24|11|2021

La derrota del FdT en las PASO y el objetivo de dar vuelta el resultado. La necesidad de salir del modelo de “mal desarrollo” y promover un pacto social.

Con humildad, el presidente Alberto Fernández rearma su equipo después del resultado de las PASO y relanza agenda para recuperar el apoyo perdido. La mayoría de los ciudadanos estamos más preocupados por el cuidado de nuestras familias y la economía de nuestras casas que por el resultado de las primarias o los nuevos anuncios. Sin embargo, es importante no solo votar sino participar e involucrarnos cada vez más para no dejar las decisiones políticas sólo a los políticos, que en muchos casos son los responsables de haber llegado a este nivel de crisis.

 

La política se llenó de “jóvenes viejos” con ideas retrógradas. Pocas ideas nuevas y en general poca sustancia. Se encienden las alarmas con la reaparición de las quimeras antisistema en sus buenos “packagings” como es el caso de los autodenominados libertarios. Los principales bloques han ido absorbiendo anteriores partidos o grupos opositores más afines, o han recompuesto con díscolos y disidentes hasta casi engullirse todo el abanico posible. La izquierda crece pero aún sigue dividida y endogámica. Siempre me resistí a hablar de “clase política”, pero se la denomine así o no, se ha distanciado de la sociedad.

 

La baja participación en las elecciones del pasado 12 de septiembre era esperable pero es una mala señal. Sólo votó el 67% del electorado. Podrá encubrirse esta baja participación con la pandemia, pero la política debe reflexionar sobre este retraimiento, descrédito o falta de entusiasmo. Lo más preocupante es cómo la democracia representativa se va alejando de la ciudadanía y como muchas veces, a pesar de su correcto funcionamiento institucional, se votan leyes o se adoptan decisiones en contra de los intereses populares. Ejemplos de ello son cuando se votan endeudamientos o se aprueban pagos de la deuda fraudulenta, o cuando a pesar de la alta movilización ciudadana para señalar que no hay licencia social para la megaminería con cianuro las legislaturas votan en contradicción con el pueblo al que dicen representar.

 

Venimos desde 1994 propiciando mecanismos de democracia participativa que mejoren la democracia representativa, pero son los propios “representantes del Pueblo” los que se han encargado de ningunearlos, bastardearlos o de restringir su aplicación.

 

Cambio de paradigma:

La paliza que sufrió el Gobierno en las PASO se explica por las críticas a las consecuencias de la dura misión de gobernar en medio de la pandemia pero es un llamado de atención. Deben escuchar a la diversidad, deben actuar con más humildad, abrir el espacio y contener democráticamente a muchos afines que expulsaron, que en lugar de disciplinar verticalizando y tapando sus diferencias y hacer masomenismo perdió una importante oportunidad de debatir el rumbo internamente.

 

La única manera de enfrentar al neoliberalismo es con un cambio de paradigma. Debemos salir del modelo de “mal desarrollo” y promover un pacto social, ecológico, económico e intercultural. Hay que avanzar hacia una democracia participativa donde todas las voces sean valorizadas.

 

Hubo cambios de ministros. Más varones. Todos de gran experiencia. Como si no hubiera mujeres con experiencia de gestión probada. Una profundización de la desculada de género en los más altos niveles de decisión que nos aleja de la ansiada paridad y de la prometida reconstrucción del patriarcado.

 

Comienzan anuncios importantes que tendrán que ver con la recomposición del bolsillo, el repunte de la educación y de la ciencia, que reforzarán el trabajo bien hecho en materia de salud. Esto es fundamental y son las aguas en las que la fuerza política gobernante se maneja con fluidez. La justicia social es su agenda.

 

¿Cómo salir de los viejos problemas con nuevas soluciones? ¿Cómo lograr justicia social sin clientelismo? ¿Cómo lograr justicia social sin justicia de género si hemos sido las mujeres las más importadas por la precarización y la pobreza? Las nuevas agendas y energías vienen de fuera del sistema. Así lo mostramos desde el feminismo empujando en los últimos treinta años muchos de los cambios más importantes que hicieron reconectar al sistema político con extendidas demandas sociales construidas desde abajo y en la calles.

 

De acá a noviembre el Gobierno puede revertir el resultado de las PASO y esperamos que así sea por el bien de todos, pero eso dependerá de que avance decidido en cambios de fondo. Hay que poner en debate el pago de la deuda. No se puede seguir pagando una deuda que no fue ni siquiera auditada sobre la base de seguir empobreciendo a jubilados/as y sectores precarizados.

 

Hay que salir del esquema clientelar de paliar la pobreza. El ingreso ciudadano mínimo como derecho de todos y más mecanismos de participación ciudadana mientras se apoya a las pymes para generar nuevos puestos de trabajo decente.

 

Más apoyo a la ciencia, la tecnología, la industria nacional, el turismo, las industrias culturales y a las tareas de cuidados.  Más paridad entre mujeres y varones. Hay que favorecer a las empresas que asuman una agenda de paridad de género y de inclusión de las diversidades.

 

Este año desde la sociedad civil estamos sumamente movilizados exigiendo a los medios de comunicación y a los candidatos por un compromiso ambiental. Para que el 25% de las preguntas en los debates y en las entrevistas periodísticas giren en torno a los graves problemas socioambientales que nos aquejan y para que las fuerzas políticas asuman las demandas de sancionar la ley de humedales, dejar de subsidiar la megaminería y el fracking, prohibir el uso de agrotóxicos y promover la soberanía alimentaria, avanzar seriamente a una transición energética y dejar de vender tierras urbanas verdes y públicas para la especulación inmobiliaria.

 

No hay justicia social sin justicia ecológica, étnica y de género. Esta será nuestra campaña ciudadana de acá a noviembre. Hay dos meses para construir un nuevo horizonte.