22|9|2022

Una negociación frenética a dos bandas entre el Congreso y la Casa Rosada

09 de marzo de 2022

09 de marzo de 2022

El FdT tuvo que ceder para conseguir el apoyo de JxC. Massa fue dos veces a ver al Presidente. El llamado a Cobos, el factor Máximo y la derrota de Guzmán.

“Vayan a pedirle los votos a Máximo”. Con una cuota de ironía, los jefes de la oposición explotaron hasta el límite la interna del oficialismo y consiguieron su objetivo. Las gestiones del presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa; los diálogos del jefe de Gabinete, Juan Manzur, con los gobernadores; los buenos oficios del titular del bloque del Frente de Todos (FdT), Germán Martínez, y hasta la intervención del presidente Alberto Fernández consiguieron un amplio apoyo de la oposición al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La contracara: no lograron imponer la redacción que había pedido el ministro de Economía, Martín Guzmán.

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Massa fue el interlocutor designado por el Gobierno para llevar las conversaciones con la oposición en el Congreso. El titular de la Cámara baja mantuvo reuniones durante toda la mañana del miércoles para tratar de consensuar una posición con los referentes de Juntos por el Cambio (JxC). Al mediodía salió rumbo a la Casa Rosada para participar junto al Presidente del almuerzo que brindó Fernández en honor a su par de la República Dominicana, Luis Abinader.

 

Para entonces, el jefe de Estado ya tenía sobre la mesa la posibilidad de eliminar del proyecto el artículo 2, que la oposición se negaba de manera terminante a votar por incluir el memorando de políticas económicas y financieras y el de entendimiento. Es decir, el programa económico que compone el acuerdo de facilidades extendidas que debe aprobar el directorio del FMI. En la presentación que realizó en el plenario de comisiones, Guzmán había planteado que el acuerdo y el programa resultaban “inescindibles”.

 

Al tanto de la situación en el Congreso, como una alerta matutina, el Presidente le había adelantado la posibilidad al secretario de Relaciones Parlamentarias, Fernando Navarro. Massa acercó otras opciones. Según trascendió en el Palacio Legislativo, el jefe de la Cámara había salido rumbo a Balcarce 50 con tres propuestas de la oposición y una idea de consenso, elaborada por Martínez.

 

Tras el almuerzo, Massa volvió al Congreso para reunirse con los jefes de todos los bloques opositores. El diputado del PRO Luciano Laspina llevó la voz cantante de Juntos por el Cambio y quedó designado como principal interlocutor. Mientras las negociaciones avanzaban en el primer piso del Palacio Legislativo, en el Anexo C de la Cámara, donde se celebraba el plenario de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Finanzas, Carlos Heller hacía correr el tiempo en el reloj con largos discursos, lo que derivaría en un cuarto intermedio nocturno.  

 

Para entonces, en el Gobierno se imponía la necesidad de conseguir los votos a costa de sacrificar los postulados propios. Las esperanzas estaban puestas en las opciones que fuera capaz de ofrecer la técnica legislativa. “Tiene que salir como sea”, rezaban en el Ejecutivo. La oposición sacaba rédito de la interna del FdT. Los jefes de diferentes bloques acorralaron al Gobierno con alusiones constantes a la resistencia de un sector del oficialismo, que funcionó como una espada de Damocles. “Así no lo votamos. Que lo vote La Cámpora”, desafiaba en los pasillos el titular de un bloque opositor.

 

Fernández siguió el minuto a minuto desde la Casa Rosada, ladeado por sus funcionarios de confianza. El secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello, también se involucró en las negociaciones. Fue el encargado de hacerle un puente con el mendocino Julio Cobos, con quien mantiene un buen vínculo. Cerca de las 18, el mandatario habló por teléfono con el exvicepresidente de Cristina Fernández de Kirchner, a quien le propuso una redacción alternativa.

 

Después, Cobos participó de la reunión que mantuvieron en el despacho del presidente del bloque de la UCR, Mario Negri, los diputados Juan Manuel López (Coalición Cívica), Cristian Ritondo (PRO), Lisandro Nieri (UCR), Alejandro Cacace (Evolución Radical), Miguel Bazze (UCR), Ricardo Buryaile (UCR) y Laspina y las diputadas Silvia Lospennato (PRO) y Margarita Stolbizer (Encuentro Federal), a quienes se sumó más tarde el bullrichista Gerardo Milman

 

En un clima de tensión, Massa y Martínez ingresaron a las oficinas de Negri cerca de las 18.20 y salieron a las 19, con las conversaciones avanzadas, pero sin definiciones. Volvieron 15 minutos más tarde, reglamento de la Cámara en mano, ya con la certeza de que se había encontrado la fórmula para destrabar la discusión.

 

Los fundamentos que remueven la interna 

Guzmán monitoreó desde Houston, donde viajó para participar de un evento mundial de energía. A tono con su distancia, en el Congreso perdía peso su afirmación de que el acuerdo de facilidades extendidas y el programa económico formaban parte de un mismo paquete. A esa hora, solo importaba salvar la aprobación de la ley y esperar que el Fondo aceptara las nuevas condiciones para darle el visto bueno al acuerdo en la reunión de directorio. En principio, en el Gobierno aseguraban que los cambios no provocarían el rechazo del organismo. El ministro se mantuvo en línea permanente con el Presidente y Massa y tranquilizó a los suyos, que pusieron en énfasis la necesidad de cerrar el acuerdo por encima de la técnica legislativa. "Argentina necesita el acuerdo", remarcaron en el Gobierno. Sobre el final, el ministro dio luz verde a los cambios. 

 

La redacción de consenso eliminó el artículo 2 del proyecto que había enviado la Casa Rosada y salvó la discusión con creatividad. Se refirió de manera global a “las operaciones de crédito público contenidas en el Programa de Facilidades Extendidas” sin hacer mención a los memorandos de entendimiento que contienen el plan económico y agregó que el Poder Ejecutivo suscribirá, “en uso de sus facultades, los instrumentos necesarios para dar cumplimiento” al acuerdo; una fórmula de autorización amplia que no deja a la oposición comprometida con el detalle del programa. Además, se refirió al acuerdo stand by, cerrado por el gobierno de Mauricio Macri, como el entendimiento “oportunamente celebrado en 2018” y suprimió los fundamentos que hacían referencia a la responsabilidad de la administración de Cambiemos. Una capitulación, al filo del default. 

 

El presidente de la Cámara salió raudamente rumbo a la Casa Rosada para informarle la situación al Presidente. Una hora más tarde, volvió al Congreso con el aval de Fernández al texto final. En la casa de gobierno relativizaron la decisión de eliminar el pasaje que apuntaba contra Macri. "Los fundamentos no se votan", argumentaron en el Ejecutivo y enfatizaron en que la discusión central del Congreso no es sobre la responsabilidad del expresidente, sino sobre el acuerdo. "Cada cosa en su momento", apuntaron cerca del mandatario. 

 

Pasadas las 22.30, el presidente del bloque del FdT anunció el acuerdo final en el plenario de comisiones y anunció el llamado a sesión para este jueves a las 14. Con la nueva redacción, se espera que el acuerdo consiga un apoyo amplio en el recinto.