28|11|2022

Verna vs. Ziliotto: la Legislatura empolla una candidata para la paz

07 de noviembre de 2022

07 de noviembre de 2022

Con perfil bajo, Alicia Mayoral es primus inter pares de un parlamento loteado. Su nombre suena para la vicegobernación, si se encauza la interna peronista.

SANTA ROSA (Corresponsalía Patagonia) En una Legislatura provincial multicolor, en la que se fueron diluyendo algunos liderazgos, Alicia Mayoral manoteó la cinta de capitana y levantó el perfil. Tanto, que ya le prueban la ropa de candidata a vicegobernadora del peronismo pampeano. La Flaca es una criatura con el PJ en su ADN: en la larga trayectoria de sus 62 años nunca miró más allá de las fronteras provinciales ni estuvo en el candelero para dar un salto al Congreso. Hizo su recorrido en la pampeanidad: ladera de toda la vida del exgobernador Carlos Verna, se crió haciendo política social en el bastión del vernismo, General Pico, segunda ciudad de la provincia.

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No estaba pensado su rol como un liderazgo legislativo, pero es la mujer y sus circunstancias: Mayoral es vicepresidenta de la Unicameral pampeana, le ha tocado en estos años quedar a cargo del Ejecutivo y en una Legislatura con mayoría oficialista, pero sin hegemonías sectoriales, les saca un cuerpo a propios y extraños.

 

El oficialismo ostenta 17 de las 30 bancas. En la oposición resalta el radical Francisco “Pancho” Torroba, a partir de su estilo moderado y su largo recorrido (fue diputado provincial y nacional e intendente de Santa Rosa). Se rodeó de dirigentes se su confianza y de bajo perfil y sacó provecho de un bloque PRO con menos experiencia, poco volumen político y no considerado por su dirigencia nacional. La UCR ocupa siete escaños y el partido amarillo solo cuatro.

 

Torroba se movió con cautela y alternó acercamientos al gobierno (en la pandemia o en políticas públicas estratégicas) con apariciones críticas para conservar su base electoral. Cierra el período con pretensiones de candidatura y es el opositor que mejor mide en la capital pampeana.

 

En ese escenario de mayoría peronista, el bloque del FreJuPa se configuró bajo la lógica diversa del “es con todos”. Al ultravernismo le quedaron cinco bancas. El marinismo posee cuatro y tres son del sector “Compromiso Peronista”. Hay dos sindicalistas de distintos espacios y tienen una banca cada uno el Movimiento Evita, Nuevo Encuentro y el Frente Renovador. El oficialismo además cooptó a un diputado de Comunidad Organizada, el partido que lidera el alfil de Patricia Bullrich Juan Carlos Tierno.

 

Mayoral fue construyendo su lugar en medio del loteo y del tembladeral producto de la política y de la tragedia.

 

Oscar “Cabocha” Zanoli era inicialmente el hombre señalado para representar en la Cámara los intereses del vernismo. Las tensiones entre el gobernador Sergio Ziliotto y su antecesor lo posicionaban como posible delfín de Verna para el caso de que la sangre llegara al río. Zanoli falleció en mayo, a los 56 años. Ese episodio fue un golpe al corazón de la Línea Plural “pura”, la menos ziliottista.

 

Por otro lado, la jefa de La Cámpora local, María Luz “Luchy” Alonso, renunció a la banca antes de asumir porque Cristina Kirchner la convocó para ser secretaria Administrativa del Senado.

 

A Espartaco “Taco” Marín, hijo del cuatro veces gobernador Rubén Marín, que había sido presidente de bloque en el período anterior, el vernismo le bajó el copete de arranque. Quedó embarrado en una operación judicial y de prensa que armó la AFI macrista y en el revoleo Julio “Tato” González se quedó con el cargo. González tuvo un trabajo incómodo en la relación con el Ejecutivo: retrasó la salida de la Ley de Seguridad Ciudadana con la que Ziliotto se anotó un poroto histórico, cuando al fin derogó las normas jurídicas de facto de la dictadura que regían la actuación policial.

 

Muchachas peronistas de La Pampa. Arriba, la Flaca Mayoral

Otro marinista encumbrado, el vicegobernador Mariano Fernández, cumple su segundo mandato consecutivo y eso lo deja fuera de juego desde el arranque para soñar con 2023. Otra referente, Varinia Marín –otra hija del exgobernador– obtuvo una banca en el Congreso el año pasado.

 

En esa Legislatura cargada de tonalidades pero con poca pimienta, a la salida de la pandemia y frente a la orfandad de liderazgos, la figura de Mayoral creció este año en silencio, porque no es amiga de apariciones públicas y declaraciones. Sin embargo, días atrás bancó la parada: la creación de un parque nacional en la zona oeste generó resistencia casi unánime del sector ganadero y productor, de organizaciones ruralistas y también de intendentes (incluso oficialistas). En una agitada asamblea se hizo cargo de dar marcha atrás y archivó la iniciativa del Ejecutivo. La ovacionaron hasta sus enemigos políticos. El oeste pampeano es una zona donde Verna en particular se ha hecho líder indiscutible, a partir de sus recorridas constantes y de la pelea por recuperar el río Atuel, que en La Pampa consideran robado por Mendoza.

 

La explicación legislativa fue que retirar la propuesta oficialista protegió al Ejecutivo de consecuencias peores. Esas posturas del bloque, y del vernismo en especial, generan rispideces con el ziliottismo. Mayoral se sienta en la mesa chica de Verna, pero también cosecha respeto en autoridades del Ejecutivo y nunca dejó de hacer buenas migas con el marinismo. En virtud de esa cintura, su eventual participación en la fórmula peronista 2023 puede romper una tendencia histórica: nunca en este siglo el binomio del PJ estuvo compuesto por dos integrantes de la misma línea interna.   

 

Para completar sus vínculos aceitados, tuvo el lugar más alto en la foto que días atrás se sacaron mujeres peronistas que referencian a los distintos espacios. Mayoral fue impulsora de derechos reproductivos y estuvo a favor de la despenalización del aborto, y en el debate de la Ley de Paridad de Género admitió que para plegarse a las luchas feministas vive un proceso de deconstrucción. “No he sido la más sorora”, reconoció al sentirse parte de la política tradicional con fuertes liderazgos patriarcales.

 

En ese río revuelto, todo puede darse vuelta con un gesto mal entendido o una palabra que no fue, pero en el PJ ya murmuran que, si hay fumata entre Verna y Ziliotto, todos los caminos a una candidatura a la vicegobernación conducen a Alicia.