07|10|2022

Un operativo de pinzas para aislar a Máximo Kirchner

10 de marzo de 2022

10 de marzo de 2022

El líder camporista no le adelantó su posición ni a su propia tropa. La suma de voluntades propias y el poroteo del Presidente.

“Hoy voy a votar como vos”, le dijo con tono irónico el frentetodista Eduardo Valdés al macrista duro Hernán Lombardi en la vereda del Congreso. El reloj marcaba las 14 del jueves y adentro del recinto ya sonaba la chicharra que convocaba al comienzo de la sesión. El diálogo de un encuentro imprevisto entre dirigentes que se tienen poca simpatía marcaba la curiosidad de la jornada: una mayoría de representantes del Frente de Todos se encaminaba a aprobar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) con el apoyo de Juntos por el Cambio. Para entonces, en el oficialismo era una incógnita cómo votarían Máximo Kirchner y la línea cristinista de la Cámara baja. El misterio se mantuvo durante toda la jornada. Pasadas las 21, ni la propia tropa de La Cámpora había recibido instrucciones.  

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El oficialismo intentó minimizar el drama. El miércoles a última hora, después de frenéticas negociaciones, el FdT se había asegurado un número abultado de votos a favor del acuerdo. El poroteo previo mostraba más de 200; un consenso más que amplio, suficiente para convencer al directorio del Fondo, y una victoria para el gobierno de Alberto Fernández.

 

El número había sido el resultado de un operativo de pinzas montado entre la Casa Rosada, con el propio Presidente al frente y el jefe de Gabinete, Juan Manzur, de diálogo permanente con los gobernadores; y la Cámara de Diputados, donde sacó pecho Sergio Massa y aplicó con disciplina sus buenos oficios el titular del bloque oficialista, Germán Martínez.

 

Después de la derrota del Presupuesto 2022, en diciembre, Massa puso a disposición todas sus herramientas para conseguir los votos: habló con gobernadores, fue clave en el diálogo con el radical Gerardo Morales, que lo bañó de elogios; llamó a su amigo personal Horacio Rodríguez Larreta y echó mano a sus vínculos con Martín Lousteau y Cristian Ritondo. Junto con Martínez, discutió la letra chica del texto con el macrista Luciano Laspina.   

 

La zozobra del final, sin embargo, avivó las grietas internas de la coalición. Ya entrada la noche, en el FdT reinaba la certeza de que el acuerdo se aprobaría con una mayor cantidad de votos de la oposición que del oficialismo. Cerca de las 22, según pudo saber Letra P, en el FdT se contaban menos de 80 votos afirmativo sobre un total de 118. En contra o inclinado por la abstención figuraba el grupo de La Cámpora y figuras cercanas a la vicepresidenta Cristina Fernández, como Leopoldo Moreau, en tanto otra decena aparecía como dudosa. A contramano, en JxC aseguraban que el apoyo sería “unánime”.

 

“Un tercio de la coalición estará abandonando al Presidente en las próximas horas. No se me ocurre una forma más cruel de abandonar a un gobierno”, bramaba en el recinto la diputada del PRO Silvia Lospennato, apuntándole al oficialismo donde más podía dolerle. En los despachos del FdT se mantenían las dudas.

 

Los diputados y las diputadas del oficialismo se reunieron por la mañana en las oficinas ubicadas en el tercer piso del Palacio. No hubo preguntas sobre el sentido de los votos. El encuentro se tradujo en un acuerdo sobre los términos del debate. A la hora señalada para el inicio de la sesión, casi toda la bancada del FdT se ubicó en el recinto pata dar cuórum. La Cámpora aportó las presencias de Marcos Cleri, Gabriela Estévez, Lucila Masin, Constanza Alonso, Cristina Brítez, Emiliano Estrada, Florencia Lampreabe y Santiago Igon, entre otras. Aunque avisó que no acompañaría el texto, el sector que lidera Juan Grabois también mandó a sus representantes, Natalia Zaracho, Federico Fagioli e Itai Hagman. Pese a que estaba en el edificio, no estuvo Máximo Kirchner.

 

Durante todo el día, se especuló con cuál sería la posición final de la línea cristinista en el recinto. El sector participó de la sesión, pero decidió no intervenir en el debate. Nadie se anotó en la lista de oradores ni dio pistas sobre su eventual voto. Kirchner estuvo en el Congreso toda la jornada.  

 

Ni las principales figuras del bloque pudieron obtener certezas y especularon con diferentes hipótesis, la abstención, el voto en contra o la ausencia. Varias fantasearon, incluso, con un posible apoyo sorpresivo. El número superior a 200 funcionó como un bálsamo. "Lo importante es que la ley salga con mucho apoyo. Después veremos", apuntaba un diputado cercano al Presidente.   

 

La situación más curiosa se dio dentro de la misma organización. Entrada la noche, la propia tropa de La Cámpora esperaba recibir instrucciones de Kirchner. “No tenemos línea”, les respondió a los interlocutores que se animaron a indagar.

 

A la espera del resultado final, el sector no cristinista aprovechó para hacer proyecciones sobre el escenario posterior a la sanción del acuerdo. “Alberto tiene que sentarse a mirar quiénes tienen ganas de retener el poder, quiénes ayudaron a mantener la gobernabilidad y quiénes ya abandonaron”, le dijo a Letra P un dirigente con acceso a la mesa chica de negociaciones del FdT. Será el ejercicio del día después, con la unidad bajo la lupa.