03|12|2022

Bolsonaro cerró la campaña con su militancia dispuesta a ganar o tomar la calle

01 de octubre de 2022

01 de octubre de 2022

Crónica desde el corazón de la caravana del presidente. Victoria "en primer turno" o fraude y movilización inmediata, advirtió su feligresía. Máxima tensión.

SAN PABLO (Enviado especial) La camioneta de Marcelinho lleva una bandera de Brasil sobre el capot, una caricatura del presidente Jair Bolsonaro en la ventanilla del conductor y un dibujo del exmandatario y principal candidato opositor, Luiz Inácio Lula da Silva, encarcelado detrás de unas rejas en uno de los vidrios de atrás. Este hombre de casi 40 años viste una remera amarilla y una gorra del candidato oficialista.

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-¿Por qué vota a Bolsonaro- consulta Letra P en la Plaza del Campo de Batalla, el lugar elegido para hacer una caravana de motos para cerrar la campaña del presidente, que este domingo busca la reelección.

 

-Porque defiende los valores de la mayoría de la población: Dios, patria y familia- argumenta.

 

 

Tres filas de camionetas todo terreno y autos de alta gama copan la avenida Santos Dumont, una de las arterias por las que se ingresa a esta ciudad. Algunos vehículos están intervenidos con leyendas, fotos y muestras de la campaña oficialista. De algunos salen música y jingles de postulantes del oficialismo. La mayoría, a la espera de la llegada del presidente, tiene las puertas abiertas y sus integrantes hablan entre sí. Las familias tradicionales blancas componen la mayoría del público. Hay pocas personas sueltas. Si no fuera por las remeras, banderas y vinchas que dicen Bolsonaro 2022, la escena podría ser confundida con una muestra de autos caros e imponentes.

 

El cierre de campaña evidencia, una vez más, que el bolsonarismo es un movimiento popular y de masas. Su discurso, nacionalista, machista y violento, encuentra una caja de resonancia muy importante en las distintas ciudades del gigante sudamericano que comprueba que no es una anomalía histórica. Esta mañana hay una mayor presencia de familias ricas y poderosas, vinculadas a las élites de poder que ven al Partido de los Trabajadores (PT) como una amenaza comunista, que busca instalar, como repiten varias personas que hablan con Letra P, “el aborto, la homosexualidad y la marihuana”. De todas maneras, también encuentra apoyos en los barrios populares, con habitantes desencantados con la economía y la herencia petista. Esta conjugación de sectores le permitió ganar en 2018 y lo mantiene expectante para la primera vuelta de este domingo.

 

"Apoyo a Bolsonaro porque está en contra del capitalismo, del socialismo y del comunismo" le dice a este portal Lucía, una jóven rubia y alta que está apoyada sobre una camioneta negra último modelo y lleva una gorra de la selección de fútbol nacional. "En contra del capitalismo no, en contra del comunismo", la corrige la madre. "¡Eso! Viva el capitalismo. Viva Bolsonaro", agrega Lucía. Ambas se ríen.

 

Un sector de la plaza está vallado. En la calle, sin mayor anuncio ni anticipación, aparece Bolsonaro. Viste una camisa blanca que lo destaca en la ola amarilla y verde. Se acerca a la gente. Saluda, choca las manos, se saca fotos, lo besan y besa. La hinchada grita. Es un rockstar. Lo aman.

 

Sobre la calle, los hombres de la seguridad oficial entrelaza los brazos, aprieta los dientes y contiene a la gente que se le tira encima al mandatario. “Fuerza”, dice uno de ellos. Resisten. “!Mito, mito, mito, mito! -como le dicen popularmente-”, la gente estalla cantando. Bolsonaro ríe y se va a buscar su moto.

 

El Capitán y diputado estadual de San Pablo Conte Lopes camina entre la caravana. Viste una chomba amarilla de su campaña y cuando le piden una foto, como la que ilustra esta nota, posa sin pensarlo con los dedos que forman una pistola, el símbolo del oficialismo y un gesto al que está acostumbrado.

 

-¿Qué va a pasar este domingo?- consulta Letra P.

 

-Vamos a ganar en primer turno.

 

-Las encuestas dicen que gana Lula.

 

-No creo en las encuestas- dice y voltea para señalar la caravana de autos que llega hasta donde alcanza la vista-. Mirá las calles. La gente no quiere a un ladrón.

 

 

El cierre de campaña del presidente es masivo y multitudinario, pero no hay prensa local. La relación de Bolsonaro con los medios nunca fue buena y, en algunos eventos, algunos fueron atacados y agredidos. La ausencia dispara una sensación que propaga el oficialismo: los medios mienten, no cuentan lo que pasa en las calles y no dicen la verdad, es decir, el discurso mediático que anticipa una victoria de Lula sin ballotage no es cierto. Sobre el capot de un auto último modelo, William, un joven tonificado por el gimnasio, asegura que el presidente ganará en primera vuelta. “Si Dios quiere, ganamos en primer turno. Las calles así lo demuestran. Eso es un hecho”, afirma.

 

Hace unos días, en otro acto, Bolsonaro dijo que, si este domingo no gana con el 60% de los votos, es porque hubo fraude en su contra. Ninguna encuesta anticipa ese número siquiera para el líder del PT, que las encabeza, y nunca nadie llegó tan alto, pero su denuncia prendió como una pradera en su base electoral. La amenaza de que el jefe de Estado no reconozca los resultados de este domingo y que no acepte una victoria opositora está latente en las calles de la ciudad y ningún escenario se descarta.

 

Desde el techo de su auto, Marcelinho relata que durante esta campaña el bolsonarismo llenó las calles de los grandes centros urbanos en distintas caravanas para defender al presidente, ya que, manifestó, Bolsonaro “está haciendo un gran trabajo defendiendo a la población, a los sectores más pobres y a los valores del país”. “Si Dios quiere, gana en primer turno”, asegura y replica el discurso del jefe de Estado: si hay segunda vuelta, hubo fraude.

 

-¿Qué pasa si hay ballotage con Lula?- pregunta Letra P.

 

-Millones de personas vamos a salir a las calles a protestar- avisa.

 

-¿El lunes?

 

-No, mañana mismo (por el domingo). Mañana mismo a las calles.