05|12|2022

Ziliotto irá por la reelección y La Pampa votará en mayo

15 de noviembre de 2022

15 de noviembre de 2022

Verna y el gobernador sellaron la paz. Pacto para desdoblar los comicios y bancar a quienes gobiernan las intendencias. Quiénes zurcen la letra chica. Hay vice.

SANTA ROSA (Corresponsalía Patagonia) “En La Pampa todo bien”, impuso su sello en 2019 el PJ provincial cuando quiso contagiar de su mística de la unidad eterna al Frente de Todos. Abrió aquella vez las fronteras para organizar el acto político más importante de su historia, el 17 de octubre en que Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner se lanzaron a la victoria para que “neoliberalismo nunca más”. Como corren otros tiempos, pero bajo la misma lógica de que La Pampa está en orden, el gobernador Sergio Ziliotto y su antecesor y líder de la mayoritaria Línea Plural, Carlos Verna, sellaron ahora otro pacto de caballeros: hubo fumata de la paz, atada a la decisión de que las elecciones provinciales serán en una fecha diferente a las nacionales, con la idea de apartarse de la gestión de la Casa Rosada, y el mandatario buscará un segundo mandato.

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El objetivo madre de plegarse a ese Operativo Despegue que ya anunciaron otras provincias es cuidar el invicto en La Pampa, donde el peronismo ganó todas las elecciones ejecutivas desde 1983, que después de la derrota en las legislativas del año pasado asoma amenazado como nunca.

 

Verna y Ziliotto hablaron de manera directa para fijar los grandes rasgos de ese arreglo y derivaron a manos de sus leales la redacción de la letra chica: aceitan los detalles finales de una columna vertebral que indica que las elecciones provinciales serán el 14 de mayo (en coincidencia con Salta y Tucumán), con Ziliotto como candidato de la “unidad” a la reelección y, como anticipó Letra P, con la ultravernista Alicia Mayoral como vice.

 

Para darle volumen institucional al acuerdo, 55 intendentes e intendentas -incluso del ultravernismo- pidieron de manera unánime por la reelección del gobernador. El consejo partidario disimuló tironeos y tensiones para sumarse al clamor. Las razones del despegue ya estaban medidas y comentadas. Las encuestas del segundo semestre de 2022 demuestran que en La Pampa hay un reconocimiento a las políticas y figuras provinciales que exceden por mucho a las nacionales. La marca del Frente de Todos cayó en picada, pero el PJ pampeano tiene un piso del 33% de votos, sea quien fuere quien encarne la candidatura. También por eso en la provincia la coalición tiene otro nombre: Frente Justicialista Pampeano (FreJuPa).

 

Las elecciones legislativas del año pasado habían agitado reproches internos, porque el gobierno local no quiso o no supo despegarse de la onda nacional que pintaba para derrota. Las tensiones crecieron cuando el gobernador defendió esos puentes, agradecido con gestiones concretas y recursos que favorecieron a la provincia.

 

Últimos capítulos

Ziliotto -que siempre se ha jactado de su paciencia- demora para otro capítulo de la novela la formalidad de dar el “sí”, una vez que termine de deshojar la margarita. Mientras se fijan las condiciones para la foto con Verna, tejen con conversaciones la grieta en la Plural. En ese contexto de paz, surgió casi natural el nombre de Alicia Mayoral como candidata a vice.

 

Dieron su aval a esa idea los otros sectores con potencia interna dentro del PJ, el marinismo y el kirchnerismo, que en algún momento habían amagado con dar pelea por ese lugar.

 

Se rindieron ante la realidad efectiva. La ley de Paridad obliga a que la fórmula lleve a una mujer como candidata. La necesidad política le genera al PJ otro requisito: integrar a la dupla una figura representativa del norte provincial, o más específicamente de General Pico, segunda ciudad de la provincia y bastión histórico donde el peronismo garantizaba la victoria, pero donde aparecieron baches tras el surgimiento del PRO y figuras como las del exfutbolista Carlos Javier Mac Allister o el diputado Martín Maquieyra.

 

Convergencia, el espacio creado por el cuatro veces gobernador Rubén Marín, es el que cede la vicegobernación que ocupó casi todo el tiempo durante los últimos 20 años y espera a cambio alguna compensación en el reparto de las candidaturas para las bancas provinciales, o cuando se disputen las categorías nacionales.

 

Volver a las fuentes

El convenio marco entre Ziliotto y Verna contiene la cláusula que respalda la reelección de quienes ya gobiernan pueblos y ciudades, que incluye al intendente de la capital, Santa Rosa, el camporista Luciano di Nápoli. La resolución de la repartija legislativa queda en manos de una mesa que ya hace funcionar la lapicera para acomodar números y nombres en la lista.

 

Ziliotto, como presidente del PJ, decidió estar presente en esa mesa, a la que sumó a Juan Ramón “Toti” Garay, un histórico armador de la Plural y uno de los que más conoce el vínculo de amigos/enemigos íntimos que tienen el gobernador y su antecesor. El ultravernismo metió a dos pesos pesados: el exsenador y sindicalista Daniel Lovera y el diputado Hernán “Perico” Pérez Araujo. La jefa de La Cámpora y secretaria Administrativa del Senado, María Luz “Luchy” Alonso, representa al kirchnerismo y es la única mujer presente en las discusiones. El diputado provincial Espartaco “Taco” Marín referencia a Convergencia. Les hicieron lugar a otros espacios minoritarios: el diputado provincial Ariel Rojas es la cara de Compromiso Peronista (espacio creado por elexgobernador Oscar Jorge) y aparecen los sindicalistas Jorge Lezcano (Identidad Peronista, UPCN) y Roberto Robledo (Nuevo Espacio de Participación, UOCRA).

 

La salida de ese poroteo anuncia una reconfiguración del oficialismo en la Legislatura, con menos tonalidades, más presencia de los sectores tradicionales y, sobre todo, una suerte de regreso a las fuentes: ese PJ provincial que reivindica sus fuerzas fronteras adentro y que, refractario a las intromisiones nacionales, alimenta la leyenda de la “República Separatista y Compañera de La Pampa”.