29|7|2022

20 de febrero de 2022

20 de febrero de 2022

El FdT se prepara para que las diferencias de La Cámpora con el Presidente queden expuestas en la votación del acuerdo con el FMI. Control de daños anticipado.

“Alberto necesita que el acuerdo salga... y que no sea un escándalo”.

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La frase sintetiza el ánimo de la Casa Rosada. Los votos están asegurados. Con apoyo de los propios y acompañamiento de los ajenos, el presidente Alberto Fernández sabe que conseguirá en el Congreso la aprobación del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que enviará en los próximos días. Ahora enfoca su trabajo en tratar de que las diferencias que sabe que marcarán los representantes de La Cámpora y el universo cristinista en su conjunto no conviertan al recinto en un campo de batalla del Frente de Todos (FdT).

 

Razonable, acordado, mesurado. Eso espera el entorno del Presidente del clima de debate y del tono de los discursos de la línea interna disidente. Que lo que consideran “un gol” del Gobierno en términos de problemas resueltos “no se convierta en una derrota” de la que saque rédito Juntos por el Cambio y los medios opositores. La pesadilla: que las tapas del día siguiente destaquen críticas internas feroces por encima del logro del cierre del acuerdo.

 

Para eso, Fernández activó en los últimos días diferentes líneas de acercamiento a La Cámpora y al cristinismo. Sus dirigentes de confianza acompañaron a Máximo Kirchner en la reunión del PJ bonaerense; en persona y a través de otros empezó a recomponer la relación con el ministro del Interior, Eduardo de Pedro; felicitó en público a la titular del PAMI, Luana Volnovich, con quien volvió a verse después del escándalo que generaron sus vacaciones en México. Ofreció prendas de paz.

 

“El problema es que, una vez que se apruebe, va a dejar de ser el acuerdo de Macri para pasar a ser el acuerdo de Alberto y Cristina”. El dilema atraviesa las filas cristinistas. Tanto La Cámpora como el resto de la dirigencia cercana a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner entiende que el Gobierno no dejó lo suficientemente clara la responsabilidad de Mauricio Macri en el endeudamiento que empujó al FdT a negociar con el Fondo. Cree, además, que el acuerdo implica un ajuste que empujará a la derrota en 2023 y, que todo en su conjunto, implica entregar todas las banderas del kirchnerismo.

 

El albertismo tiene otra mirada. “No sé qué más quieren que diga Alberto. Ya lo dijo de mil formas posibles. Hizo hasta una denuncia penal. Siempre supieron que había que acordar con el Fondo. Ni durante la campaña 2019 ni después, cuando asumimos, alguno dijo que no estaba de acuerdo con eso”, dice una voz de diálogo diario con el Presidente. Y agrega: “Se suponía que el acuerdo con el Fondo nos tiene que dar aire como Gobierno, pero por ahora ahora estamos cuidando que la votación no sea un quilombo”.

 

Kirchner se mueve con discreción. Dejó en claro sus diferencias con los términos del acuerdo en público con su carta de renuncia a la presidencia del bloque en Diputados y ratificó su postura en la reunión del PJ bonaerense, de la que participaron dirigentes de todas las tribus del FdT. En el mismo encuentro llamó a cuidar la unidad.

 

En las reuniones con la fuerza propia fue menos diplomático en sus críticas a las negociaciones que llevó adelante Martín Guzmán, aunque pidió al camporismo mesura en las posiciones públicas. Desde su renuncia, ningún referente de la agrupación adelantó el sentido de su voto ni expresó ninguna opinión sobre el acuerdo.

 

El silenzio stampa clásico de la organización alimenta las fantasías sobre el sentido de los votos y el tono de los discursos. Dentro del propio cristinismo hay quienes sugieren que, si a la hora del debate, al FdT le sobran los votos para la aprobación, los referentes de La Cámpora no van a ahorrar críticas. “Si los números están muy holgados, agarrate”, apunta una fuente que milita en las filas de la vicepresidenta, que también asegura que Cristina -aún a su pesar- facilitará la aprobación en el Senado. "Si algo no se puede negar es su defensa de la institucionalidad y la conciencia que tiene sobre su responsabilidad". 

 

En la Rosada esperan que el vaticinio no se cumpla. Evalúan como una buena señal que la renuncia de Kirchner no haya sido acompañada por una ola de críticas feroces ni por otros movimientos de ruptura. Una fuente camporista señala que la filtración posterior de la información que señalaba que tanto Cristina como Wado de Pedro no habían compartido la decisión fue en ese sentido, diseñada para “contener” la salida de Kirchner.

 

“La actitud que tuvo Máximo desde la renuncia fue de calma y tranquilidad. Tuvo mesura y mucha responsabilidad. Nadie salió a decir nada más”, apuntan desde el entorno del diputado. En ese sentido, señalan que los temores sobre eventuales discursos en el recinto “no tienen asidero” ni se condicen con los hechos. La agrupación no resolvió aún si votará a favor -con críticas-, en contra, se abstendrá o se ausentará del recinto.

 

Como reveló Letra P, en el cristinismo circula desde hace varios días un borrador con propuestas económicas que ese sector quiere presentarle al Gobierno, que apuntan a aumentar la recaudación y suavizar los efectos del ajuste, con inyección de recursos. El espíritu que rige el documento es que aporten al pago de la deuda aquellos que se beneficiaron con la fuga de capitales y con el modelo económico de la gestión Macri. En La Cámpora niegan que existan propuestas para entrar en un toma y daca de votos con el Gobierno. Aún con críticas y con la certeza de que se pudo haber negociado mejor, un altísimo referente del cristinismo señala en privado, parafraseando al Presidente, que “sin el acuerdo con el Fondo no se puede, con el acuerdo con el Fondo no alcanza” para que el país salga de la crisis.

 

Mientras, la Rosada activa políticas para tratar de asegurar el resto de los votos. Será fundamental el acompañamiento de las autoridades provinciales, en particular en el Senado. Aunque insisten en que todavía hay que ver la letra chica del acuerdo, en el bloque oficialista, que conduce José Mayans en el Senado, estiman que el espacio podría tener “seis o siete abstenciones” a la hora de la votación. El resto de la bancada está dispuesto a acompañar. En Diputados, el presidente del bloque, Germán Martínez, no pierde las esperanzas. Dijo que hará "lo imposible" para que Kirchner vote a favor. 

 

Con todo, en las jefaturas provinciales quieren asegurarse que el acuerdo con el Fondo no implique un recorte de recursos a sus distritos. El Presidente se encargó personalmente de transmitirles tranquilidad a varios mandatarios y confirmarles que recibirán los fondos comprometidos. 

 

Mientras, el Presidente trabaja junto a Guzmán en el cierre de las negociaciones y en la redacción del texto que enviará al Congreso en los próximos días. Cada palabra elegida, entienden cerca de Fernández, será determinante a la hora de seducir y conseguir el apoyo de la tropa propia.