19|11|2022

05 de noviembre de 2021

05 de noviembre de 2021

El ghostwriter de Bergoglio fustiga rivalidades ajenas, sermonea al Presidente por “distracciones” (léase aborto) y critica clichés opositores. Alerta Milei.

Tucho Fernández, ghostwitter e intérprete de Jorge Bergoglio, advirtió sobre el avance en el país de una fuerte corriente de pensamiento liberal para la que la doctrina social de papa Francisco es como “una bomba” y una “molestia permanente”.

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En una entrevista con Letra P, el arzobispo platense justificó su decisión de escribir una dura carta abierta al presidente Alberto Fernández en plena crisis política del oficialismo por el resultado electoral de las primarias, en la que le planteaba que todavía estaba a tiempo de cambiar el rumbo para evitar una debacle.

 

El teólogo papal insistió en interpelar al primer mandatario por sus “distracciones” durante la crisis sociosanitaria -en referencia, fundamentalmente, al impulso de la legalización del aborto, una derrota dura que la Iglesia no pudo evitar a pesar del lobby que desplegó para frenar la ley- y evaluó que, en cierto punto, explican la derrotra oficialista de las PASO. Además, dijo estar "harto de la grieta", sin reparar en las batallas subterráneas que libran facciones rivales al interior de la institución que representa, las que recientemente llevaron al papa a advertir que algunos cardenales quisieran verlo muerto para ir por el gobierno del Vaticano.

 

¿Sigue pensando que al Presidente le queda “poco tiempo” para evitar una debacle electoral? 

 

-No me refiero a estas elecciones, que no son tan cruciales. Quiero decir que le quedan sólo dos años para lograr una mejora en la calidad de vida del pueblo argentino.

 

-¿Qué lo motivó a escribir aquella carta abierta en medio de la crisis de la coalición gobernante? 

 

-Me motivó la preocupación como ciudadano de ver que el Presidente y un sector del gobierno estaban entretenidos en muchos temas que no eran los relacionados con las angustias más acuciantes de la mayoría del pueblo.

 

-¿Cómo se movió la oposición en el escenario que dejaron las PASO?

 

-Aprovecha los resultados para recuperar el espacio perdido, pero también serían de desear propuestas que fueran más allá de los clichés.

 

-¿Por qué sectores católicos interpretaron la carta como el pedido de un “peronista desilusionado” con la gestión gubernamental?

 

-Son lecturas que provienen de fanatismos partidarios. A mí me interesa que a cualquier gobierno le vaya bien, sea del color que fuere, porque, si le va mal, pagan los de abajo. Estoy harto de esta grieta que no permite hablar de nada sin que a uno lo interpreten como si estuviera haciendo política partidaria. Algunos, por fervor partidario, podrán festejar, pero los que están muy mal sufren las consecuencias.

 

-¿Por qué la Iglesia le sigue reprochando a Alberto Fernández que fogoneara la ley de aborto en medio de la pandemia?

 

-Algunos lo sentimos como una falta de realismo, más allá de nuestra opinión sobre el aborto, porque en ese momento el país estaba necesitando que se enfocaran los esfuerzos en otros temas mucho más urgentes. Ahora vemos las consecuencias de estas distracciones.

 

-¿La oposición y el oficialismo utilizan la imagen del papa?

 

-La política utiliza cualquier cosa para ganar votos y lo hacen todos. Si algo no les sirve para ganar votos, lo destruyen. Por eso es tan poco edificante para el país que todo esté rondando en torno a la política y que no se pueda hablar de nada sin que se lo interprete desde las pasiones políticas. Eso nos llevará a una pobreza cultural cada vez mayor.

 

-¿Por qué se tilda al papa de “comunista”, “populista” o auspiciante del “pobrismo”?

 

-Hay una avanzada furiosa de pensamientos liberales que evidentemente buscan un profundo cambio cultural y ya lo han logrado en un tercio de la población. Para ese proyecto, el mensaje social del papa es una bomba, es una molestia permanente. Un sano pensamiento liberal, que respeta las libertades, debería ser al menos más tolerante. Lo que se ve más bien es que muchos usan chicanas que ridiculizan el pensamiento de Francisco sacándolo de contexto.

 

-¿Cuáles son, a su juicio, las prioridades de la pospandemia? 

 

-La generación de riqueza gracias a una diversificación de la producción, que a su vez hace posible la creación de puestos diversificados de trabajo, pero, al mismo tiempo, una maduración cultural que deje de ver a los pobres como los enemigos y culpables de la situación del país, porque poco a poco la grieta comienza a ir más allá de la política y se está convirtiendo en una terrible grieta entre la clase media y los más abandonados de la sociedad.

 

-¿Urge un gran acuerdo o pacto nacional para afrontarla? Si fuese así, ¿la Iglesia intervendría como en 2001-2002?

 

-No debería ser necesario que la Iglesia interviniera si después de las elecciones todos empiezan a pensar realmente en el bien común.

 

- ¿Se siente uno de los pocos intérpretes de la doctrina bergogliana en el país?

 

-No, por supuesto que no. Una gran parte del pueblo lo entiende muy bien.

 

-¿Lo ayuda o perjudica que se diga que es el ghostwriter del papa o que su nombre aparezca en la lista de posibles cardenales?

 

-Son chismes. De todos modos, cualquiera podría darse cuenta de que algunos documentos como Laudato si’ no pueden ser escritos por una persona y requieren de la colaboración de muchos especialistas.