09|1|2023

El supermartes frenaba la ola republicana y acentuaba la polarización

09 de noviembre de 2022

09 de noviembre de 2022

El oficialismo perdía la Cámara de Representantes, pero se acercaba a mantener el control del Senado. Punto de largada de las presidenciales de 2024.

A la espera de los resultados finales, que pueden tardar semanas, el gobierno demócrata del presidente norteamericano Joe Biden sufrió un revés en el control de la Cámara de Representantes, pero logró contener la ola roja republicana que anticipaba, en la previa de las elecciones de medio término, el exmandatario Donald Trump, quien no tendrá la semana que viene, cuando se espera que anuncie su nueva candidatura presidencial, el escenario político que esperaba. Fiel a la tradición nacional, el oficialismo retrocedió en el Capitolio, pero no con la fuerza que temía la Casa Blanca.

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En los hechos, el Partido Demócrata llegó a las elecciones de este martes con una mayoría de 222 bancas en la Cámara de Representantes, de un total de 435 asientos, y con una superioridad en el Senado de 51 a 50 gracias al voto desempate de la vicepresidenta y titular del cuerpo, Kamala Harris. Al cierre de esta nota, se esperaba que retrocediera en la Cámara baja, donde podría perder cerca de 20 representantes, pero parecía mantener el poder en la Cámara alta gracias a la victoria del izquierdista John Fetterman en Pensilvania, un estado pendular y fundamental de cara a las presidenciales de 2024. Este recinto se definirá con los números finales de Nevada, Arizona y Georgia. Si el oficialismo mantiene dos de ellos, seguirá al frente, pero la última carrera podría definirse en un ballotage programado para diciembre, por lo cual la espera podría estirarse.

 

“Una gran noche”, aseguró Trump en Truth Social -su red social-, donde acusó a “los falsos medios de comunicación y los demócratas” de “restarle importancia” al avance republicano. “¡Increíble trabajo de unos candidatos realmente fantásticos!”, agregó el exjefe de Estado. A pesar de la victoria en la Cámara de Representantes, el sabor era semiamargo para la oposición. Según The Washington Post, casi 150 figuras trumpistas ganaban sus comicios, pero la mayoría de ellos en territorios conservadores y no en pendulares, donde se definen las elecciones presidenciales. Por ejemplo, el negacionista candidato a gobernador de Pensilvania, Doug Mastriano, y el aspirante a senador Mehmet Oz perdieron sus respectivas carreras en uno de las provincias más importantes del país.

 

"Está claro que los miembros y candidatos demócratas están superando con creces las expectativas en todo el país", dijo la actual presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, durante la noche del martes. Además de frenar la avanzada roja, el oficialismo logró retener las gobernaciones de Michigan, Wisconsin y Pensilvania, dos estados del Rust Belt pendulares, ante nuevas caras del trumpismo duro y conquistó victorias simbólicas, como la de Maura Healey en Massachusetts, quien será la primera gobernadora abiertamente lesbiana de la historia nacional. 

 

En diálogo con Letra P, la doctora en Ciencia Política y profesora de la Universidad George Mason, Mariely López-Santana, aseguró que el país no se inundó por una ola roja por dos motivos principales: la mala actualidad económica no fue tan determinante a la hora de votar y la masa demócrata asistió más a las urnas que la republicana. "La defensa del aborto (que dejó de ser legal a nivel federal en junio) también fue importante para el electorado demócrata", agregó. Al cierre de esta nota, Vermont, California y Michigan votaron a favor de garantizar el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo.  

 

Las elecciones de este martes fueron las primeras desde la toma del Capitolio por simpatizantes trumpistas, por lo cual fueron tomadas como una evaluación de la influencia del exmandatario sobre el partido. Con estos números parciales, el balance es favorable al establishment. La candidata a gobernadora de Arizona, Kari Lake -una de las figuras más cercanas a Trump-, perdió ante Katie Hobbs y en New Hampshire el exmilitar Donald Bolduc quedaba diez puntos por debajo de la demócrata Maggie Hassan.

 

Otra mala noticia para el expresidente fue la aplastante reelección de Ron DeSantis como gobernador de Florida, un resultado que lo potencia como presidenciable republicano y rival de las internas del propio Trump. El hombre que ya protagonizó una serie de enfrentamientos públicos con el magnate consiguió el 59,4% de los votos y superó con comodidad a Charlie Crist, el líder demócrata, que llegó al 40%. Además, su triunfo logró números contundentes en distritos claves para uno de los estados más importantes del país, como Miami-Dade, donde rozó el 60%, lo que evidenció que logró un apoyo significativo de distintos estratos sociales, como la comunidad latina y las mujeres. 

 

"Ahora, el problema para los demócratas es De Santis y el problema para los republicanos es Trump", manifestó López-Santana ya que, explicó, el Partido Republicano deberá dirimir sus diferencias y cerrar su división, entre los sectores más extremos que responden al expresidente y el establishment proclive al gobernador, en el proceso de primarias nacionales de 2024. Del otro lado, estos comicios no masificaron ninguna figura demócrata importante que pueda, por ahora, suceder a Biden en el Salón Oval, por lo que se encamina a un refuerzo de su figura interna.    

 

Con este escenario, el gobierno de Biden quedará debilitado de cara a los dos años de mandato que le quedan por cumplir al frente de la Casa Blanca porque perderá una cámara, pero logrará, probablemente, retener la segunda. Si durante esta primera mitad sufrió los bloqueos legislativos de algunos de sus propios aliados, con una mayoría republicana el futuro es más sombrío, pero, al tener en cuenta que el trumpismo no se impuso con la fuerza que se esperaba, podrá ver el vaso medio lleno.