03|2|2023

El sueño de un pueblo expuso la grieta bicameral en Santa Fe

02 de diciembre de 2022

02 de diciembre de 2022

Un proyecto de bajo impacto mostró interferencias entre el Senado y Diputados y volaron pases de factura. La disputa Pullaro - PS, de fondo.

ROSARIO (Corresponsalía Santa Fe) La votación para declarar ciudad a un pueblo de la provincia expuso a cielo abierto las diferencias operativas y políticas entre la Cámara de Senadores y la de Diputados. La primera advierte que la actividad legislativa que produce choca contra la falta de disposición de la otra pata legislativa, y que eso impacta en una merma de la actividad de la Legislatura en su totalidad. La Cámara baja dice que es al revés. En el medio, se mete de lleno la discusión política entre el socialismo y el pullarismo.

desPertar

Un análisis útil para enfrentar
una realidad desafiante

Recibilo todas las mañanas en tu mail

desPertar

Un análisis útil para enfrentar

una realidad desafiante

Recibilo todas las mañanas en tu mail

 

Los cuestionamientos vienen desde hace meses, pero explotaron en la última sesión cuando se trató la declaración de ciudad de la comuna de Monte Vera, un tratamiento que tiene varios capítulos. El proyecto original fue del radical Fabián Palo Oliver y el peronista Oscar Martínez y tuvo varias sanciones de Diputados, pero no del Senado. A esto se le sumó un proyecto con igual finalidad del senador peronista Marcos Castelló que corrió el mismo destino legislativo, pero a la inversa. Descoordinación al máximo.

 

Este martes, la Cámara alta volvió a tratar el proyecto original de Monte Vera sobre tablas, aunque no un puñado de declaraciones similares favorables a otras comunas. Como para ponerle más condimento, asistieron a la sesión el presidente comunal Luis Alberto Beto Pallero y hasta el dirigente radical José Corral, presencias que algunos legisladores leyeron como presión. Finalmente, el bloque peronista Juan Domingo Perón, encabezado por Armando Traferri, no acompañó y el sueño de los pueblerinos se escurrió una vez más.

 

El episodio de Monte Vera es sólo una muestra de la falta general de coordinación bicameral que la mayoría de las bancas reconoce. En julio se realizó una reunión de las jefaturas de las cámaras y se acordó un temario de leyes. Algunas más simples como asignación de fechas provincial, una docena de declaraciones de ciudades y unas 60 leyes complejas, de las cuales 40 contaban con la aprobación de Diputados y el resto del Senado. Sin embargo, sólo salieron, a duras penas, los proyectos más simples. Algunas declaraciones de ciudades se bloquearon por conveniencia de la política electoral, algo que le reprochan haber hecho al PJ del Senado en el tratamiento de Monte Vera, ya que el presidente comunal es radical. 

 

Lo cierto es que todos se pasan la pelota de las responsabilidades, pero el Senado tomó la ofensiva y hasta dice haber pedido expresamente mayor entendimiento a la presidencia de Diputados, encabezada por el socialista Pablo Farías. Consultado por este medio, el senador radical de Evolución Lisandro Enrico sostiene que esa agenda pendiente encuentra respuestas mayormente en la "falta de trabajo de algunos espacios", y también porque "se han enfocado en cuestiones de la política más que en la agenda legislativa”. En el análisis de las palabras no se puede prescindir de la tensión política que existe entre el pullarismo y el socialismo que explotó tras el tratamiento de los pliegos de jueces y fiscales, y promete mantenerse varios meses más con el armado opositor de fondo.

 

Sin embargo, los cuestionamientos no se reducen al radicalismo. El senador Traferri considera que el problema central es operativo y que puede influir la dispersión de bloques que existen en la Cámara baja que no allanan el consenso. “Antes acordábamos temas, se hacían reuniones para no pisarnos y dar prioridades, pero no ocurre desde hace cuatro o cinco meses”, dijo a Letra P. Lo mismo apuntó un diputado del peronismo, que prefirió mantener su comentario en off y agregó que esa falta de reuniones coincide con el comienzo de la tensión en el frente opositor.  

 

En Diputados creen que es la otra cámara la que incide en la falta de resultados al armar los proyectos que le conviene y no enfocarse en algunos importantes como la ley de Educación Sexual Integral (ESI). “El año pasado, unos 300 proyectos con media sanción de Diputados perdieron estado parlamentario. No hay ley de Educación porque no la trató el Senado, lo mismo con la de Información Pública”, sostuvo el radical Palo Oliver.

 

“El problema es político, que no es exclusivo de Diputados, es transversal de todos los partidos y ambas cámaras”, reconoció el diputado. Lo cierto es que termina el período ordinario sin demasiados consensos con el aliciente de que el año que viene es electoral y la campaña reduce la actividad legislativa al mínimo.