20|1|2023

Lleven mi nombre a la victoria

17 de noviembre de 2022

17 de noviembre de 2022

Cristina pidió más que clamor: "Que la gente decida". Se comparó con Perón, que no quería volver, y reclamó armonía interna. Si me quieren, trabajen por mí.

Cristina Fernández de Kirchner quiere protagonizar una epopeya. En Pilar había dicho que está dispuesta a "hacer lo que tenga que hacer", pero este jueves, en La Plata, pidió más clamor y más que clamor. "Que la gente decida". Que recojan mi nombre y me lleven a la victoria, reclamó. Una epopeya. Eso quiere para lanzarse a una patriada sin garantías pero, al menos, con condiciones que no la reduzcan a una aventura políticamente suicida.

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Acaso la hinchada de 50 mil personas que cantó por "Cristina Presidenta" le haya parecido poco. Quizá no, pero es probable que lo entienda como el piso, como una plataforma, como un rumor que tiene que crecer hasta convertirse en un rugido popular que no le deje opción.

 

No es casual el recuerdo del regreso de Perón en la tarde-noche tórrida de su ciudad natal. Más: sonó a espejo en el que quisiera mirarse. "Un país muy difícil le toco al General. Cuando le permitieron su retorno, él no quería ser presidente. El mundo, el país estaba demasiado convulsionado. Lo trajeron, tal vez, demasiado tarde. Junto a Néstor nos quedamos junto a Perón respetando su conducción, pero no porque nos parecía infalible: era porque el pueblo lo había puesto en ese lugar". Cualquier parecido con la actualidad no es pura coincidencia.

 

El punto es: ¿alcanza con el pueblo de Perón, Evita, Néstor y Cristina para que Cristina, en el país convulsionado que dejará el gobierno del presidente que ella supo conseguir, vuelva a pesar de ella en el marco de una epopeya popular que no le deje margen para decir que no?

 

Por eso, el reclamo al Presidente: "Hay que acordar políticas". Por eso, los temas incómodos: inseguridad, inflación.

 

Por eso, también, la otra cita a Perón: "Armoniosamente". Léase, con Todos adentro y no con un "peronismo dividido, fracturado, inocuo".

 

Por eso, además, la referencia a otro regreso, el de Lula, que volvió de la mano de una alianza amplia, que sumó incluso a rivales de otras paradas, para proteger en Brasil, frente a la amenaza Bolsonaro, el pacto democrático que en Argentina, dijo, se quebró el 1 de septiembre, cuando le gatillaron dos veces en la cabeza, y debe ser reconstruido.

 

CFK, se ve, sabe a qué se enfrenta. Aunque "la gente decida" que quiere "volver a esa Argentina que ya tuvo", necesitará recuperar a esa gente que conquistó en el 54% de 2011 y, después, en el 49% de 2019, por obra y gracia de la tragedia macrista. Son, mínimo, 20 puntos. Una verdadera epopeya.

 

¿Me quieren a mí? OK, trabajen por mí, les pidió a la militancia y, fundamentalmente, a la dirigencia y, sobre todo, a la que gobierna. Salgan, militen, gobiernen, pongan la cara. Lleven mi nombre a la victoria.