22|9|2022

La crisis en Europa desquicia los mercados y amenaza a la Argentina

24 de febrero de 2022

24 de febrero de 2022

Dólar, petróleo, oro y granos hacia arriba, divisas de países emergentes y acciones hacia abajo. El daño posible y la importancia del factor tiempo.

Como se temía, VladImir Putin ordenó el inicio de las hostilidades en diversos puntos del territorio de Ucrania para frustrar el ingreso de ese país, otrora parte de la esfera de influencia de Rusia, a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). La decisión provocaba este jueves movimientos bruscos en las cotizaciones de acciones, monedas, granos y petróleo, lo que, en caso de persistir en el tiempo, podría complicar más la economía argentina.

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Minutos antes del inicio de la rueda en Buenos Aires y en Nueva York, las bolsas europeas registraban profundas caídas: Londres, 3,2%; París, 4,7%; Fráncfort, 5,2%. En tanto, en Wall Street, los futuros del índice S&P500 se desplomaban 1,8% y los del tecnológico Nasdaq, 2,6%. El panorama negativo amenazaba con arrastrar a los ADR, las acciones argentinas que cotizan en Nueva York.

 

La guerra será negativa para todos los mercados emergentes. Los capitales globales más concentrados se lanzarán –con un poder de daño que crecerá conforme el conflicto se prolongue en el tiempo– al llamado “vuelo a la calidad”, esto es hacia refugios seguros como el oro y los Bonos del Tesoro de Estados Unidos. Para eso, desharán sus posiciones en esos mercados más vulnerables, lo que implica vender activos en las monedas locales y comprar dólares para salir. Esto puede provocar devaluaciones de divisas como el real, el peso mexicano, la lira turca, el peso argentino y otras.

 

Nuestro país está relativamente protegido de ese efecto por la vigencia del cepo cambiario, pero –siempre en función de la duración del conflicto– eso no evitaría que la presión cambiaria se haga sentir en las cotizaciones paralelas, lo que, a su vez, incrementaría las tensiones en torno al oficial. La inflación, instalada en un nivel muy elevado del 50%, es un peligro que acecha.   

 

También sensible para nuestro país será lo que ocurra con las materias primas. El oro, tradicional refugio de valor en momentos de crisis internacional, escalaba en la mañana de este jueves 2,6%, mientras que el petróleo se empinaba 7% rumbo a los 100 dólares por barril. Los granos, por último, experimentaban fuertes subas, en especial el trigo, producto del que Rusia es el principal exportador mundial y Ucrania, el tercero.

 

La posibilidad de un incremento duradero de los precios de la energía y los alimentos es una pesadilla para Europa, pero podría tener impacto global. En el caso argentino, eso implicaría –de concretarse– un problema mayúsculo toda vez que el Gobierno puja con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por el nivel futuro de las tarifas de servicios públicos. Asimismo, la inflación ya vigente podría empeorar en caso de que se incremente la factura de las importaciones de gas y de que la cotización internacional de los granos influya sobre los precios internos de productos tan sensibles como el pan.

 

La soja, ya bien instalada por encima de los 600 dólares por tonelada, podría arrimar más divisas valiosas al Banco Central, pero ese efecto benéfico no impediría los daños mencionados.

 

Todo depende del factor tiempo.