31|1|2023

Con el trumpismo en retirada del BID, Fernández busca revancha con Todesca

11 de noviembre de 2022

11 de noviembre de 2022

Tras la caída de Claver-Carone, la Casa Rosada intenta nombrar a la primera mujer presidenta de la entidad. Disputa con Brasil y cambio de la relación con EEUU.

En octubre de 2020, el gobierno argentino no pudo evitar que el halcón norteamericano Mauricio Claver-Carone fuera designado como presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de la mano del intervencionismo del entonces presidente, Donald Trump, quien rompió la tradición de que ese puesto recaiga en manos latinoamericanas. En 2022, luego de que se revelara una relación -contraria al estatuto del organismo- del hombre de origen cubano con una mujer del staff, la Casa Rosada vuelve a la carga por un cargo que desea de la mano de la secretaria de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Cecilia Todesca

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En dos años, el escenario latinoamericano cambió. En aquel entonces, en la previa de las elecciones presidenciales que el demócrata Joe Biden finalmente ganó, Trump rompió la tradición con uno de sus asesores más cercanos en los asuntos referidos a América Latina y el Caribe en búsqueda del voto antichavista y anticastrista de la Florida. De la mano de una poderosa billetera y el temor a las posibles represalias por no acompañar a la Casa Blanca, la mayoría de los países bajaron las banderas de la autonomía continental y aceptaron el desembarco de Claver-Carone en un organismo fundamental para el desarrollo socioeconómico de la región. 

 

En septiembre de este año, el sueño de Claver-Carone se acabó. A partir de una denuncia anónima, un despacho judicial realizó una investigación en la que reveló que el oriundo de Miami había favorecido a una mujer del staff del banco, con quien mantenía una relación secreta y contraria a las normas internas. Sin Trump en el poder, con una nueva administración en la Casa Blanca y con la solapada oposición de los países de la región que aprovecharon la oportunidad para desprenderse de una de las figuras más polémicas de la política exterior norteamericana, el abogado se quedó sin trabajo. Su defensa, donde esgrimió que sufría una represalia política, no funcionó para quedarse con el puesto. 

 

Con este panorama, Argentina vuelve a la carga por un puesto para el que ya propuso al entonces secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, quien vio frustrado su anhelo de comandar un organismo para el que trabajó gran parte de su vida. La designada, esta vez, es Cecilia Todesca, una mujer albertista de la primera hora que se desempeñó como vicejefa de Gabinete y que hoy trabaja en el Palacio San Martín, donde comanda las negociaciones económicas del comercio exterior argentino. En caso de ganar la elección, sería la primera mujer en la historia en presidir el BID.

 

Al igual que Béliz, su camino no será fácil, pero -esta vez- no por la injerencia de Estados Unidos, sino por la candidatura de Brasil, quien también busca llegar al máximo puesto de la mano de Ilan Goldfajn, un hombre que fue jefe del Banco Central del país vecino y que tiene una larga trayectoria en este tipo de organismos, especialmente por sus antecedentes en el Fondo Monetario Internacional (FMI). Su nombre apareció en la carrera por el impulso del presidente Jair Bolsonaro, pero el hombre que también tiene nacionalidad israelí asegura tener -al mismo tiempo- el respaldo del futuro mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva

 

Ante el resto de las candidaturas, el ecuatoriano Augusto de la Torre, el mexicano Gerardo Esquivel, la costarricense Laura Chinchilla y el chileno Nicolás Eyzaguirre, la de Goldfajn es la más fuerte por el peso y la importancia económica y política de Brasil para el continente. Además, asegura tener el apoyo de Lula, un hecho fundamental para el futuro de su posible administración y de las relaciones económicas de la región al tener en cuenta el abrupto cambio de gobierno que vivirá el gigante sudamericano ante la vuelta al poder del Partido de los Trabajadores (PT)

 

En esta nueva carrera no hay un nombre norteamericano, síntoma de que Biden relegó el cargo hacia los países que siempre debieron comandarlo y de las nuevas características de la relación bilateral, marcada por una menor intervención belicista y política de la Casa Blanca y una mayor autonomía regional. Ante los propios desafíos internos que enfrenta Washington, como las elecciones legislativas de medio término, la inflación más alta de los últimos 40 años y una fuerte polarización, el mandatario demócrata repliega sus tentáculos hacia sus propias fronteras para atender los desafíos que marcarán los próximos dos años de su gobierno. 

 

Para la Casa Rosada sería una buena noticia la posible designación de Todesca al frente del organismo de crédito más importante del continente porque le permitiría acceder, por primera vez en la historia, a su máxima instancia de decisión, lo que abriría otros mecanismos de articulación regional. Para el movimiento de mujeres sería un hecho distintivo de los nuevos vientos que soplan, porque sería la primera mujer en lograrlo. Para la región, lo más importante será que el cargo quedará en manos latinoamericanas, como demanda la historia y como debió haber sido siempre, para encontrar posibles soluciones locales a problemas locales sin la intervención ni la injerencia de la Casa Blanca.