04|2|2023

Un nuevo capítulo de la pelea entre Argentina y Uruguay inmoviliza al Mercosur

06 de diciembre de 2022

06 de diciembre de 2022

Fernández volvió a rechazar la flexibilización comercial que anhela Lacalle Pou. Diferentes soluciones para el mismo problema.

La nueva cumbre del Mercado Común del Sur (Mercosur), que se llevó a cabo este martes en Montevideo, evidenció la disputa interna entre los gobiernos de Argentina, Brasil y Paraguay que se oponen a las tendencias flexibilizadoras de Uruguay Además, profundizó la inmovilidad del bloque comercial, que durante los últimos años parece más dispuesto a sobreanalizar discusiones en lugar de aprovechar las oportunidades que existen en un mercado internacional ávido de energía y alimentos. 

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Como relató Letra P en la previa del encuentro presidencial, el gran tema de la jornada volvió a ser la intención de Uruguay para romper la disposición que establece que las negociaciones comerciales por fuera del bloque se realizan de manera conjunta para poder discutir un Tratado de Libre Comercio (TLC) con China y sumarse al Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico (CPTPP), otro pacto comercial con países del Sur de Asia. A raíz de esto y durante los últimos años, el cuarteto sudamericano se divide entre las ambiciones de Montevideo y las oposiciones de Buenos Aires, Brasilia y Asunción, que exigen respetar el orden jurídico interno y amenazaron con “adoptar las eventuales medidas que juzguen necesarias” para terminar con sus embates aperturistas.

 

“No estamos dispuestos a quedarnos quietos porque si hay algo que demostró el presente es que cualquier hecho en cualquier lugar cambia las costumbres”, aseguró el presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, quien acompañó su altisonante discurso aperturista con una aclaración que, según pudo saber Letra P, generó cierta tranquilidad en la Argentina. “No se trata de ruptura, hay que sacar del imaginario colectivo nuestro hablar de ruptura. Se trata de resolver tensiones”, dijo el líder del Partido Blanco, quien reiteró, de todas maneras, que su país “necesita y tiene vocación de abrirse al mundo”. “Nuestro equipo está dispuesto a avanzar, no a esperar. El que se queda quieto se atrasa”, reiteró. 

 

Sin la confrontación directa que mantuvo en el pasado con Lacalle Pou, el presidente Alberto Fernández consideró que “cuando en una sociedad las reglas se incumplen alguien está rompiendo” las reglas de dicho conjunto y comparó las intenciones uruguayas con la Copa del Mundo que se disputa en Qatar: "Cuando jugás al fútbol hay reglas y hay que respetarlas. El marcador central no la puede agarrar con la mano en el área porque es penal". El mandatario sostuvo que a la Argentina le “preocupan” las negociaciones que mantiene el país vecino por fuera del bloque y manifestó que “la solución no es que cada uno haga la propia”.

 

A la hora de analizar la actualidad del bloque, Argentina y Uruguay observan el mismo problema: la inequidad y las discrepancias económicas que existen entre los dos grandes, Buenos Aires y Brasilia, con los dos más chicos, Montevideo y Asunción. El problema surge a la hora de encontrar las posibles soluciones. En el país vecino aseguran que la mejor manera es abrir las fronteras del bloque y que cada uno de sus miembros pueda negociar con el resto del mundo para alcanzar mayor competitividad y solventar el déficit que tienen hacia el interior del bloque. Por su parte, los socios más importantes rechazan esta jugada porque temen que las importaciones baratas de Asia destruyan sus respectivas industrias. “Uruguay es un país libre y puede hacerlo, pero ¿Por qué no nos ponemos a pensar qué nos conviene como región?”, se preguntó Fernández. 

 

En esta disputa, la Argentina cuenta con el apoyo de Brasil, que logró dejar de lado las diferencias políticas para rechazar la avanzada uruguaya, y las tendencias económicas y políticas internacionales producto de la pandemia de covid-19, la invasión de Rusia sobre Ucrania y las disputas entre China y Estados Unidos por la hegemonía mundial. Producto de estos tres golpes sobre el sistema internacional, durante los últimos años los países tendieron a reforzar sus respectivas regiones para salir al mundo con una mayor fortaleza y seguridad que permitan un despliegue más fuerte y decidido de sus respectivos intereses. Al mismo tiempo, el mundo ha visto disminuir las negociaciones de libre comercio porque los centros de poder económico tendieron a relocalizar las producciones y las inversiones en regiones más seguras y con menores distancias entre sí para evitar imprevistos shocks y problemas mundiales. 

 

Este martes la Argentina recibió la presidencia pro tempore del bloque, que comandará durante los próximos seis meses. Durante ese tiempo buscará fortalecer las dinámicas internas que le son favorables para evitar la flexibilización que propone Uruguay. El 1 de enero asumirá como presidente de Brasil el líder del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula da Silva, un aliado de Fernández que también rechaza la jugada de Lacalle Pou y que brindará mayores probabilidades para que el Senado de su país apruebe la incorporación de Bolivia como integrante pleno del Mercosur, quien también promete boicotear las ambiciones de Montevideo. 

 

Durante su discurso, Lacalle Pou sostuvo que no está dispuesto a sufrir un inmovilismo económico y comercial por falta de acuerdos comerciales con otras regiones, pero lo cierto es que desde hace años el Mercosur parece condenado al inmovilismo por la reiteración constante de discusiones que no se resuelven y que se estiran en el tiempo porque en definitiva ni Uruguay está dispuesto a abandonar el grupo ni el grupo a permitir una violación de su estatuto interno.