22|11|2022

Planes sociales: los borradores de la solución Larreta Presidente

03 de octubre de 2022

03 de octubre de 2022

Tras otra protesta piquetera, los equipos del alcalde porteño aceleran el diseño de medidas para cambiar el sistema de asistencia. Dialogo con Grabois. 

El siempre latente reclamo de las organizaciones sociales por un aumento de la remuneración y una mayor cantidad de planes sociales, que la semana pasada derivó en un campamento frente al Ministerio de Desarrollo Social, pone sobre la mesa de clase política una discusión en torno a las medidas que debería tomar el próximo gobierno para terminar con esa asistencia. El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, no está al margen de esa agenda y sus colaboradores ya diseñan un plan para los sectores más vulnerables. 

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Desde que, como contó Letra P, la mesa nacional de Juntos por el Cambio (JxC) trazó las pautas básicas a seguir por los partidos que integran la coalición en esta materia, el alcalde porteño vio cómo la problemática siguió en aumento con campamentos más largos, de mayor intensidad y menor voluntad de diálogo. Con ese escenario en su entorno, entiende que la primera medida que tomará, en el caso de llegar a la Presidencia, deberá tener un impacto de corto plazo.

 

Por estas horas, en los borradores iniciales que le acercan sus colaboradores, aparece un programa de incentivo rápido de la obra pública y privada para emplear no solo a las más de millón de personas que perciben el programa Potenciar Trabajo, sino para incluir al universo de los poco más de diez millones de personas bajo la línea de pobreza que registró el INDEC en su última medición. 

 

Según pudo saber Letra P, el proyecto incluiría un marco normativo con incentivos, pero, además, el traspaso del control de los planes sociales a las provincias y la eliminación de intermediarios. “Ya se demostró que ese tipo de relación fracasó. Hace 20 años que no se resuelve el problema de fondo, sino que se agrava”, agregaron fuentes de la mesa chica larretista ante la pregunta de este portal.

 

A medida que pasan las semanas, la preocupación por el aceleramiento de la inflación, el índice de pobreza, que baja pero sigue por las nubes, y la incertidumbre por el escenario que dejará el presidente Alberto Fernández se ve potenciada por la “falta de conducción” que le imputa Larreta a la Casa Rosada. De ese análisis surge la necesidad de avanzar cuanto antes con el armado de los equipos que podrían llegar a abordar esa tarea.

 

El engranaje entre las cuatro fundaciones de los partidos que integran la coalición, se jactan, funciona como si fuera un reloj suizo. En sus últimos encuentros se centraron en el pedido de recomendaciones por parte de los buques en Diputados y Senadores por la reforma de la ley de registro de barrios populares. Sin embargo, dentro de ese consenso en la superficie, Larreta ya empieza a plantear una diferencia por lo bajo. Alentado por su entorno, el jefe de Gobierno busca que todo JxC se saque la “mochila de culpismo”, tal como lo define para graficar la gestión en Desarrollo Social del expresidente Mauricio Macri. Igual, con cansancio por la autocrítica constante, en varias mesas de trabajo sobre pobreza del PRO empieza a haber un cansancio por el nivel de discusión que mantienen las principales figuras del espacio.

 

“No llegamos a la pobreza cero, pero ahora la cifra es más alta que la que dejamos. Cuando se habla de la herencia M, los nuestros se quedan en silencio. Eso no puede pasar más”, sostuvo ante Letra P uno de los integrantes de esas mesas de trabajo. De ahí comenzó a salir un nuevo concepto que levanta como bandera la ministra de Desarrollo Humano y Hábitat porteña, María Migliore, que apuesta a un sinceramiento de la situación social con todos los actores.

 

En la cabeza de la funcionaria larretista, el problema de la política social es que se la considera como una forma netamente de asistencialismo. Uno de sus caballos de batalla a la hora de pensar programas en una eventual gestión presidencial de su jefe es blanquear hasta donde se puede llegar. “Tiene que ser un dialogo sincero. Sentarse con los referentes y decir 'hasta acá puedo yo, acordemos sobre esto'”, sostiene cuando da a conocer su forma de pensar. Una de las herramientas para esa estrategia es utilizar la gestión porteña como ejemplo, sobre todo la urbanización de las villas como la 31 y la Rodrigo Bueno. 

 

Sin embargo, toda la planificación social está atada a lo que suceda con la economía. En los equipos que diagraman las políticas de desarrollo del jefe de Gobierno hay una máxima que repiten como mantra, parafraseando lo que el peronismo opinaban de Cristina Fernández de Kirchner: "Sin la macroeconomía no se puede, pero con ella sola no alcanza”. Esa reflexión esconde también un tiro por elevación a Macri, debido a que es un desafío directo al supuesto “efecto derrame" que tanto pregonó durante sus dos primeros años de mandato. 

 

Por fuera de la urbanización de las dos villas que muestra como ejemplo, Migliore también cultiva una buena relación con las organizaciones sociales con las que históricamente Larreta evitó tener problemas. En los pasillos de Uspallata suelen remarcar la buena sintonía que la funcionaria tiene con el dirigente Juan Grabois. Esa forma de entablar relaciones con las organizaciones sociales es algo que busca llevar a la práctica en un eventual administración nacional de Larreta. Sin permitir extorsiones o aprietes con piquetes y cortes por tiempo ininterrumpido, pronostican cerca del alcalde, la idea que busca llevar a la Casa Rosada se centra más en encontrar puntos en común. 

 

Las diferencias que el larretismo plantea con la forma que tuvo Macri de relacionarse con las organizaciones sociales también se centra en las críticas a la forma en la que se desarrolló ese vínculo en la era Cambiemos. Lejos de la frase instalada dentro del PRO de "no se puede hacer política dándole plata a Grabois", igual en el entorno del jefe de Gobierno porteño no auguran que la "buena sintonía" que mantienen con los movimientos sociales en la Ciudad, se pueda replicar a escala nacional de buenas a primeras. Anticipan algunmos cruces en el arranque de la relación, si llegan a conquistar la Casa Rosada.