26|11|2021

Las elecciones legislativas de este año serán diferentes. Por un lado, porque estamos atravesando una pandemia mundial y, por el otro, porque, como humanidad, tenemos nuestro mayor desafío: enfrentar el cambio climático con justicia social y ambiental.

 

¿De qué serviría elegir entre Juntos y el Frente de Todos cuando lo que está en juego es la vida y cuando estos grandes bloques políticos no tienen un modelo de país para proponer que esté a la altura del momento planetario y socio-histórico que estamos viviendo? Es necesario tener una fuerza política verde que participe de una verdadera ola global, moderna, preparada para dar respuesta a los desafíos del siglo XXI.

 

Cuando me preguntan si soy de izquierda o de derecha, les respondo que soy verde. Parece hasta cliché que quieran encasillar en un lugar o en el otro, y tener que decirles a los políticos que no comemos ni bebemos dólares, que la vida depende del agua de nuestros ríos y del alimento de nuestra tierra. Contarles que contaminar para pagar la deuda como afirmó nuestro ministro de Ambiente, Juan Cabandié, es matar y que hay una forma posible para impulsar una economía verde, desarrollada de manera sostenible, que no solo generará ganancias sino alimento saludable para los argentinos.

 

Falsas opciones

Entre lo urgente y lo importante, no podemos elegir. Necesitamos protagonizar un significativo cambio de rumbo en la gestión de la lucha contra el cambio climático y en la gestión de la pandemia y sus consecuencias que rompa con el falso dilema entre salud y economía. A la vez, necesitamos sentar las bases de un nuevo modelo, que haga de la Argentina un país sostenible en materia ecológica, de cohesión social, derechos y libertades ciudadanas al alcance de todos.

 

El Partido Verde se presenta por primera vez a elecciones porque creemos firmemente que, como país, tenemos que hacer una reconfiguración hacia una agenda verde, que incluya un modelo de desarrollo sostenible para la salida a la post pandemia y que cuide la salud de las personas, de los ecosistemas y del planeta. A la luz de la crisis climática y socio ambiental que atraviesa el planeta, manifestamos la imperiosa necesidad de avanzar hacia nuevos acuerdos sociales, que vayan en la busca de nuevas formas de vivir, en armonía con la naturaleza.

 

No estamos solos. Tenemos apoyo internacional de la Federación de Partidos Verdes de las Américas y de la Global Greens, organización internacional que nuclea más de 100 partidos verdes en el mundo, entre los que se encuentran los líderes que impulsan la transición verde en el mundo y que integran los países con mejor calidad de vida a nivel global. Venimos a romper de una vez con el falso dilema entre ambiente, salud y economía que nos quieren imponer. 

 

Estamos en un momento bisagra. Tenemos que actuar ya. La única política real al servicio del ciudadano es la política verde. Las políticas públicas son verdes y sostenibles o no van a cumplir con su función. Esto no lo digo yo, como presidenta del Partido Verde. Lo dice la ciencia: el último informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU (IPCC) indica que, “a menos que las emisiones de gases de efecto invernadero se reduzcan de manera inmediata, rápida y a gran escala, limitar el calentamiento será un objetivo Inalcanzable”.

 

Tenemos una esperanza. Si queremos estabilizar el clima, será necesario reducir de forma sustancial, rápida y sostenida las emisiones de gases de efecto invernadero para finalmente lograr cero emisiones netas de CO2. Limitar otros gases de efecto invernadero y contaminantes atmosféricos, especialmente el metano, también podría ser beneficioso tanto para la salud como para el clima.

 

Debemos actuar ahora y en tres claves para impulsar una reducción sustancial y sostenida de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y de otros gases de efecto invernadero que permitirían limitar el cambio climático: ambición climática, rapidez y decisión.

 

Es una necesidad que lo verde, lo ambiental, sea el centro de las decisiones políticas, económicas y sociales en nuestro país y en todos los países del mundo. Los gobiernos deben comprometerse con la transición verde.

 

El Partido Verde llegó para quedarse en la política. Somos una alternativa para defender las banderas del cuidado y la defensa del ambiente, de la democracia directa y de la vida de las personas, de los ecosistemas y del planeta. Venimos a saldar la deuda de la democracia en nuestro país, la deuda con el ambiente. Somos la opción que no tiene nada que ver con los unos ni con los otros. Con el movimiento ambiental y la ciudadanía podemos convertirnos en la tercera fuerza para saltar la grieta que nos imponen, en la que solo salen ganando dos.

 

Proponemos un país más justo, igualitario, ambiental, política y socialmente sustentable y sostenible. Queremos una Argentina en la que lo importante seamos todos.

 

Impulsamos una democracia participativa, en la cual todos les ciudadanos tienen el derecho de expresar sus puntos de vista y son capaces y libres de participar directamente en las decisiones ambientales, económicas, sociales y políticas que afectan sus vidas; para que el poder y responsabilidad sean concentrados en las comunidades locales y regionales y se devuelvan hacia niveles más altos de gobierno sólo cuando sea esencial que así sea.

 

Una Argentina y una provincia de Buenos Aires en la que protejamos nuestros bienes naturales, nuestra tierra, el planeta en el vivimos. Tenemos que dejar un mejor lugar a las nuevas generaciones. Un lugar en el que puedan vivir, desarrollarse y construir la vida que se propongan.

 

Una Argentina y una provincia en la que los valores cumplan un rol esencial y estén por encima del individualismo, donde lo importante sea defender la vida y proteger al vulnerable y donde nos rija el principio de la igualdad.

 

Una Argentina y una provincia donde la economía esté al servicio de las personas, no las personas al servicio de la economía. Una economía sostenible es posible: tenemos que hacer la transición a este modelo de desarrollo económico.

 

Una Argentina y una provincia donde las voces de todos sean las que tengan el poder, donde los derechos humanos y civiles protejan a los más débiles. donde la justicia social sea el principio que nos movilice y la democracia, el sistema que nos fortalezca.

 

Una Argentina y una provincia con políticas de género eficaces, que no permita más que nuestros años tengan más femicidios que días. Que trabaje por el Ni una Menos, por el Nadie Menos y por los derechos de las mujeres y diversidades de manera real. Impulsamos un cambio de paradigma, donde la estructura y las costumbres no estén fijados por el patriarcado, que estén basados en la igualdad.   

 

Una Argentina y una provincia donde estemos unidos en pos del futuro de todos. Un mundo y una Argentina hacia una transición ecológica para luchar contra el Cambio Climático en pos de la Justicia Social que los argentinos y la humanidad nos merecemos.