03|12|2022

El presidente del PJ santafesino gastó rápido un cartucho de unidad

27 de febrero de 2022

27 de febrero de 2022

El diputado Olivera apuró el acuerdo y chocó de frente con Perotti y Bielsa. El gobernador corrió el banquito. Construcción a los empujones vs. fuego bajo. 

El PJ de Santa Fe quemó rápido uno de los cartuchos que tenía para lograr la unidad de cara a 2023. Después de una serie de reuniones por separado con las diferentes tribus peronistas, el presidente del partido, Ricardo Olivera, intentó una convocatoria conjunta para sellar la idea del todos unidos triunfaremos, pero chocó contra una pared por acelerar más rápido que el resto.

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El intento de repetir su actuación de 2019, cuando fue clave para cerrar las diferencias en el peronismo y encaminar la vuelta al poder tras 12 años, naufragó cuando el perottismo y el espacio Encuentro por Santa Fe referenciado en María Eugenia Bielsa y Marcelo Lewandowski, avisaron que no asistirían. Un mensaje de WhatsApp de Bielsa y una posterior comunicación de la ministra de Gobierno, la perottista Celia Arena, le bajaron la persiana a la convocatoria. 

 

Se podrá indagar si el perottismo reaccionó ante la ausencia de Bielsa o si, igualmente, tenía decidido no asistir. Lo cierto es que la negativa de institucionalizar la unidad la semana pasada llegó desde los espacios que tienen más consolidada la perspectiva de futuro. Esto evidencia que la disputa de poder es compleja y la unidad no se cocina vuelta y vuelta. 

 

Los fundamentos del faltazo se encuentran en que la construcción no se trabajó en profundidad, y en que el sentido de la reunión no estaba claro. “Nos preguntamos a qué íbamos, qué devolución tendríamos, qué se iba a plantear entre todos”, sostuvieron en una de las tribus que motivaron la suspensión. Pasado en limpio: la noche anterior a la reunión tenían la sensación de que iban a un rejunte más que a una mesa con diferencias allanadas. 

 

El señalado en la película terminó siendo Olivera por insistir y precipitar un proceso donde las discrepancias, por momentos, parecieron ser insalvables. Cara a cara quedarían el rossismo, el senador Armando Traferri, la vicegobernadora Alejandra Rodenas, el Movimiento Evita, el bielsismo y el perottismo; muchas sillas para poco espacio. “Lo quiso hacer a los empujones y todo lleva su tiempo”, razonaron a Letra P. El presidente del partido no tuvo la espalda para lograr por sí solo la unidad. Quedó demostrado cuando la mayoría de los espacios con los que se reunió le preguntaron qué quería y qué expectativas tenía el gobernador, más allá de lo que pensara la cúpula del PJ.

 

El episodio expuso que, para su nacimiento, la unidad tiene como rector esencial al gobernador, que es quien tiene el poder de gobierno. Otro asunto es si Perotti tiene el poder político y las intenciones de conducir. Posiblemente, en la meseta que se acaba de generar tras el stand by, requiera más que nunca que el gobernador dé el paso.

 

El presidente del partido habló más de dos horas con el gobernador el día en que le planteó la idea de hablar con todas las tribus e intentar converger. Una charla larga en la que obtuvo el sí, pero luego Perotti le quitó el banquito. Tras el aviso del faltazo, suspendió la reunión y envió un audio a un grupo amplio de dirigentes, en el cual se mostró compungido y disparó munición gruesa.

 

“Estoy con bastante amargura porque a mí, por lo menos, no me están diciendo la verdad (...) Dos espacios decidieron no ir, por razones que… no sé bien”, dijo. Luego, siguió: “Quedamos muy entusiasmados con esto pero algunos se ve que no entienden la necesidad de la construcción colectiva y para colmo no dicen la verdad”. El audio se filtró en un abrir y cerrar de ojos, con la misma rapidez que se frustró el primer intento de unidad del PJ.