05|12|2022

Es la interna por la candidatura: trasfondo de la puja Manes vs. Morales

04 de octubre de 2022

04 de octubre de 2022

Las reacciones tras las críticas del neurólogo a Macri muestran el juego de cada tropa radical. Entre los fuegos de artificio y las tensiones a administrar.

LA PLATA (Corresponsalía Buenos Aires) “Aquí está el próximo presidente de los argentinos. Va a ser Facundo o voy a ser yo”. A finales de mayo pasado, Gerardo Morales anunció el punto de largada de la carrera radical hacia la Casa Rosada con dos competidores dentro de la escudería boina blanca: Facundo Manes y él.

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Aquel mensaje, en el marco de una Convención Nacional en la que la Unión Cívica Radical (UCR) ratificó su pertenencia a Juntos por el Cambio (JxC) -con el asterisco de ir, ahora sí, por su liderazgo-, no agonizó en lo declarativo, sino que comenzó a plasmarse en acciones, gestos y expresiones. Antes, cuando expiraba 2021 y las turbulencias intestinas se habían sorteado con la unidad partidaria nacional con Morales al frente y Martín Lousteau como vice, las diversas ramas del árbol radical esbozaron los primeros trazos de la estrategia para 2023: cada uno hace su juego, camina y trabaja su posicionamiento sobre el segmento del escenario electoral que considere conveniente. Después, a medida que se acerque la hora de la definición, se verá quién llega mejor. Eso mismo se ratificó en una reunión de la cúpula radical hace un mes.

 

Con esas mismas bases y condiciones (que, todos perjuran, la cuerda se tensa, pero no se rompe), salen a flote fricciones internas ante los dardos lanzados por Manes al expresidente Mauricio Macri y que, lejos de contar con el respaldo pleno del espectro rojiblanco, se topó con un comunicado del Comité Nacional (Morales y Lousteau) que le sacó amarilla al neurólogo. Como inmediata respuesta a ese gesto, el Comité Provincia de Buenos Aires contrarrestó con su propio comunicado, en el que ratificó que el pleno de su jugada política al 23 tiene como vértice al neurocientífico.  

 

En los pasillos radicales atribuyen estas tensiones al clima preelectoral y lo justifican. “Es un tiroteo normal de la interna entre Gerardo y Facundo. No pasa nada con eso. Son fuegos de artificio”, minimizó a Letra P una fuente de la mesa radical que se esforzó por aclarar que, por debajo de esas altisonancias, “la cuestión está sólida, bien, con conversaciones habituales y normales”.

 

En otros rincones también admiten una tónica climatizada por el advenimiento del año electoral, pero guardan sus reservas sobre la escalada que pueden ganar los cruces. “Gerardo vive cruzando a Mauricio, ¿y ahora se asusta por esto?”, se preguntó otra voz que simpatiza con el neurólogo y recuerda la reciente acusación del jujeño a Macri por “vivir de la grieta”.

 

Pero el mensaje antigrieta es una insignia que agita como propia Manes, sobre la cual incluso recostó las últimas acusaciones hacia Macri, que dispararon el vendaval interno en JxC y en la propia UCR: “Macri y CFK son pollo y pasta. Hay que hacer milanesa”, metaforizó Manes semanas atrás durante une entrevista con Letra P.

 

El neurólogo tiene definida su posición mediocampista en la cancha electoral. Erigirse como un liderazgo que “puede unir”, excavar con la “Empatía” sobre la clase media apolítica hastiada y explorar acuerdos con perfiles “socialdemócratas” que también huyen de los polos, son los carriles de la avenida del medio sobre los que Manes acelera con decisión de ir “hasta el final”. En esos andariveles, la disputa del electorado del centro tensiona con un Horacio Rodríguez Larreta que también muñequea a la derecha para disputar el segmento halcón.

 

En medio de eso, un actor nacional del radicalismo con aspiraciones porteñas como Lousteau también hace su juego. El líder de Evolución se despegó de los dichos del médico: “La unidad es responsabilidad de todos”, dijo para apelar al comunicado del comité nacional, que también replicaron otras figuras de su espacio. Lousteau trazó esa diferencia apenas horas después de mostrarse junto al centrocampista Manes para dejarle en claro a Larreta que puede buscar otros paraguas bajo los cuales caminar en pos de materializar su objetivo de sucederlo.

 

Morales fue más allá del comunicado y consideró que la acusación del diputado al expresidente –Manes habló de “populismo institucional” y de manejo de la Justicia durante la era M– fue “infundada” y “un exceso”. Así, el jujeño traza diferencias con el neurólogo al que supo bancar semanas atrás cuando también fue blanco de acusaciones cambiemistas por desmarcarse del bloque opositor que había pedido juicio político al presidente Alberto Fernández.

 

En aquella oportunidad, además de Morales, también había salido en apoyo al médico el possismo, sector que semanas atrás se mostró en actividades junto al gobernador de Jujuy  en el conurbano y que, en esta ocasión, optó por un silencio con el que se diferencia de la conducción del radicalismo bonaerense, que salió a respaldar a Manes.

 

En la arena política de Buenos Aires desestiman que esta última discusión penetre en la rosca por la diagramación de la mesa de conducción del comité bonaerense. El 13 de noviembre es la fecha asignada para elegir autoridades allí y diversas voces confían en que habrá fumata blanca entre todos los sectores, con la reelección de Maximiliano Abad, principal promotor de la irrupción de Manes en la política. Aunque, en el plano nacional, Evolución rechaza las expresiones recientes del neurocientífico, camina a un acuerdo de lista única provincial con el sector que empuja la candidatura presidencial de Manes.

 

En medio de los múltiples movimientos, dirigentes de cúpula consideran que, hasta el cierre de listas, la clave pasará por saber administrar tensiones: “El que mejor administre la tensión, es el que mejor parado va a quedar”, consignó una fuente y aseguró que, más que una carrera, se trata de “una maratón” que “hay que sostenerla” con sus “altibajos normales”. En eso coinciden los distintos rincones radicales que advierten en esas fricciones la intención del partido por “romper el statu-quo” y la “inercia” del liderazgo amarillo dentro de Juntos. “Ahora tenemos la estatura y espalda suficientes para decir las cosas que nos parecen”, enfatizó alguien que confía en que la alianza opositora posee “un nivel de solidez suficiente” como para que “no se rompa todo”, pese a las tensiones.