19|11|2021

“Santilli es un ‘político profesional’, necesitamos caras nuevas”

ENTREVISTAS

29 de agosto de 2021

29 de agosto de 2021

El neurólogo se despega de la Era M y la endosa a su oponente. No mira encuestas y promete asumir la banca. “Sin el peronismo no se puede”, dice. Hay 2023.

Apenas arriba a la redacción bonaerense de Letra P, Facundo Manes pide café para recargar su “energía cognitiva”. Minutos antes, la vorágine de la campaña lo ubicaba envuelto en selfis y arengas impregnadas de liturgia radical en pleno centro de la capital bonaerense. No reniega del cambio drástico en su cotidianeidad, pero agradece sostener pequeños paréntesis para hablar de moléculas, como sucedió en una reciente actividad en la que se había comprometido hace un año y medio, cuando aún estaba lejos la arena política.

 

Asegura que la decisión de lanzarse significó la salida de la zona de confort: “Vengo de un mundo donde antes todos te alababan: libros, ciencia, lucha contra el Alzheimer, el autismo”. Ahora, recalca que “fueron feroces algunas críticas” que recibió, varias oriundas “de los que antes me pidieron que me meta”. Ocupado en ahuyentar toda etiqueta de personalismo a la propuesta que encabeza, enfatiza que esos dardos no lo hieren porque integra “un proyecto colectivo”, por lo que sentencia: “Si esto lo hiciese por algún puesto o mezquindad, las críticas te afectan”.

 

Precandidato a diputado nacional promovido por la estructura radical, pero con socios variopintos, el neurólogo llama a dar “un salto cualitativo” en la oposición. Con ese foco, traza diferencias con su rival interno en Juntos, Diego Santilli, a quien asocia con el pasado gobierno macrista y define como “político profesional”. Ante eso, recalca la necesidad de “caras nuevas”, sin dejar de lucir su chapa de nacido y criado en terreno bonaerense. De paso, insiste en desafiar al porteño enviado de Horacio Rodríguez Larreta a un debate para que se vote “a la mejor oposición, basada en las ideas, no en maquinarias electorales”. Pide un “gran acuerdo nacional” y afirma: “Sin el peronismo no se puede, con el peronismo no alcanza”.

 

-¿Cómo analiza estas primeras semanas de campaña?

 

-Quienes nos conocen tienden a ser muy receptivos, después, no sé qué pasará con el voto. Es mi primera campaña; veo una dinámica virtuosa que me excede por completo. Voy a estar hasta el final.

 

-¿Qué es estar hasta el final?

 

-Tengo 52 años, hasta que me muera voy a estar trabajando.

 

-¿En política?

 

-Sí, voy a seguir como médico, como científico y en este proyecto colectivo. Me gusta este proyecto que no está entre los extremos, para cambiar el rumbo del país.

 

-¿Qué sería cambiar el rumbo?

 

-Involucionamos. En educación, éramos el faro de Latinoamérica y ahora ni evaluamos PISA; teníamos una economía más grande que la brasilera, hoy el estado de San Pablo tiene una economía más grande que la nuestra. En 1975, el primer estudio de la pobreza dio 5% de pobres. Hoy, 50%.

 

-¿A qué lo atribuye?

 

-Crecimos pensando que somos ricos en recursos naturales, es mentira. Tampoco estamos en vías de desarrollo, sino de desdesarrollo. No hay políticas de Estado, un plan estratégico de país. Hubo proyectos personalistas de poder.

 

-¿Nunca hubo un plan estratégico?

 

-La democracia fue el último gran paradigma argentino.

 

-O sea, ¿cree que el último gran logro fue el triunfo de Alfonsín?

 

-En términos de políticas de Estado que nos involucren a todos… Si seguimos con el statu quo, con las prácticas y la gente de siempre, en diez años vamos a tener más pobres y desigualdad.

 

-Si ve eso hace tiempo, ¿por qué decide recién ahora participar activamente en política?

 

-Desde 2013 he recibido invitaciones de todos los sectores…

 

-¿Incluso de Carrió?

 

-De todos. Siempre dije que no porque no encontraba un para qué. Ahora entendí que hay un para qué, que es construir una oposición con otra identidad. No se le puede ganar al kirchnerismo con lo mismo de 2019. El modelo kirchnerista ya lo conocemos, es Santa Cruz.

 

-¿Reduce a Santa Cruz el modelo kirchnerista? 

 

-Gobernó 14 de los últimos 18 años y así estamos. Santa Cruz es una provincia rica, con solo 300 mil habitantes, con una costa marítima impresionante, minerales, turismo internacional y está quebrada en educación, en salud, se persigue a la prensa, hay una justicia adicta, no hay actividad privada. Ese es el modelo.

 

-¿Cómo pretende alcanzar el acuerdo nacional que reclama cuando al modelo y la fuerza más votada le endilga todo eso?

 

-Sin el peronismo no se puede, con el peronismo no alcanza. Si gobernaste 14 de los últimos 18 años y decís que ‘queremos vivir la vida que queremos’, que no pasó nada, yo no pertenezco a ese sector. Y la oposición tiene que dar un salto cualitativo, no solo ganarle al kirchnerismo, porque ya le ganó, sino transformar Argentina.

 

-¿Macri no ayudó a cerrar la grieta?

 

-Nadie, ni Cristina ni Macri, ni Alberto ahora. Tenemos que agregar valor a lo que exportamos. La matriz agroexportadora es primaria, para eso es necesaria una revolución científica y tecnológica.

 

-Si en algo coincidieron CFK y Macri es en tener el mismo ministro de Ciencia y Tecnología. Sin embargo, el Ministerio terminó degradado a Secretaría. ¿Qué pasó ahí?

 

-El mundo cambió, se basa en innovación, ciencia y tecnología. Está muy bien pagarles mucho más a los científicos, pero con un país cerrado al mundo, una Justicia asediada por el Ejecutivo y sin acuerdos, no estamos en un gran paradigma de conocimiento.

 

-¿Tres proyectos concretos que tenga para llevar al Congreso?

 

 -Primero: invertir en el capital mental que es la economía del mundo. Le hice un reporte de capital mental a Vidal en 2017 ad honorem, sin ser funcionario, para invertir en la primera infancia. Es una inmoralidad que los chicos no se nutran bien, no reciban el estímulo cognitivo y afectivo, además de la hipoteca social. Segundo: una ley de emergencia laboral para potenciar a las pymes. Tercero: hacer un gran trabajo en salud mental.  

 

-¿La experiencia como asesor de Vidal no fue lo que esperaba?

 

-Me llamó ni bien asumió y surgió la idea de hacer un reporte sobre medidas para potenciar el capital mental. Se hizo una parte, pero ahora hay que hacerlo masivamente.

 

-¿Qué lo diferencia de la propuesta de Santilli?

 

-Soy bonaerense, nací en Quilmes, viví en Salto. Él es un político profesional, yo doy el paso de la sociedad civil y necesitamos caras nuevas. Las fórmulas de siempre nos han llevado hasta acá, necesitamos renovar con otras ideas. Y pertenecemos a dos sectores de la coalición, uno que está más comprometido con lo que pasó en 2015-19, mientras que yo no participé de esa experiencia y creo que hay que dar un salto cualitativo en la oposición si queremos ganarle al kirchnerismo.

 

-¿No se le gana con el modelo 2015-2019?

 

-Ya se perdió, no entiendo por qué yendo con los mismos se va a ganar ahora.

 

-¿Hay algo que lo identifica de esa etapa?

 

-Sí, que fue el primer gobierno no peronista en casi cien años que pudo cumplir el mandato y eso también habla del peronismo en la oposición. La apertura al mundo me pareció bien, el impulso a la calidad institucional. Fui crítico del rol del radicalismo, me hubiese gustado un rol más activo en educación salud, ciencia y tecnología.  

 

-En la campaña lo posicionan a usted como la figura disruptiva, ¿es una construcción personalista o hay un proyecto colectivo?

 

-Es totalmente colectivo. Hay gobernadores, legisladores, intendentes, el comité nacional del radicalismo me pidió que sea candidato. Hay gente del progresismo, peronismo, del PRO. Esto me excede, para nada es Manes. En 2023 quiero pertenecer a un proyecto colectivo y no me importa en qué rol esté. Necesitamos proyectos de Estado, por eso quiero debatir con Santilli, para que la gente vote a la mejor oposición basada en las ideas, no en maquinarias electorales.

 

-¿Mira las encuestas?

 

-No, ni encuestas ni focus groups. A la única encuesta que le voy a creer es a la de las elecciones, si no hay lío.

 

-¿Cómo es eso?

 

-Me acabo de enterar –ironiza– que pueden robar boletas. Es insólito que en el siglo XXI estemos pensando en cuidar las boletas. La boleta única es una deuda que tenemos. Hay que hacer una revolución del conocimiento y encarar la modernidad, para eso no hay encuestas.

 

-Pase lo que pase en la interna, de acceder a una banca en las generales, ¿va a asumir?

 

-Por supuesto. Cumpliré con la identidad que representa mi lista y la gente que me vota.

 

-¿Alfonsín hubiese votado por usted?

 

-No sé, pero si él reviviera yo votaría por él seguro.