18|11|2021

"Juntos Somos Río Negro no necesita un recambio a futuro"

ENTREVISTAS

28 de agosto de 2021

28 de agosto de 2021

En diálogo con Letra P, el vicegobernador rionegrino reafirmó el liderazgo de Weretilneck pese a la pica con Carreras. La chance de ser intendente de Roca.

El vicegobernador de Río Negro, Alejandro Palmieri, se mete de lleno en la campaña electoral donde su partido, Juntos Somos Río Negro (JSRN), buscará sumar una segunda banca a la que posee en la Cámara de Diputados de la Nación. Lo hace analizando el presente de la fuerza, que integra desde los primeros días del gobierno de Alberto Weretilneck. “Es la figura más rutilante, el que mejor llegada al electorado tiene”, dice respecto del hoy senador nacional.

 

Desde el parlamento provincial y como número dos en la gestión de la gobernadora Arabela Carreras, habla de las posibilidades de ser intendente de General Roca, su ciudad, gobernada por la hija de su padrino político, Carlos Soria. “Las candidaturas surgen como consecuencia de buenas gestiones", señala y se esperanza con que "los roquenses interpreten que es necesario un cambio”.

 

También opina del cortocircuito de la cúpula partidaria, en el que Weretilneck y Carreras demostraron claras diferencias a la hora de definir ciertos ejes de la gestión. “Jugué al básquet varios años y nunca hubo un vestuario donde no existiera una discusión, algún contrapunto”, advierte Palmieri.

 

Fórmula 2019. Palmieri, el escudero de la gobernadora Carreras.

-¿Cómo analiza en su rol de vicegobernador esta etapa de Juntos Somos Río Negro?

 

-Como partido, crecimos de golpe, dando pasos acelerados. Los partidos buscan la construcción, generar espacios, ocupar cargos electivos. Nuestro proceso se dio a la inversa: nos hicimos desde el gobierno, desde la gestión. Somos un espacio diverso, con fuerzas locales como el MPP o el Movic, de Catriel. Algunos provenimos del justicialismo, y otros, como Alberto (Weretilneck), del Frente Grande. Somos un partido que crece, con obligaciones de defender la gestión.

 

-¿Hay expectativa por los procesos de Salta y de Misiones, donde coaliciones provinciales se impusieron a las fuerzas nacionales?

 

-Es auspicioso lo que sucedió en esas elecciones. Hizo escuchar los problemas de los rionegrinos desde otro lugar. En la provincia dimos buenos pasos, hoy tenemos 19 intendentes. No es casual que algunos jefes locales, como Mariano Lavín, se sientan identificados con un gobierno municipalista. Estamos en un franco proceso de crecimiento.

 

-Usted habla de crecimiento y JSRN maneja los principales centros urbanos en Río Negro, menos General Roca. ¿Por qué no puede meterse en la ciudad?

 

-Roca tiene un gobierno municipal-familiar hace 18 años. Son gestiones locales fuertes electoralmente, aunque cada vez menos si se compara a la de otros tiempos. Es un desafío para JSRN ganar Roca, porque es una gestión que no es mala, aunque dista ser lo que fue.

 

Con Weretilneck, el padre de la criatura.

-¿Le gustaría ser quien le diera el triunfo a JSRN en Roca?

 

-Soy una persona de equipo. Cuando al colectivo le va bien, todos tienen opciones. Si al equipo le va mal, no hay aspiraciones. Las candidaturas surgen como consecuencia de buenas gestiones, y que los roquenses interpreten que es necesario un cambio.

 

-¿Cómo analiza el proceso de recambio partidario, con estas elecciones y con la construcción de Weretilneck para 2023?

 

-JSRN no necesita un recambio a futuro. Alberto es el presidente del partido y el más veterano de las autoridades apenas supera los 50 años. ¡Cuidado con eso de que se debe forzar un cambio interno! Por lo que representa dentro del partido, Alberto va a ser siempre la figura más rutilante de nuestro espacio y es quien más llegada tiene con el electorado. No sé si quiere volver a ser gobernador, pero, si lo hace, tendrá una base muy fuerte.

 

-¿Cómo atravesó usted la tensión, que se hizo pública, entre Weretilneck y Carreras?

 

-Desde lo personal, con mucho diálogo por ser el compañero de fórmula de Arabela. Lo mismo con Alberto, con los temas que nos tocan por su rol de senador. Esa situación no cambió mi posicionamiento: aporté para que la tensión merme. Jugué al básquet varios años, y nunca hubo un vestuario donde no existiera una discusión. Los altercados deben quedar en el vestuario. Es normal. Lo bueno es que la sangre no llegó al río y no afectó al resto de la fuerza.

 

-¿Está contenida esa situación?

 

-Sí, hay diálogo. La gestión va por un lado. Lo político y lo partidario, por otro.