20|1|2023

Litio: los senderos que bifurcan la investigación científica y la industrialización

18 de diciembre de 2021

18 de diciembre de 2021

Para las universidades nacionales "falta un proyecto de desarrollo" en torno al mineral. Disputa Nación-provincias y necesidad de vínculo con la producción.

Argentina tiene alrededor de 150 equipos que realizan investigación en temáticas vinculadas con la extracción, producción y tratamiento del litio. Actualmente el país es el cuarto productor mundial del recurso, luego de Australia, Chile y China. El triángulo del litio compuesto por Argentina, Bolivia y Chile cuenta con cerca del 65% de los recursos mundiales de litio y alcanza el 29,5% de la producción mundial total para 2020.

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En las próximas dos décadas, los vehículos eléctricos (VE) reemplazarán a gran parte de los de combustión, sellando una transformación mundial de magnitud histórica. En tal sentido, el país dominará la oferta, ante una demanda que está en aumento, en el proceso de transformación energética que vivirá el mundo. 

 

La adopción masiva de Vehículos Eléctricos se configura detrás de las políticas de emisión cero para 2050 que asumieron más de 20 países y 70 gobiernos subnacionales. La demanda de litio podría multiplicarse por 40 para el año 2040 teniendo en cuenta que las demandas mundiales aumentaron 40% en 2020.

 

La investigación en Argentina

Los proyectos de investigación en Argentina están ligados a electromovilidad, propulsión eléctrica en vehículos, desarrollos de prototipos de baterías de ion-litio, electrodos de alto rendimiento y controladores, física y química de materiales compuestos y de minerales, estudios de electrolitos y electrodos para baterías de estado sólido, hasta el estudio de métodos sustentables para la extracción del mineral.

 

Desde hace años institutos como el de Tecnología Química de San Luis (INTEQUI- CONICET-UNSL), el Instituto de Recursos Minerales (INREMI-CONICET-UNLP), el Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas y Teóricas Aplicadas (INIFTA-CONICET-UNLP), el Centro de Química Inorgánica (CEQUINOR-UNLP-CONICET), el Centro de Tecnología de Recursos Minerales y Cerámica (CETMIC-CONICET-UNLP), el Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA-UNLP), el Centro de Investigaciones en Tecnología de Materiales (CITEMA-UTN-CONICET), el Instituto de Investigaciones en Tecnología de Materiales (INTEMA-CONICET-UNMdP) y el Instituto de Investigaciones en Química (INQUISUR-CONICET-UNS), en Bahía Blanca, entre otros, avanzan en investigación alrededor de las cadenas de valor del litio.

 

“Las investigaciones son aplicables, pero no aplicadas”, le dijo a Letra P Federico Nacif, investigador y exbecario del CONICET, actualmente en la Unidad de Vinculación Tecnológica Innova T (CONICET).

 

El volumen de investigaciones vigente se complementa con iniciativas a nivel nacional en institutos de las provincias del Noroeste Argentino y con proyectos como la planta piloto para la fabricación de baterías de litio que Y-TEC, la empresa de tecnología de YPF y el CONICET, junto a la Universidad Nacional de La Plata y el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación desarrollan en La Plata.

 

En la cocina de la investigación

Letra P contactó a Lucía Barbosa, doctora en Química e investigadora del CONICET a cargo de un proyecto para mejorar el proceso de extracción del mineral, en el que el CONICET y la Universidad Nacional de San Luis trabajan hace más de diez años. Lucía es investigadora del Instituto de Investigación en Tecnología Química (INTEQUI), del CONICET y la UNSL.

 

El método implementa reactivos de bajo costo, apunta a optimizar el proceso de extracción de manera sustentable. “Estudiamos los diferentes procesos de extracción de litio, y nos abocamos a los procesos bio-metalúrgicos”, explicó la investigadora en diálogo con Letra P y detalló: “Esta reacción se lleva a cabo libre de agua".

 

Hasta aquí es claro que las condiciones potenciales para el desarrollo industrial, apuntando a generar valor agregado desde la investigación, existen, en el país. Sin embargo, la conclusión del Primer Encuentro Nacional sobre Litio que organizó el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) planteó la "falta de una política federal para crear valor agregado", a contramano de los proyectos de Chile y Bolivia.

 

El encuentro fue organizado entre el 1 y el 3 de diciembre, por el Foro de Especialistas en Litio del CIN y contó con amplia participación de científicos y tecnólogos, instituciones y comunidades de las zonas mineras. "Argentina carece de un proyecto de desarrollo económico y humano sustentable alrededor de la explotación del mineral, como si muestran los países vecinos de Bolivia y Chile", concluyeron los especialistas.

 

Rodolfo Tecchi, presidente del CIN, reclamó en el encuentro “una gran mesa nacional sobre el litio donde se escuche a la comunidad científica, que lidera en América Latina en conocimientos sobre el tema, y que tiene mucho para decir”. “No se trata de exportar todo lo que se pueda para conseguir divisas rápido; no podemos malvender el litio“, dijo Tecchi en referencia a lo que considera la situación actual.

 

La disputa con las provincias del NOA

La disputa actual, en torno al litio, pasa por desarrollar un proyecto nacional (al estilo de lo que Argentina hizo hace 100 años cuando creó YPF al identificar los yacimientos de petróleo en la Patagonia argentina), o dejar que el recurso quede en manos de las provincias, tal como lo fija el artículo 124 de la Constitución Nacional.

 

Esa cláusula, de hecho, es la que explica que en el Congreso no avancen proyectos para nacionalizar el mineral y para declararlo "estratégico" y que proliferen los acuerdos entre las provincias del Noroeste Argentino con las gigantes mineras internacionales para exportar el mineral crudo.

 

En esos acuerdos, afirman, Argentina pierde la chance de incorporar valor agregado, definir una planificación nacional, y aumentar la chance de ingreso de divisas al país, que hoy son ínfimas si se tiene en cuenta el potencial.

 

La nacionalización es una estrategia en la que avanzan el resto de los países litíferos: Chile, Bolivia y México. En el país, los actores que se oponen avanzar por esa línea son las provincias del Noroeste Argentino (Salta, Catamarca y Jujuy, principalmente), el Consejo Federal Minero (COFEMIN) y los empresarios mineros de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM).

 

Para Marcelo Koening, diputado nacional por la provincia de Buenos Aires y autor de uno de los proyectos para nacionalizar el mineral “la reforma constitucional de 1994, el artículo 124 genera un falso federalismo”.

 

“Poca vinculación”

“Aún hay poca vinculación entre investigación y desarrollo productivo, para el tema litio”, dijo Nacif. “Hay dos cosas que en Argentina pertenecen hoy a dos ámbitos distintos. Por un lado, la ley de movilidad sustentable, que está pensada para la promoción y el fomento de vehículos considerados sustentables y autopartes; todo lo demás, proyectos sobre baterías, el plan 2030 y los proyectos de investigación, van por el lado de Ciencia y Tecnología”, agregó el experto, que además integró el Comité Organizador del Encuentro Nacional de Litio.

 

“Argentina tiene mucha capacidad de investigación, en el tema de litio, hay cientos de investigaciones, de investigadores e investigadoras dedicados solamente a baterías de litio, lo cual es una proporción grande, mucha capacidad de investigación en materiales, distintos tipos de electrodos, en acumuladores, pero no hay ningún proyecto de desarrollo industrial, en Argentina”, sostuvo el investigador.

 

Nacif sostuvo que uno de los grandes problemas es que “el marco legal que tenemos en Argentina, es heredado de los años ´90, que es el que identifica un mineral considerado por el código de minería como un mineral ordinario más, de primera categoría, dispuesto a ser concesionado por cualquier privado, y a ser explotado sin condiciones”, dijo Nacif. 

 

“La particularidad de Argentina es que tiene un desarrollo del sector científico-tecnológico grande”, aseguró . 

 

Investigaciones “aplicables, no aplicadas”

Para Nacif, las investigaciones actuales sobre litio, son “aplicables, pero no aplicadas”. “Esto quiere decir que no sólo se investiga en ciencia básica, en el país, se investiga, además, en ciencia aplicada, pero no se termina de aplicar. Hay casos distintos, como en Bolivia, que tiene un sector científico, comparado con Argentina, muy chico, pero en el caso puntual del litio, al tener el dominio a nivel nacional una empresa pública creada y un plan de industrialización, ahí se encuentra vinculación científica entre el pequeño sector científico y el proyecto de litio”.

 

Para Nacif, “lo que no está sucediendo es un proyecto industrial que convoque a la ciencia y la tecnología dispuesta para el tema litio”.

 

En medio de la disputa que tiene enfrentadas a las provincias del noroeste argentino (NOA) que integran la Mesa del Litio, con el Congreso Nacional, ante la chance de que avancen proyectos que buscan declarar “estratégico” al mineral, Nacif destacó que un camino a la “nacionalización puede ser la Ley de Actividades Nucleares de 1997 permite que el Estado Nacional “recupere” la soberanía política sobre el litio, a través de la Comisión Nacional de Energía Atómica.   

 

Nacif señala que “la actual legislación nacional relacionada con el sector nuclear, establece de manera inequívoca (y hasta ahora inadvertida), la propiedad del Estado Nacional sobre todos los productos de litio que fueran desarrollados en el país”.

 

Esto se debe a que el litio tiene que ver con dos propiedades que tiene el mineral en el desarrollo histórico de la energía nuclear: la fisión y la fusión nuclear, que sirvió para el desarrollo de bombas atómicas. 

 

“El litio se define como 'recurso estratégico' por ser un material fusionable especial: las tecnologías de fusión nuclear, tanto para uso bélico como pacífico, requieren isótopos 6 y 7 de litio para producir combustible nuclear a base de hidrógeno en forma de tritio (3H)”, explicó Nacif, y concluyó que “la ley de Actividades Nucleares es un instrumento legal que hoy existe que aclara que la propiedad la va a ejercer concretamente la Comisión Nacional de Energía Atómica”.