27|9|2022

El oficialismo buscará aferrarse al poder en los comicios. La apremiante unidad opositora para derrotar al Terminator que no se rinde.

“Don Julio” supo retener la AFA desde que asumió hasta el último día de su vida, siempre dispuesto a hacer lo que fuera necesario para retener el poder. Entre los abogados hay un discípulo suyo, Jorge Rizzo, el Grondona de los abogados, que hoy, como nunca, ve en peligro su largo reinado de casi largos 20 años en los que no dudó en hacer lo necesario para retener el trono.

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Desde el 2006 a la fecha, el “dueño” del Colegio de Abogados es Jorge Rizzo y su agrupación Gente de Derecho. En sus orígenes porque su propuesta era la eliminación de una caja jubilatoria cuya sigla era CASSABA, que comenzó a funcionar en 2005 y que rápidamente fue derogada en 2008.

 

Para ese entonces ya Gente de Derecho cosechaba su segundo período en el  Colegio Público de Abogados de la Capital Federal (CPACF) y Rizzo era reelegido por primera vez. Lo que sucede es que este hombre ya volvió más veces que Terminator, y al igual que en la saga, las versiones siempre fueron cada vez peores. Ello sumado a que, cuando legalmente no puede presidir el Colegio, pone un hombre de paja que figure, pero las decisiones las sigue tomando él desde su oficina ubicada en el piso superior del edificio de Avenida Corrientes 1441… no es casual, él está por encima de todos.

 

Conocedor del electorado como pocos, sabe que el descontento con su gestión en pandemia era abismal, razón por la cual no llamó a elecciones en todo el 2021, pese a que los mandatos vencieron un año antes. Hubo elecciones nacionales, provinciales, locales, en partidos políticos, gremios, y hasta en clubes de fútbol, pero no en el Colegio Público de Abogados de la Capital Federal. Había que estirarlas lo más lejos posible de 2020 para que los votantes se olviden del desastre que fue la gestión. Un Colegio de puertas cerradas, que hizo un atroz silencio cuando la Justicia cerró sus puertas por seis meses, pero siguió cobrando y aumentando la matrícula, y hasta denunció penalmente a quienes pusieron el cuerpo y reclamaron (en la época dura de la cuarentena) que vuelva la actividad mediante el teletrabajo, cosa que finalmente sucedió y continúa a la fecha.

 

No es esta la primera parada difícil que tiene. Allá por 2010, tras defender públicamente la ley de medios y la resolución 125, obtuvo en las urnas un ajustado triunfo a partir del cual se fue despegando del kirchnerismo para devenir en macrista… hasta el 2019, fecha en la que se convirtió al albertismo.

 

En 2018 ya había hecho la peor elección desde que es oficialismo, solo cuando era un perfecto desconocido había sacado menos votos. Para ello fue necesario el apoyo de la Corte, que no fijó el valor de la unidad de medida de los honorarios de la ley sancionada en 2017, hasta una semana después de las elecciones. De otro modo hubiera perdido sin dudas en abril de 2018, como sucedió después en las elecciones del Consejo de la Magistratura.

 

Hoy el problema es más grave y no quedan excusas para no ir a las urnas, entonces genera mucha desconfianza que el oficialismo del Colegio disponga una elección de tres días en nueve sedes (siete de las cuales se encuentran en departamentos judiciales de la provincia de Buenos Aires).

 

La fiscalización por parte del resto de las listas será muy difícil si se necesita semejante despliegue, lo cual pone un manto de sospecha sobre los próximos comicios con olor a fraude electoral.

 

Tal vez sea el momento de que la oposición trabaje seriamente sobre un gran acuerdo para terminar de una vez con esta tiranía.