18|11|2022

Messimanía y consumo: la fiebre mundialista se queda en febrícula

18 de noviembre de 2022

18 de noviembre de 2022

Con la crisis como escenario, las ventas pierden con Rusia 2018. Los televisores levantan el promedio por las cuotas. Expectativas y resultadismo.

Llega un nuevo Mundial, el país futbolero se ilusiona, la alegría crece y la economía… ¿Qué pasa con la economía? La pasión por la Selección suele llegar acompañada de un pico de consumo que tiene algunos fetiches: televisores, celulares, camisetas, pelotas y merchandising. Cada cuatro años, en promedio, las ventas registran entre un 15 y un 20 por ciento de crecimiento. Alguna vez, si el equipo avanza hacia la final, puede llegar hasta un 30. Con crisis e inflación, ¿será Qatar 2022 la excepción? Por ahora, la pasión mundialista tiene más posibilidades de ser febrícula que fiebre.   

desPertar

Un análisis útil para enfrentar
una realidad desafiante

Recibilo todas las mañanas en tu mail

desPertar

Un análisis útil para enfrentar

una realidad desafiante

Recibilo todas las mañanas en tu mail

 

Con cada edición, el primer rubro en ventas es el de los televisores. “Siempre en los mundiales se vende un piso de un 15% más y estimamos que se va a repetir ese número”, dicen en Afarte, asociación representante de la industria electrónica de Tierra del Fuego.

 

La suba en la venta de pantallas en la víspera de Qatar se verificó también en el Cyber Monday, que tuvo una edición pre-Mundial a principios de noviembre y dejó números positivos en cantidad de unidades respecto de la edición 2021 en la misma fecha: “Los televisores fueron el producto de mayores ventas y los artículos deportivos estuvieron entre las primeras cinco categorías. Esto demuestra que el impacto del Mundial también llegó a las compras online, que es un reflejo y un complemento de lo que ocurre en el mundo físico”, dijo a Letra P el director institucional de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), Gustavo Sambucetti

 

“Además de que se venden más unidades, el efecto Mundial es que se sube un escalón, en tamaño y tecnología. El que sin Mundial se compraría un TV de 43 pulgadas, va por uno de 50 o 55 y con mejor definición”, agregan en Afarte. Además, como coletazo de que la Copa sea en el verano argentino, la industria fueguina espera que a los televisores se agregue una venta también positiva de acondicionadores de aire. 

 

El empuje no es sólo del fútbol: el relanzamiento del Ahora 30 para la compra de electrodomésticos, a mediados de octubre, está ayudando a que las ventas lleguen al piso histórico que promedian los mundiales. Así lo reconocen los representantes de la industria, que dicen que un alto porcentaje de las ventas de televisores fue financiada por este programa. 

 

Camisetas y merchandising, en baja

El repunte en las ventas, sin embargo, no alcanza al de Rusia 2018. Si se compara Mundial contra Mundial, una medición en la Ciudad de Buenos Aires de la Federación de Comercio e Industria (Fecoba) registró, en las semanas previas al certamen, una reducción del 30% en las ventas. 

 

El relevamiento mostró una baja del 20% promedio en la venta de camisetas e indumentaria deportiva oficial vinculada al campeonato de fútbol y los números del Cyber Monday dejaron en sexto lugar de facturación a los artículos deportivos. 

 

En el rubro del cotillón, hasta hace unas semanas todavía no se registraban movimientos. Sin embargo, había alguna expectativa en que “la mayor identificación del público con la actual Selección tendiera a morigerar esa caída”, reportaron fuentes del sector. Sin embargo, uno de los datos que apareció y que explica la caída de las ventas fue el incremento en camisetas falsificadas en sitios online y puestos callejeros. 

 

El presidente de Fecoba, Fabián Castillo, explicó que, en su medición, la venta de televisores también cayó pero por falta de oferta: "Estamos observando que, más allá de la escasa demanda en comparación con otras épocas pre-Mundial, lo que se advierte es la falta de producto".

 

Las figuritas, cuestión de Estado

Todos los índices se dan vuelta cuando se mira lo que pasó con las figuritas en esta edición de la Copa del Mundo. El fanatismo arrancó hace tres meses, con la llegada del álbum: desde el primer día hubo filas y desesperación por conseguirlos. La demanda desbordó la oferta y el cartel de “no hay figuritas” sigue siendo una postal en los kioscos de todo el país. 

 

La escasez llegó a convertirse en cuestión de Estado. En septiembre, la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA) protestó frente a las oficinas de la empresa que fabrica las figuritas, Panini, para exigir la venta exclusiva y la acusó de haber priorizado a supermercados, estaciones de servicio y apps de delivery. El acuerdo llegó cuando ambas partes fueron reunidas por el secretario de Comercio Interior, Matías Tombolini. Igual, la oferta sigue sin abastecer la demanda y Argentina va a la cabeza de los más fanáticos de las figuritas. 

 

¿Negocio Mundial?

Si es buen o mal negocio no se responde sólo por los números. Mientras el Gobierno cuenta los dólares que se van rumbo a Qatar, sumados a los otros miles que viajan a otros destinos del exterior por turismo, en la balanza aparecen otras variables: aunque en caída, la suba del consumo siempre es una buena noticia para el Gobierno y el clima festivo general puede aliviar la tensión política y también la de los salarios, que corren detrás de la inflación, reconocen los empresarios. Para el balance final habrá que esperar. La variable definitiva, dicen quienes están mirando esto, dependerá de hasta dónde llegue la Selección.