18|11|2022

Tapia, el canciller en el desierto para el business mundialista

18 de noviembre de 2022

18 de noviembre de 2022

El presidente de la AFA internacionaliza su imagen en la FIFA, mientras vende la marca Selección Argentina al mundo y cierra negocios con el poder árabe.

Así como la Copa América de Brasil le sirvió para suturar heridas con la tropa de la Confederación Sudamericana de Fútbol, la organización que comanda Alejandro Domínguez; blindarse de intentonas destituyentes que emergían desde la Quinta de Olivos y soldar la relación con Lionel Messi y compañía; el Mundial de Qatar le propone a Claudio Tapia un doble desafío: consolidar u homologar su proyecto de Selecciones y disparar su imagen más allá de la Argentina, sobre todo en una FIFA donde las referencias sobre él por lo general vienen de Mauricio Macri, uno de sus principales detractores.

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Como Scaloni, Messi y toda la Selección, el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) pone en juego mucho de lo que construyó durante estos años. Quizás sea, como reconocen hasta quienes siempre lo miraron con desdén, su principal política de gestión: la solidez y la logística detrás del equipo nacional. Las personas que cuestionan la organización interna de los torneos, los arbitrajes y las improvisaciones permanentes no tienen nada para decir del funcionamiento de la Selección tras el aquelarre de la conducción de Jorge Sampaoli en el Mundial de Rusia 2018.

 

“Se la jugó ahí, cuando decidió que continuara Scaloni. Después se lograron objetivos. Lo que pase en estas próximas semanas es netamente deportivo, dirigencialmente se hizo todo y más”, suelta un alto directivo de Viamonte 1366, la casa de la pelota nacional.

 

A Lionel Scaloni lo siguen varios exfutbolistas con idéntica predica, como Pablo Aimar, Roberto Ayala y Walter Samuel; el refuerzo de Javier Mascherano como entrenador de la Sub-20 y un staff de varias decenas de personas, entre las que hay que incluir a quienes integran el equipo de monitoreo y scouting que la AFA instaló en Europa, liderado por Bernardo Romeo y Juan Martín Tassi, para evaluar y detectar a las joyas argentinas que se fueron a vivir a ese continente en las últimas décadas: los hijos de la crisis de 2001.

 

Un canciller en el desierto

El resultado deportivo en Qatar marcará el devenir económico de una AFA que se propuso, hace algunos años, instalar la “marca” de la Selección Argentina en el poderoso mundo árabe. Ese trabajo silencioso que hilvanó el gerente de marketing de la entidad, Leandro Petersen, adquirió cierta relevancia en junio, cuando Tapia firmó el “acuerdo de cooperación estratégica” con el secretario del Consejo de Deportes de Abu Dhabi, Aref Hamad Al Awani

 

La AFA se transformó en la primera federación de América Latina en exportar eventos deportivos a esa parte del mundo. El amistoso millonario del último miércoles, a seis días del debut en Qatar 2022, es parte de ese convenio cuya única razón de ser son los millones de dólares que esos pequeños países petroleros están dispuestos a poner por la Selección de Messi. La invención de una final entre Racing y Boca en Abu Dhabi, también. 

 

El Mundial de Qatar es, también, el Mundial de los negocios. En estos días en que casi todo el planeta está mirando lo que sucede ahí, Tapia tendrá reuniones y almuerzos que podrían significar futuros ingresos. Puede ser el punto de partida de nuevos esponsoreos y acuerdos bilaterales. 

 

Para eso, cuenta con el apoyo de referencias gubernamentales con espalda suficiente para firmar en nombre del país, más allá de que la relación con el presidente Alberto Fernández está dañada desde que comenzó su mandato. Tapia será –aseguran- una suerte de “canciller”, muy a pesar del primer mandatario.

 

Además del business propio de la multinacional del fútbol en la que se convirtió la FIFA, durante la travesía qatarí, que tuvo su prólogo en el amistoso contra Emiratos Árabes Unidos, Tapia hará algo que le fascina a la mayoría de la dirigencia: estar con los jugadores, sacarse fotos, sentir que la mística también puede construirse desde el margen del campo o el vestuario.

 

Es algo que enojaba particularmente a Marcelo Tinelli, que, en pleno operativo para correrlo de la AFA, siempre soltaba alguna crítica a la ropa o al estilo juvenil que exhibía Tapia cuando se mostraba con un jugador. Así sucedió en el cumpleaños de Paulo Dybala. Con camiseta Adidas, Tapia subió a sus redes una imagen que intentaba sintetizar el clima que domina en el plantel albiceleste en la previa. Fue su aporte a un eslogan que crece internamente entre Messi, Ángel Di María y compañía: #TodosJuntos.