15|11|2022

Con fake news y alianzas, Bolsonaro y Lula trazan el camino a la batalla final

05 de octubre de 2022

05 de octubre de 2022

El jefe de Estado, con los gobernadores. El líder del PT, con nuevos partidos. Ayuda económica y polarización, los condimentos del ballotage.

Sin pausas ni descanso, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y el líder de Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula da Silva, los dos hombres que competirán en el ballotage del 30 de octubre para decidir al futuro jefe de Estado del gigante sudamericano, volvieron al ruedo electoral luego de la primera vuelta de este domingo en busca de nuevas alianzas y votos que les permitan ganar el mano a mano final en un clima que anticipa la trascendental definición a la que se acerca el país. 

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Luego de que no consiguiera liquidar el pleito en primera vuelta por el bolsonarazo que consiguió el oficialismo tras realizar una elección mejor de la que se esperaba, Lula salió a la caza de los votos más moderados y consiguió una serie de buenas noticias. Este miércoles, la excandidata del Movimiento Democrático Brasileño (MDB) Simone Tebet, que consiguió el 4,2% de los votos, anunció que votará por él ya que, explicó, “la neutralidad no es una opción”. “Reconozco su defensa de la democracia y la constitución, que no reconozco en el actual presidente”, aseguró.

 

Además, el Partido Democrático Laborista (PDT), que consiguió el cuarto puesto al superar el 3% de los votos con la candidatura de Ciro Gomes, anunció un “apoyo programático” al PT. “Bolsonaro representa el atraso de este país, un aspirante a dictador, malversador de dinero público, un hombre de falsa fe cristiana”, aseguró el presidente de partido, Carlos Lupi, quien se reunió personalmente con Lula. A pesar de que los casi tres millones y medio de votos que consiguió este sector no representan un gran peso en el escenario nacional, el respaldo es un mensaje que robustece la campaña el PT, especialmente luego de que el propio Gomes, en el ballotage de 2018, viajara a Francia para no apoyar al entonces postulante petista, Fernando Haddad, en el mano a mano con Bolsonaro. “El PDT y Ciro valen mucho más de los votos que tuvieron”, reconoció el propio Lula.

 

Uno de los apoyos más importantes que recibió en las últimas horas el líder del PT fue el del expresidente Fernando Henrique Cardoso, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), un representante del establishment económico del estado de San Pablo. A través de su cuenta de Twitter, donde publicó fotos junto a Lula que se sacó durante la época en la que luchaban contra la última dictadura cívico-militar, el exmandatario aseguró: “Voto por una historia de lucha por la democracia y la inclusión social”. Con estos respaldos de la centroderecha, el metalúrgico podrá despegarse de las acusaciones de Bolsonaro, quien lo acusa de “comunista”, y robustecer su alianza democrática de cara a una de las elecciones más importantes de la historia brasileña.

 

Por su parte, Bolsonaro apeló a profundizar la polarización con la oposición al acusar al PT de “comunista”. “Somos el último obstáculo para el socialismo”, dijo el jefe de Estado en un video que publicó en las redes sociales, donde aseguraó que, si Lula regresa al Palacio de Planalto, Brasil seguirá el camino de “pobreza” de Venezuela, de “inflación” de la Argentina y de liberación de las drogas del presidente colombiano, Gustavo Petro. “¿Qué quiero en Brasil? No dejar que la izquierda vuelva al poder”, completó Bolsonaro. Como relató Letra P en la previa de la primera vuelta, este discurso penetra con fuerza en sectores de la población que se encolumnan detrás del jefe de Estado por el “temor” o el “miedo” que genera la oposición.

 

Quienes robustecieron las filas bolsonaristas de cara a la segunda vuelta fueron algunas de las autoridades subnacionales más importantes del país. Los gobernadores de Minas Gerais y Río de Janeiro, Romeu Zuma y Cláudio Castro, respectivamente, anunciaron sus apoyos para el jefe de Estado. La autoridad de San Pablo, Rodrigo García, hizo lo propio, lo que generó una interna en el PSDB -su partido- con los sectores que anunciaron su respaldo al PT.

 

En estas nuevas semanas de campaña que se inauguraron en Brasil, el mejor aliado de Bolsonaro será el propio Estado. Este mismo lunes, anunció el adelantamiento del pago del programa social Auxílio Brasil, por el cual casi 20 millones de familias pobres reciben 600 reales (115 dólares). Antes de este cambio, el mismo estaba estipulado para pagarse entre el 18 y el 31 de octubre, es decir, hasta un día después del ballotage. Ahora, se cobrará entre el 11 y el 25, por lo cual el sector que lo recibe lo hará antes de ir a las urnas. Además, adelantó el pago de subsidios para el gas. Este gasto público, que contradice el discurso liberal de su ministro de Economía, Paulo Guedes, busca el voto de los sectores más pobres, que se vuelca mayoritariamente por Lula.

 

Los primeros días de esta nueva campaña marcaron el clima que se vivirá en las próximas semanas. Este martes, luego de que se difundiera una fake news que lo vinculaba con ritos satánicos, el candidato petista publicó un flyer de campaña donde detalló ser “cristiano” y juró, por si alguien tenía dudas, que no tiene "ningún pacto" y que nunca habló "con el diablo”. Quien sufrió un video auténtico de su pasado fue Bolsonaro, luego de que se difundieran imágenes de un discurso suyo en un templo masónico que generó, según distintos reportes de la prensa local, críticas y dudas dentro de su base evangelista, que lo tomó como una contradicción con su discurso religioso.