26|11|2021

13 de agosto de 2021

13 de agosto de 2021

La inflación y la vacunación, los temas que preocupan a la opinión pública. La estrategia de campaña del oficialismo y de la oposición en los medios.

Una elección es un acontecimiento que expresa en forma condensada las preferencias y rechazos sobre lo público. Decimos condensada porque uno no puede imaginar que el sufragio agote todos los deseos de una sociedad. La democracia es indirecta, marcando una distancia entre el representante y el ciudadano a diferencia de la directa. En esa brecha aparece la opacidad de los asuntos públicos, y la elitización de la política que converge con la concentración de la economía. El voto queda en una urna guardado y el votante queda afuera.

 

La democracia , hoy cuestionada, en casi todo occidente, por las carencias de representación, ha develado con los años su creciente impotencia de expresar al poder real, que se asienta en la expansión capitalista y la concentración de la riqueza, lejos de los centros de votación. Estas problemáticas, aunque no aparezcan en los spots ni en el discurso público, está en el fondo de los subsistemas económicos, políticos y sociales. Esto no desvaloriza a la democracia como superación del régimen aristocrático, ni a la política; pero la evolución marca estas tendencias desviadas de su propio significado: “gobierno del pueblo”.

 

La próxima elección legislativa está precedida por las primarias, en las cuales las fuerzas políticas dirimen sus internas, mucho más concurridas en la coalición opositora (se distribuyen 62 listas en 24 distritos) que en la oficialista (32 listas) en que las disputas locales contrarían la tradición peronista de la oferta única.  

 

Las PASO se llevarán a cabo en un contexto excepcional, como es el estado  psicosocial de la población. La privación es el sentimiento dominante en la mayoría de los ciudadanos: privación de la salud, privación económica y privación social.  Esto genera una incógnita central que es la pregunta sobre el futuro. La política responde a ese interrogante con generalidades y voluntarismo. 

 

Las estrategias electorales, entonces, están acorraladas en la coyuntura y disminuidas frente al inmenso poder corporativo que algunos categorizan como tecnoliberalismo; generando un espacio de racionalidad instrumental que se traslada a las campañas. Las redes anuncian una nueva ciudadanía; una ciudadanía planetaria. 

 

Surgen nuevas demandas en contraste con el Estado y la sociedad política, y provoca la aparición de las agrupaciones antisistema que tienden a dar una respuesta por derecha, en su constitución confluyen el liberalismo ortodoxo y el “que se vayan todos”. En nuestro país esto todavía es muy incipiente, y tendrá su bautismo electoral en septiembre. Como hay muchos enojados, por varias razones, en la sociedad; esta alternativa puede ser una fuente de atracción para castigar a la política tradicional. Y esto es más factible en una elección legislativa que en una presidencial. 

 

También se presenta un frente de izquierda que trata en estas elecciones superar su promedio histórico y renueva sus dos diputados nacionales. Por el momento, las encuestas no muestran un crecimiento significativo de este espacio, un ramillete de grupos que no intentan abrevar en otras fuentes fuera de sus fieles votantes. 

 

Las principales coaliciones compiten también desde su propia negatividad. Cada uno tiene sus íconos que suscitan el voto “en contra de” ; como son los casos de  Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner. Como hay rastros de esa dura oposición, la vicepresidenta estará haciendo campaña, focalizada en su centro geopolítico: el conurbano.  Mientras el presidente Alberto Fernández ocupará el papel protagónico nacional en la defensa del gobierno. Juntos por el Cambio  tiene que definir el papel de Macri en su campaña. El radicalismo ya contestó:  ¡¡ninguno!!.  

 

Hay una diferencia entre el oficialismo y la oposición en términos de la comunicación política . El gobierno salió a emitir piezas publicitarias que abarcan al país, en cambio la oposición está más abocada a lo distrital. Y en esta diferencia se advierte que Juntos por el Cambio no tiene un líder nacional con prestigio que pueda interpelar globalmente al oficialismo. 

 

En la masa de votantes hay un 20/25 % del total que mueven el péndulo del voto blando o los dudosos. Este voto más el voto fiel, le otorgó varias vidas al peronismo ganando muchas elecciones por el fracaso en la  gestión del no peronismo. 

 

La unificación del peronismo más la negatividad a Macri fueron los factores decisivos en las PASO del 2019. La elección general marco para el FdT un 48% (prácticamente lo mismo que en las primarias) sobre 40% de Cambiemos que trepó 9 puntos. Esto generó un imaginario en la principal oposición de que lo obtenido es propio y esto sostiene la vigencia de Macri. El macrismo duro concluye que puede volver en el 2023, frente a los que lo dan por cancelado. El resultado de las PASO y la general van a mostrar mayor o menor accesibilidad al desplazamiento del fundador del PRO a un lugar pasivo.

 

En cuanto al valor del rubro FdT respecto a Juntos, la primera está más posicionada que la segunda, lo que hace que en la mayoría de los distritos esta coalición arranque primero en la carrera. Pero esto no es garantía de triunfo. La mayor ventaja electoral del panperonismo es mantener la unidad. 

 

La fuerte derrota  en las elecciones legislativas del 2017 a manos de Cambiemos, fue el punto de inflexión que determinó que había que lograr la consolidación de un frente para ganar. En esa tarea se destacó Alberto Fernández. La sumatoria se constituyó en segmentos que se muestra homogénea pero aguanta debates sobre los caminos a seguir. 

 

Según la opinión pública, hay dos temas de fuerte sensibilidad que son: el ritmo de vacunación y la inflación. La vacunación funciona como solución, como prevención efectiva e impacta  favorablemente en gran parte del humor colectivo, y esto es visto por el gobierno como un  logro de gestión. Luego de idas y vueltas excesivas con las vacunas y la vacunación, ahora el tema  ha sido tomado por el marketing electoral. 

 

La inflación, otro tema de alta sensibilidad,  es más difícil para responder desde el oficialismo; e imposible convertirlo en apelación publicitaria. Hasta el momento el gobierno no habla sobre esto sentándose sobre un nivel alto de incremento de los  precios de alrededor del 3% mensual,  pero no es una hiperinflación.  

 

El Frente trabajará sobre la memorización de lo ocurrido del 2015 al ’19 y los resultados objetivos de un gobierno muy deficiente. La deuda externa, la inflación, la caída de la actividad heredados son suficientes pruebas para mostrar.

 

La coalición opositora está más ocupada en las disputas locales y la relación entre ellos. Se anticipan fuertes movimientos provinciales; sobre todo en la UCR que tiene más desarrollo territorial. En varias provincias la presencia del PRO es limitada y la presencia de la Coalición Cívica nula. Facundo Manes apareció como una esperanza que emerge de la no política, es poco conocido pero tiene buena proyección. Por ahora, Diego Santilli tiene más adhesiones que su eventual competidor.  Ya sabemos que si gana el primero Horacio Rodríguez Larreta da un paso más hacia su objetivo en el 2023.

 

Juntos en su comunicación ratificará  su caracterización sobre el oficialismo ligado a la corrupción, arbitrariedad , limitación republicana, y mala administración de la lucha antipandémica. Seguirá usando  expresiones críticas que años atrás Alberto Fernández dedicaba a  CFK. Los medios audiovisuales repetirán con obstinación estos videos y esos audios.

 

Vamos camino a unas PASO, qué por ahora, el elector no ve ni siente en un contexto de honda preocupación.