18|11|2022

El camino hacia una democracia plena incluye una democracia paritaria

26 de octubre de 2022

26 de octubre de 2022

Las mujeres que emergen como candidatas post PASO cuentan con una autonomía que no tienen cuando entran en una lista por la lapicera de la mesa chica.

Desde hace 13 años, el segundo domingo de agosto del año en que se celebren las elecciones generales, se desarrollan las PASO, que fueron creadas por la ley 26.571 de Democratización de la Representación Política, la Transparencia y la Equidad Electoral. A pesar del tiempo transcurrido, siguen generando debates.

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Esta ley, sancionada en diciembre de 2009 e incorporada en 2011 como parte del proceso electoral, pretende democratizar la elección de candidatos y candidatas presentes en las PASO y hace que la famosa lapicera, que históricamente manejan los varones, no tenga el peso que solía tener antes de esta iniciativa.

 

Claro está que no es totalmente lineal porque, producto de la mediatización de la política, la ventaja en la competencia suele tenerla quien más recursos tiene a la hora de jugar la interna y las mujeres solemos contar con menor financiamiento para las campañas. Sin perjuicio de ello, las primarias premian a aquellas mujeres que ya tienen una posición legitimada en los niveles locales de representación.

 

Al ser la población la que pondera las candidaturas, las mujeres que emergen como candidatas post PASO cuentan con una autonomía que no tienen cuando entran en una lista por la lapicera de la mesa chica.

 

En este sentido, es importante reconocer que el empoderamiento conseguido con esfuerzo y militancia que tienen las mujeres y representantes de las diversidades electas producto de las primarias representa un escalón significativo en el camino de la política, de la presencia a la de la paridad sustantiva.

 

En el marco de un creciente rol de los medios de comunicación como agentes movilizadores de voto, la ley 26.571 representa un gran aporte a la democratización de la comunicación política en los medios masivos y por lo tanto de la política misma, ya que la publicidad electoral audiovisual es gratuita en las semanas previas a cada elección para todos los espacios que participan de las mismas. 

 

En los últimos tiempos hemos visto cómo las PASO sirvieron para disputar liderazgos y protagonismo en las distintas coaliciones por tener un rol más preponderante. Esto se viene viendo reflejado en el armado de listas en las distintas elecciones que tuvieron competencia interna y donde se presentaron tres listas o más por espacio político.

 

El histórico cuestionamiento de las PASO

Desde hace algún tiempo, los años preelectorales avivan los debates en torno a la realización o eliminación de las PASO. Los argumentos en contra de las primarias suelen estar vinculados a su costo económico y a los bajos niveles de competencia de los partidos políticos para seleccionar sus candidaturas. Considero que ambas críticas pueden ser discutidas. Por otro lado, la alta competencia de precandidaturas en los ámbitos locales rechaza los argumentos en torno a la escasa utilización de esta herramienta electoral a la hora de dirimir candidaturas.

 

Otro de los interrogantes que abren las primarias, es si pueden adelantar el resultado de la elección general. Lo primero que cabe aclarar es que, lejos de ser una encuesta o una especie de boca de urna anticipada a las elecciones generales, las PASO son una votación que tiene otro objetivo. 

 

En primer lugar, porque en ambas instancias se escogen postulaciones diferentes. Recordemos que en las primarias se eligen primero a los precandidatos y precandidatas que luego de ser elegidos competirán como candidatos y candidatas a cargos públicos, y en las elecciones generales se eligen a los hombres y mujeres que ocuparán las bancas o los cargos de gobierno. Incluso muchos de los partidos que presentan precandidaturas que no superan el umbral fijado por la ley no llegan a la elección general.

 

En segundo lugar, los partidos políticos y coaliciones electorales tienen una oferta electoral distinta en aquellos casos donde se presentan más de una lista interna. 

 

En tercer lugar, entre primarias y generales hay dos meses en los que las preferencias del electorado pueden cambiar y esto lo vimos en resultados electorales de la región.

 

Las PASO como trampolín estratégico electoral 

Dos de las fuerzas políticas con relevancia y representación en nuestro país se gestaron al calor de las PASO. El Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) se unió y terminó siendo la tercera fuerza de orden nacional y que aún persiste como coalición desde sus comienzos en 2011. Lo mismo le sucedió a Cambiemos, la alianza que llevó a Mauricio Macri al poder en 2015 y donde el PRO, la UCR y la Coalición Cívica encontraron en las PASO el camino para resolver la candidatura presidencial de la fuerza política que enfrentaba al candidato del peronismo, Daniel Scioli. En las últimas elecciones legislativas de 2021, pese al cambio de nombre de Cambiemos a Juntos, no se vieron modificaciones  y los principales representantes que le dieron origen a este espacio de coalición siguen siendo exactamente los mismos.

 

En este sentido, las PASO sirvieron para disputar liderazgos y protagonismo dentro de esta coalición, tanto entre los espacios internos del PRO, como también de los desafíos de la UCR por alcanzar un rol más protagónico. En las próximas elecciones, será la tercera vez en la historia argentina que las boletas electorales nacionales deberán estar integradas de manera igualitaria por varones y mujeres, según lo establece la Ley 27.412 de Paridad de Género en Ámbitos de Representación Política sancionada en 2017. 

 

Sin dudas, esta ley significó un avance en materia de derechos y ha permitido un crecimiento en la presencia de mujeres en las bancas, pero sin acompañamiento de cambios en la normativa electoral y políticas públicas que complementen, incentiven y promuevan la participación y candidatura de mujeres y LGBTI+, resulta insuficiente para llegar a la paridad en las cámaras. Los encabezamientos de listas, los reemplazos y la composición paritaria de los partidos políticos representan aún desafíos pendientes.

 

En este marco es que hay que trabajar para evitar las estrategias de las elites partidistas para distorsionar el proceso en favor de sus candidatos varones. Esto significa que aquellas mujeres que no cuentan con apoyo del aparato del partido tienen más dificultad para prosperar políticamente, incluso con primarias. Y es ahí donde se debería poner la mirada. Las PASO llegaron como una herramienta que nos permite profundizar la democracia mejorando la representación. La presencia de mujeres y las diversidades en las listas y en las cámaras genera nuevos debates y también construye nuevas agendas. Es fundamental profundizar la promoción de la igualdad en la participación política para seguir ampliando derechos.

 

Cambiar las reglas de juego sería un error y más aún plantear las cuestiones de la democracia en clave de gasto y no de inversión. El camino hacia una democracia plena incluye una democracia paritaria, que requiere un abordaje integral e igualitario de las mujeres y hombres a cargos de decisión en condiciones libres de discriminación y violencia y donde los partidos políticos juegan un rol clave como instituciones fundamentales de nuestro sistema democrático tal como lo dicta la Constitución Nacional.