductora. Y destaca la consolidación de Aníbal Tortoriello del lado rionegrino, flamante diputado nacional por JxC, como la figura de una contra hegemonía del gobierno provincial. Para los neuquinos, la novedad más allá del triunfo del Movimiento Popular Neuquino (MPN), del segundo lugar de Pablo Cervi con el sello de Cambia Neuquén, es la aparición de Carlos Eguía. “Tiene perspectiva de crecimiento y representatividad en 2023”, razona ante la consulta de este medio.

 

Chubut, el problema de ser oficialista

Chubut, que sigue en permanente crisis política desde la muerte de Mario Das Neves, tiene un factor determinante. El gobernador Mariano Arcioni, cara visible de una gestión en picada y con múltiples inconvenientes en el plano institucional, es el delegado de Sergio Massa en la región. Como aliado a la Casa Rosada, buscó competir con una lista que aportó al desplome del último fin de semana, sobre todo en la categoría al Senado de la Nación.

 

Chubut Somos Todos (ChuSoTo) es el espacio provincial que cobija al gobernador. El modelo chubutense del provincialismo fue el de peor performance si se compara con el MPN o JSRN. En el tramo de senadores, Juntos por el Cambio obtuvo 35%, el peronismo 26%, y el tercer lugar fue para el Partido Independiente del Chubut, con el 14%. El partido de Arcioni ingresó cuarto, con un magro 10%.

 

Letra P describió los problemas de esa provincia. Docentes, empleados estatales y proveedores se acostumbraron al pago escalonado de salarios, con una deuda abultadísima que afecta a las arcas chubutenses. En el último tiempo, la discusión por la megaminería abrió una brecha más entre el amigo de Massa y la sociedad. Ese tema, que desató protestas y hasta escraches al presidente Alberto Fernández en la Comarca Andina, hundió más al FdT.

 

En Santa Cruz, la fuga de un aliado y el malestar por la situación económica le asistió un golpe a la gobernadora Alicia Kirchner, cuestionada por integrantes del justicialismo cuando los índices de la pandemia fueron en retroceso. Esta vez fue el petrolero Claudio Vidal quien se abrió del armado kirchnerista para obtener una de las tres bancas que el distrito ponía en juego para la Cámara baja.

 

Por algo más de mil votos, el mentor de la fuerza SER se metió en la discusión de tercios que, si bien desaparece en las instancias provinciales con la ley de lemas, generó un avance de JxC. En definitiva, el macrismo se quedó con el podio del 33%. SER el segundo, gracias al 27% cosechado y, el espacio de la gobernadora Kirchner, el 26%.

 

“Este proyecto es la renovación que necesita Santa Cruz, decían que no podíamos ser nosotros por ser gente de trabajo. ¿Dónde está escrito que los trabajadores no pueden conducir los destinos de la provincia?”, se preguntó Vidal, quien habló de empleo, ideas y, sobre todo, “oxigeno” en el peronismo santacruceño. Vidal, que se abre camino en la provincia, tiene el respaldo –entre otros– del exgobernador Sergio Acevedo.

 

Vidal, de SER, es un actor que amenaza la hegemonía K.

Tierra del Fuego fue la única que le dio la victoria al FdT. En las elecciones primarias, JxC se quedó con el triunfo gracias al 33% de los votos ante el 30% del kirchnerismo. Luego de una campaña acaparada por los intendentes Walter Vuoto (Ushuaia), Martín Pérez (Río Grande) y Daniel Harrington (Tolhuin) el oficialismo nacional logró revertir el resultado.

 

Esos tres puntos fueron superados y estirados a diez el último domingo. Casi el 45% fue para el FdT y 29% para el macrismo fueguino. Según confiaron fuentes del oficialismo provincial, en la segunda etapa electoral se recordó como Mauricio Macri generó una desindustrialización de la isla, actividad fundamental para los habitantes del territorio más austral del país.

 

La Pampa, hostil

Donde se selló el Frente de Todos, en la provincia que hoy comanda Sergio Ziliotto, emergieron viejas rencillas en el peronismo. La oposición le sacó el jugo a la polarización y envió a gobernadores, jerarcas partidarios y hasta el presidenciable jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, a sumar los votos necesarios para quedarse con la victoria.

 

En La Pampa se puso en juego la parsimonia de Cristina Fernández de Kirchner, porque allí se terminó de definir el próximo esquema en la Cámara alta. Fuentes del peronismo pampeano justificaron el resultado del domingo a la nacionalización de la campaña y hasta se animaron a recordar históricas peleas entre Verna y Cristina, que parecían enterradas. “Es La Pampa o La Cámpora”, decía el caudillo justicialista en su momento.

 

Luchy Alonso, mimada por CFK, se quedó afuera del Senado.

Los guarismos finales dejaron a JxC con 46% y al FdT con 40% en el tramo de senadores. En La Pampa, donde se observó una competencia mano a mano entre peronismo y antiperonismo, el foco estuvo en General Pico, el segundo distrito electoral comandado por Fernanda Alonso, donde la boleta justicialista perdió por 14 puntos.

 

La jefa local, exministra de Desarrollo Social de Verna, se tomó licencia en la campaña y reapareció a días de las elecciones. Esta jugada, advierten desde las entrañas del espacio, sería una devolución de gentilezas a La Cámpora para que no ingresara María Luz “Luchy” Alonso, una dirigente de extrema confianza para CFK.

 

En definitiva, con más de 2 millones de votos en juego, este extenso mapa del país rechazó al gobierno nacional. Resta saber cómo la Casa Rosada y el Instituto Patria trabajarán para volver a ser la fuerza más votada en 2023, como sucedía elección tras elección.