26|1|2023

Con bandera antigrieta, el Círculo Rojo productivo pide exportar el modelo Córdoba

06 de octubre de 2022

06 de octubre de 2022

En el coloquio de la UIC, frente a un embajador massista, llovieron críticas por la falta de un plan de estabilización, con alerta por fuga de inversiones. 

El Círculo Rojo productivo criticó la falta de un plan de estabilización en la economía local y alertó que la "volatilidad e imprevisibilidad macroeconómica, actúa como un freno clarísimo a la inversión y a la producción". Con un enviado del equipo económico en la platea, los industriales le dedicaron un mensaje de reproche al ministro Sergio Massa ante los conflictos que tienen las empresas de acceder a los dólares para la producción, la persistente inflación y la informalidad en el empleo, entre otros rosarios del menú de quejas. El reclamo se oyó en el 12° Coloquio de la Unión Industrial de Córdoba, en donde participó, entre otros, el gobernador local, Juan Schiaretti, mimado por el auditorio por la estrategia de promoción productiva, al punto de pedir la exportación de modelo mediterráneo al resto del país.

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"Nuestra provincia se destaca en muchísimos aspectos. El sector privado de Córdoba es fuerte, está unido y empujan, todos, hacia el mismo lado. Gran parte del desarrollo y la diversificación del sector privado de Córdoba tiene que ver con un modelo de gestión de gobierno que se muestra abierto a dialogar y a apoyar la actividad privada. Son logros que hoy podemos exhibir", afirmó este miércoles el presidente de la UIC, Marcelo Uribarren, quien destacó leyes, inversión pública y promoción de empleo, como parte del ejemplo a seguir. Aunque insistió en la necesidad de reducir impuestos, abaratar el costo de la energía local y una ley que garantice la nueva matriz productiva cordobesa.

 

Los empresarios señalaron "el déficit fiscal permanente; los problemas gravísimos de financiamiento, que atentan contra la creación de empresas; la falta de dólares, básicos para la producción en un mundo globalizado; la crisis sindical; de la Justicia; del oficialísimo y de la oposición". "En fin y en resumen: una economía achicada, asfixiada, llena de cepos, cupos y restricciones. Un país sin rumbo, sin una política de estado que nos permita salir de tres enfermedades acuciantes: Pobreza inaceptable, informalidad extrema e inflación sin control", se quejó Uribarren en su último discurso como presidente de una de las entidades industriales más poderosas del país, en donde se asientan empresas multinacionales de capital extranjero, como las automotrices, y locales, como la alimenticia Arcor; además de la cadena de valor agroindustrial, entre las que se encuentra la Aceitera General Deheza (AGD).

 

El gobernador Schiaretti planteó el “modelo de gestión Córdoba", al que contrapuso con lo que "sucede nacionalmente". "Podemos trabajar juntos sector público y sector privado. Se puede hacer porque en Córdoba hay confianza y certeza”, sostuvo. Tuvo eco en el Círculo Rojo, que critica la polarización de la campaña electoral que se prevé para las elecciones presidenciales del año próximo,

 

"Siempre le pedimos consensos a la política. De acuerdo. Pero el primer consenso del que somos responsables es el del sector empresario. Eso está entre nuestras cuentas pendientes. Estar juntos, sin pensar en el objetivo individual, sin facciones, ni privilegios", soltó Uribarren. Recogió el guante el presidente de la UIA, Daniel Funes de Rioja que, durante su presentación, señaló: "Hace un año, en la Unión Industrial Argentina, nos impusimos un debate. Este es un país con grieta en la política, ¿nosotros también tenemos grieta?, ¿nosotros sólo estamos para llorar y protestar o estamos para proponer? ¿Podemos tener una voz industrial argentina, con criterio federal, con una mirada de desarrollo productivo, sustentable e inclusivo? Y nos pusimos a trabajar. No lo hicimos desde una oficina de Buenos Aires, sino desde cada unión industrial del país, desde cada sector y desde cada región".

 

Funes de Rioja, cuyo mandato concluirá el año próximo, utilizó una frase que supo utilizar Francisco Cabrera, el primer ministro de la Producción durante la gestión de Cambiemos, cuando tildó de "llorones" a los empresarios industriales, que alertaban por la crisis fabril. En ese momento, el presidente de la UIA era Miguel Acevedo, uno de los vicepresidentes de la gestión actual e integrante de la familia que controla la aceitera AGD, pero que no participó del cónclave cordobés, a pesar de que la empresa es local. Quien sí estuvo en el Coloquio fue el secretario de Industria, José Ignacio De Mendiguren, con su doble rol, ya que también es empresario e integra la conducción de la UIA. Justamente el funcionario había desatado una interna en la entidad centenaria, cuando denunció que la llegada de Funes de Rioja a la presidencia también incluía el plan de marginarlo de la conducción de la central fabril. Allí pareció apuntar el jefe de los industriales cuando señaló la presencia de la grieta entre los empresarios.

 

De Mendiguren, el enviado de Massa al evento anual de la UIC, admitió que la economía atraviesa por "dificultades", provocadas, en parte, por una "pulsión devaluatoria que se pudo evitar". También dijo que en el Palacio de Hacienda son "conscientes del problema de la brecha, que la falta de dólares, como también de la inflación", pero justificó el plan: "Una devaluación brusca sin reservas hubiera licuado salarios y echado nafta a la inflación. Era más importante bajar el techo que subir el piso".

 

Se escucharon múltiples críticas al modelo económico nacional y una de las oradoras más aplaudida por el auditorio empresarial fue la economista Diana Mondino, quien apuntó contra los planes de empleo y los subsidios concentrados en el área metropolitana bonaerense.

 

Los empresarios llenaron los casilleros de los reproches: a las distorsiones cambiarias, la inflación y la volatilidad macroeconómica, Funes de Rioja agregó los problemas energéticos; los costos logísticos, tanto locales como internacionales; y el reclamo por un Mercosur "en serio, no un maquillaje, con burocracia que es asfixiante, que no responde a un modelo de integración efectiva, que no resuelve los problemas coyunturales ni estructurales".

 

En un párrafo aparte, el industrial le dedicó a la queja por la presión impositiva: "La carga tributaria genera inequidad en un país en donde la informalidad gravita muchos más que la formalidad, que se termina convirtiendo en insoportable por el alto costo fiscal", alertó. Y le apuntó a la crisis gremial en el sector de neumáticos, al decir reclamar que se apliquen "las leyes y el código penal": "Las huelgas tienen límites", sentenció.