11|5|2022

Debate en Rosario: ni grieta ni cruces y una revelación con trayectoria

04 de noviembre de 2021

04 de noviembre de 2021

En un histórico noticiero rosarino, aspirantes al Concejo no se sacaron chispas ni muchas diferencias. Pocas propuestas, pocas chicanas y sin apuestas. 

En un formato televisivo dinámico con una vuelta de rosca que apeló a no dejar caer el ritmo en monólogos largos y a darle lugar a los cruces, los cuatro candidatos y la candidata que competirán en las generales para el Concejo de Rosario debatieron en De 12 a 14 de Canal Tres, el noticiero del prime time rosarino, sin dejar un claro ganador. Sí hubo características marcadas: quienes llegan con más chances a las generales para las bancas no se cruzaron; el intento macrista de ir a la grieta naufragó; la centroizquierda estandarizó con propuestas de fondo a largo plazo y resaltó un outsider con discurso tradicionalista pero de lenguaje eficaz.

 

Ni el candidato del oficialista Frente Progresista, Ciro Seisas, ni el representante del PJ, Lisandro Cavatorta, ambos periodistas, armaron una sociedad para agrietar el debate y cortarse, como podía suponerse ya que están cabeza a cabeza en las encuestas. Cada uno apeló a lo suyo sin golpes de efecto, evitaron la confrontación y quedaron más bien contenidos. 

 

Seisas se pegó a la imagen del intendente Pablo Javkin, no lo corrió en ninguna de sus intervenciones y lo mencionó no menos de una docena de veces. Es lo que viene haciendo en campaña para acoplarse a una imagen positiva. En ese tren, habló como parte de la gestión local aunque no de la del Frente Progresista, que gobernó hasta 2019, prometió obras y un sistema de videovigilancia al tocar el tema de la seguridad. También repitió el pedido de autonomía para poder crear una policía local, tal como planteó Javkin en un espejo del larretismo porteño. Quedó en el pelotón del medio, sin poder predominar ni dar un salto.  

 

De la calle

Cavatorta, quien coqueteó muchas veces con sumarse a la política y con distintos espacios, ahora es la cara de un PJ conducido por Omar Perotti. Sostiene el discurso de instalar un “concejal de la calle” recostándose, una y otra vez, en su experiencia con un periodismo de denuncia televisiva desde donde cuestionaba a la dirigencia política y pedía “botarla”. 

 

Ahora, hace un esfuerzo enorme para ingresar en la política sin correrse del todo de aquella prédica. Por eso, habla de un sistema legislativo en el que los concejales y las concejalas trabajen desde un barrio de manera rotativa. Insistió varias veces con una cercanía al vecino casi melosa. 

 

Quien sí apeló a la grieta, pero no encontró respuesta, fue la actual concejala del PRO Ana Laura Martínez, nacionalizando la discusión y apuntando, una y otra vez, a La Cámpora y al kirchnerismo. Utilizó carteles para cruzar al candidato peronista, en una ejecución varias veces a destiempo y forzada. Quizás se referencia más en la moderación que en una actitud dura.

 

Ana Laura Martínez se enfocó en pulir la grieta contra el kirchnerismo

No pegó en la mesa, no se pudo destacar, excepto en el tema seguridad cuando mostró dos imágenes de Perotti: la primera, una en la que el gobernador sostenía su lema de campaña, Orden y Paz; la segunda, como contraste, al mandatario increpado en la marcha contra la inseguridad de la semana pasada. Su imagen, brillo y simpatía se mantienen como cuando empezó, un capital que abunda entre pocas herramientas.  

 

La centroizquierda

Juan Monteverde apostó por mantener un guión propositivo para no alterar su buena elección primaria como tercer candidato más votado. Sostuvo el mismo lema de hace una década cuando Ciudad Futura puso un pie en el Concejo, aquel que plantea ser una fuerza que surge del enojo con la política y busca cambiarla desde adentro. 

 

Utilizó la mayor parte del tiempo para dar propuestas, por ejemplo con el tema inseguridad, cuando aspiró a las soluciones de Medellín: cortar el dinero narco y urbanizar barrios populares. También propuso, para mejorar el transporte, la creación de una comisión especializada, “como hizo Nueva York, que integra el ceo de Google”, y que la ciudad tenga subterráneo.

 

Miguel Tessandori y Juan Monteverde antes de empezar el debate

La revelación

El más sólido fue Miguel Tessandori, quien trabajó todos los mediodías de los últimos 40 años como periodista en ese estudio de televisión como periodista deportivo del noticiero que, justamente, dio el marco del debate. Ahora, a sus 67 años, quiere dar el salto a la política desde un partido vecinal luego de que el PRO lo tentara más de una vez.

 

El público que vio el debate es el que lo ve hace tantas décadas y supo hablarle. Con un manejo del aire aceitadísimo, no trastabilló nunca para mostrar ideas tradicionales, por momentos conservadoras, y bajando línea constante en cuanto a valores. Lenguaje sencillo y fluido para conectar con la gente de barrio y la nostalgia de una Rosario mejor, sobre todo en el tema seguridad. Eso sí, sin una propuesta concreta.

 

Eligió correrse de las chicanas de todo concepto de grietas y de los roces con el resto de los candidatos, pero apeló a agitar a la dirigencia política, sin desentenderse de ella y sin acudir a mensajes antisistema. “La ciudad está decadente. Hay que terminar con el boludeo, dejar de analizar visitantes distinguidos. Convoquemos a todos, maduremos. Tiene todo por delante la ciudad", agitó.

 

Detrás de escena

Canal Tres no permitió periodistas en el piso para cubrir el debate, sólo dos ingresos de tres minutos en total. En ese lapso se pudo ver a Rubén Milito, consultor y periodista cercano al PJ, asesorando a Tessandori; al secretario de Prensa de Javkin, Alejandro García Conde, haciendo lo propio con Seisas, la concejala Caren Tepp con Monteverde, Lucio Guberman, quien fue el cerebro comunicativo de la ganadora Carolina Losada, con Martínez, y Luciano Batistelli, una suerte de armador del sur provincial de Perotti, con Cavatorta.

 

En uno de los cortes, el piso se conmocionó con la noticia de la muerte del periodista político del diario La Capital Mauricio Maronna. A Seisas, de amistad estrecha con el periodista, se lo vio con lágrimas, al igual que a Anita Martínez.