29|11|2021

“Seguiré planteando que hay que competir en internas”

ENTREVISTAS

07 de noviembre de 2021

07 de noviembre de 2021

Charla a fondo con el ministro de Infraestructura. Razones de la derrota, tensión con Kicillof, reelección de AF y gobernación 2027. El día después del 14-N.

Dice que las razones de la derrota en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) son multicausales, pero, además de la pandemia, destaca la falta de competencia en la coalición gobernante y avisa que seguirá planteando la necesidad de ir a internas. Pese al tembladeral que produjo el resultado de septiembre, afirma que no lo desespera el resultado de noviembre y que perder una elección intermedia no modifica nada. Sentado en su amplio despacho del gigantesco Ministerio de Infraestructura que conduce, a una semana de los comicios, el intendente en uso de licencia de Malvinas Argentinas Leonardo Nardini habla de todo con Letra P. Dice además que llegó a esa cartera para darle continuidad a un plan de trabajo y a generar vínculos más dinámicos con los intendentes, niega tensiones con Axel Kicillof y no descarta la candidatura a gobernador de un jefe comunal, pero la patea a 2027 y afirma que trabajará para la reelección de Alberto Fernández y el mandatario bonaerense si son los elegidos por el espacio. ¿El tope a las reelecciones? Debe rediscutirse en la Legislatura, es “una locura”.

 

-¿A qué vino al Ministerio de Infraestructura?

 

-A darle continuidad a un plan de trabajo y a generar vínculos más dinámicos con los intendentes, que son quienes conocen la dinámica de los distritos.

 

-¿Qué le pidió el gobernador?

 

-Continuar con el plan estratégico del ministerio y profundizar el trabajo con múltiples miradas. Entablar vínculos directos y solucionar los problemas de la gente.

 

-A su antecesor en el cargo le cuestionaron la subejecución presupuestaria. ¿Se puede agilizar la concreción de obras?

 

-Se puede. Pero hay que aclarar que tuvimos más de un año de pandemia, hicieron el mejor trabajo que pudieron en ese contexto. Desarrollaron muchos proyectos y le dieron viabilidad. Tengo la responsabilidad de continuarlos y, ahora que vuelve una normalidad, agilizarlos.

 

-¿La ley de Obra Pública de la provincia es un problema?

 

-Sí. Dilata las obras para la gente.

 

-¿Confía en que podrá discutirse esa norma el año próximo?

 

-Hay que trabajarlo con nuestros intendentes y con los del espacio opositor para buscar una salida más ágil. Los tiempos de la Nación son más ágiles que los de la Provincia y ni hablar los de los municipios.

 

-Llegó al gabinete tras una derrota electoral y en medio de la tensión dentro del Frente de Todos. ¿Cómo fue ese desembarco?

 

-Estoy acostumbrado. Siempre hay prejuicios. Vinimos en un momento delicado, pero vinimos con una mirada de proyección y a no nublarse por buscar un resultado electoral el 14, sino teniendo bien claro la responsabilidad de devolverle a la gente la confianza que depositó en nosotros en 2019 trabajando para que pueda vivir mejor.

 

-¿Hay tensión con el gobernador y con parte del gabinete a partir de su llegada y la de Martín Insaurralde?

 

-Para nada. Hablamos fluido, el vínculo es continuo. Más allá de lo lírico y de lo que escribe la prensa.

 

-¿Qué aportan los intendentes?

 

-Valor agregado y amplificación. Más que cambios, me gusta hablar de incorporaciones al gabinete. Nadie quedó afuera. Se amplificó un gabinete para darle más diversidad y rever ciertas cuestiones para trabajar a futuro.

 

-¿Por qué todavía no llegó un intendente a gobernar la provincia de Buenos Aires?

 

-Las condiciones no estuvieron dadas. Axel (Kicillof) con Verónica (Magario) fueron la mejor fórmula que tuvimos porque se recorrieron los 135 municipios durante tres años. Nosotros, los que éramos intendentes, teníamos la tarea de gobernar con un gobierno opositor. Por diferentes razones no se terminó dando, pero eso no quiere decir que, en 2027 o cuando fuere, alguno tenga la voluntad para darle continuidad al proyecto político.

 

-¿Por qué perdieron en las PASO?

 

-La razón es multicausal. El Presidente y el gobernador tomaron las decisiones que creían convenientes, pero tal vez la gente consideró otras cuestiones complementarias. Debemos demostrarle a la gente que en 2019 no se equivocó al elegirnos.

 

-¿En qué fallaron ustedes, las intendencias?

 

-Yo vi a todos los intendentes, propios y ajenos, trabajando para cuidar a sus ciudadanos.

 

-¿Fue un error evitar las internas?       

 

-Yo planteaba tener diversidad. Las discusiones de representatividad se resuelven en base a lo que decide la gente. En 2015, Juntos por el Cambio tuvo internas de tres y ganó. En 2019 fue con una sola fórmula y perdió. Hoy vuelven a reeditar una interna y eso les da diversidad. Más allá de que Santilli ganó, el gran elector de las PASO fue Manes. Seguiré planteando que hay que competir en internas.

 

-¿Es algo que el Frente de Todos debe rediscutir para 2023?

 

-Totalmente. Voy a seguir planteándolo. Hay que garantizar reglas claras. La gente elige y quien más votos saque va a tener la representatividad de un proyecto político, pero con todos adentro. De cara al futuro hay que seguir con ese debate interno que nos enriquece, no nos divide, y mirarlo seriamente hacia el 2023.

 

-¿Pueden dar vuelta la elección en la provincia de Buenos Aires?

 

-No me parece lo más importante. Estamos haciendo el mayor esfuerzo, pero en este esquema no me desespera el resultado. Perder una elección intermedia no modifica nada.

 

-Desdramatiza un posible resultado adverso pero la derrota en las PASO desató una crisis…

 

-El domingo, después de la elección, hay que seguir trabajando para quien nos vote y para quien no lo haga.

 

-¿Tienen chances de mejorar en la Primera sección, donde se eligen senadores?

 

-Estamos a casi dos puntos de que entre nuestra cuarta candidata. Buscamos tener un senador más que en 2017. Lo mismo pasa en la Cuarta, donde si mantenemos el porcentual sumamos uno; y en la Séptima, con “Bali” Bucca estamos a tres puntos de que pueda llegar al Senado y lograr la paridad. Así, tendríamos un mejor esquema de gobernabilidad y el tratamiento de las leyes sería más fluido. Estamos concentrados en esos objetivos, más allá del resultado final.

 

-¿Cómo ve a la oposición en este proceso?

 

-Es muy difícil porque ellos también tienen su diversidad. Hacen un juego de roles, con el sector más duro que todo el tiempo desprestigia, que genera malestar en la gente; y otro, de los más candidateables, que dicen que pueden estar de acuerdo en una posible convocatoria (del oficialismo), pero es un juego, serio, pero un juego.

 

-¿A qué atribuye que la mayoría haya votado a Juntos?

 

-La pandemia y toda la sumatoria de cuestiones negativas hicieron olvidar lo que pasó dos años atrás. Además, hay un sector de los medios de comunicación que no miden con la misma vara lo que hacen los dirigentes del Frente de Todos y los de Juntos. Son las reglas de juego.

 

-¿Qué va a pasar el 15 de noviembre?

 

-Hay que fortalecer los vínculos y mantener la unidad que nos llevó al gobierno. Debemos multiplicarnos, dividir roles y tareas. Acá no se termina nada.

 

-¿Otra derrota puede romper el Frente de Todos?

 

-No. ¿Qué sentido tendría? Voy a trabajar para que el Presidente y el gobernador tengan la posibilidad de ser reelectos. Lo que defina nuestra conducción política nacional, que es una mesa, a mí me excede. Bienvenida sea la diversidad si eso hace mantener el esquema de unidad.

 

-Hay intendentes que no están de acuerdo con el tope a las reelecciones. ¿Está de acuerdo en rediscutir la ley?

 

-No hay ir a la justicia, es un tema político que tiene que resolver la política. Yo le gané a un intendente que venía de cinco mandatos. Decidió la gente, no se necesita una ley para generar un recambio. Fuimos elegidos en 2015 con una ley y en el medio cambiaron las reglas de juego, no soy abogado, pero ninguna ley es retroactiva. Ya fue injusto con los legisladores, concejales y consejeros escolares en esta elección. Es una locura. Hay que tratar el tema en la legislatura. Es un tema que les preocupa a los intendentes del PRO, a los radicales y a los del Frente de Todos.