16|8|2022

Perotti y Rodenas, una segunda oportunidad

15 de enero de 2022

15 de enero de 2022

Luego de cruzarse en la interna, gobernador y vicegobernadora retomaron el diálogo. A nadie le conviene el enfrentamiento. Símbolo de paz tras la guerra.

El gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, entró hace un par de semanas, en el año crucial, acaso el más duro de su gestión. En 2022 se verá de qué madera está hecho, si de un algarrobo macizo o un paraíso de dudosa procedencia. Sin reelección a la vista, al rafaelino le toca jugarse el todo por el todo para lograr que uno de los suyos lo suceda. En su incipiente camino de reencuentros y aperturas, el mandatario retomó un diálogo que parecía roto para siempre y empezó un tibio camino de acercamiento con la vicegobernadora Alejandra Rodenas, quien optó por enfrentarlo en las internas del PJ santafesino.

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Perotti y Rodenas terminaron de romper, en el cierre electoral, un vínculo que ya estaba astillado. Nada muy distinto a la demanda que otras tribus del PJ le hacían y hacen a Hacemos Santa Fe, el sello del rafaelino: falta de apertura y mejor gestión de la política. En el entorno del gobernador, tras la derrota electoral, sugerían a Letra P contar los días hasta un próximo encuentro entre la dupla. Imaginaban que el gobernador no enmendaría jamás la vieja sociedad.

 

Pero no. Como Perotti y nadie más que Perotti conoce sus movimientos, el gobernador volvió a despistar. En un raid de autocrítica, el mandatario convocó a la Legislatura y a diputados y diputadas nacionales para hablar sobre inseguridad y narcotráfico. Así ganó un poco de paz.

 

También selló, como le reveló el senador Rubén Pirola a Letra P, un arrime con el bloque PJ del Senado al cual se enfrentó desde el vamos. Los díscolos ya no son tan díscolos. Prueba de ello fue la negociación del Ejecutivo con la Cámara alta para la aprobación del presupuesto.

 

Y en el medio también se alcanzó un acercamiento entre la fórmula que le permitió al peronismo volver a gobernar Santa Fe después de doce años. Perotti y Rodenas volvieron a hablar, no es solo compartir algún que otro acto público, escena que también recuperaron.

 

Una situación afectiva, personal, le devolvió el contacto al gobernador y la vice. “Falta la política, pero se recuperó algo”, cuentan en el entorno de la presidenta del Senado. Fueron varias llamadas telefónicas para empezar a recuperar algo de lo que se perdió.

 

Porque para el perottismo, Rodenas y Agustín Rossi eligieron ir a la guerra contra la escudería del gobernador. Y ese trago amargo no se abandona así nomás, de modo tan sencillo. Pero hay más de un símbolo de paz enviado por la Casa Gris.

 

Rodenas, por su parte, eligió un extremo perfil bajo. Se esforzó por manejar una agenda propia y se metió poco y nada en la campaña luego de haber perdido en la PASO. No hubo operativo clamor ni mucho menos por una foto de unidad entre ganadores y perdedores.

 

Para ella, tampoco es ganancia romper del todo con el gobernador. Seguirán con las diferencias que traían en la previa al cierre electoral, pero el peronismo los necesita lo más cerca posible. Al menos, no enfrentados de manera virulenta. Por razones institucionales y políticas. Y si Perotti vuelve a foja cero con los senadores del PJ, aliados de la vicegobernadora, a ella no le conviene el ostracismo. Afuera hace frío.

 

En un año donde la gestión, a priori, debería marcar el pulso de la agenda, el internismo no es buen consejero para el oficialismo. Si el PJ no revalida sus dotes desde el trabajo, las chances para retener el gobierno bajarán, sea quien sea el candidato. Lo deberían leer todos y todas.