12|1|2023

Luces amarillas en el campamento de Larreta

11 de noviembre de 2022

11 de noviembre de 2022

Las encuestas muestran un estancamiento de su figura. El team halcón agita y Uspallata busca pasar de fase la campaña. Espejo Macri 2015 y alerta económica.

Un estancamiento de su imagen en el electorado que podría anticipar el comienzo de un descenso en las encuestas enciende luces de alerta en el campamento del jefe de Gobierno de porteño, Horacio Rodríguez Larreta, quien analiza cómo saltar de fase en la carrera de largo aliento que mantiene con sus adversarios internos por convertirse en el candidato presidencial del PRO.

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En los campamentos del team halcón que integran Patricia Bullrich, la diputada María Eugenia Vidal y el expresidente Mauricio Macri se entusiasman con encuestas que muestran que la imagen de Larreta frenó su crecimiento hace semanas, aunque no decae. “Es algo que circula por todos lados y cada vez con más intensidad”, le dijo a Letra P uno de los principales armadores del macrismo en la provincia de Buenos Aires.

 

La misma fuente analiza que el alcalde “necesita dar un golpe fuerte para no empezar a caer” en las mediciones. Las razones del estancamiento estaría en el tiempo que lleva subido a la contienda presidencialista sin haberse lanzado públicamente, pese a que se mueve como candidato. Algunas voces del PRO señalan, por ejemplo, una diferencia con su candidato para la gobernación de Buenos Aires, el diputado Diego Santilli, quien tiene mejor imagen que sus rivales internos.

 

 “Cuando preguntás por Santilli solo, está mejor que (Cristian) Ritondo, (Javier) Iguacel, (Joaquín) De la Torre. Es algo novedoso”, afirman en la mesa provincial del macrismo ante la consulta de este medio, en alusión a la carta del vidalismo y las espadas de Bullrich para la disputa por el distrito que gobierna Axel Kicillof. Como sea, ahí la pelea es mano a mano entre el titular del bloque del PRO en la Cámara de Diputados y el pupilo de Larreta.

 

Cerca del jefe de Gobierno rechazan la idea de una caída de su imagen y juran que “está entre cinco y seis puntos arriba de todos los candidatos del PRO”, incluido Macri, que no confirma ni niega sus intenciones de ir por la revancha. Para Larreta, la carrera presidencial no son los 100 metros llanos sino una maratón, donde lo importante es la capacidad de mantener el ritmo.

 

“Es el que más tiene para crecer cuando diga que es candidato de forma oficial, cuando tenga la campaña real que tiene toda persona que busca ser presidente”, se entusiasma uno de los armadores del jefe de Gobierno, aunque descree de esas encuestas y menciona un escenario de paridad en la competencia.

 

La disputa abierta con Bullrich era vista en la Ciudad como una consecuencia directa de la falta de intervención de Macri en el conflicto. “Ahora está todo más claro que antes”, agregó la misma fuente y calculó que dentro de los presidenciables Larreta es el que más espacio y posibilidades tiene de crecer en intención de voto.

 

Por esa razón, como contó Letra P, es que el jefe de Gobierno realizó diferentes retoques a su equipo de campaña a la espera de que pase la etapa crítica previa a marzo. En la mente de sus colaboradores cada vez gana más espacio la experiencia de Macri entre diciembre de 2014 y marzo de 2015, cuando aparecía tercero cómodo en la pelea que mantenían el ahora ministro de Economía, Sergio Massa, con el embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli.

 

Al consuelo de lo que sucedió en la campaña de 2015 lo acompaña desde el martes el análisis que Larreta hace de las elecciones en los Estados Unidos, donde el partido republicano no logró el resultado abrumador que se esperaba. “Lo que sucedió ratifica más su convicción de que los extremos y la grieta no sirven para ganar ni para gobernar”, sostuvo uno de los colaboradores más cercanos al jefe de Gobierno.

 

Mientras en la usina de campaña larretista buscan el tono que deberán tener los esfuerzos proselitistas, miran con mucha atención cada uno de los indicadores económicos. Una de las preocupaciones más grande que tienen es la posibilidad de que crezca el “voto bronca” en el electorado como consecuencia de un deterioro mayor del poder adquisitivo. Si eso llegara a suceder, en Uspallata dan por descontado que sería casi imposible conseguir que un candidato de “centro y consenso” lograra una victoria.