01|5|2022

¿Cómo y cuándo las recuperaremos?

02 de abril de 2022

02 de abril de 2022

El autor es secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur. Traza un camino para alcanzar el objetivo de reestablecer la soberanía sobre las islas.

Desde hace muchos años me he visto desafiado por la pregunta que titula esta nota. A veces ha venido de periodistas incisivos, otras veces de interlocutores escépticos, en algunos casos ha surgido en charlas con adolescentes y jóvenes que buscan dimensionar hasta dónde vale la pena encarnar esta causa nacional. Casi siempre los interrogantes que abre la Cuestión Malvinas han estado motivados en el pesimismo acerca de las posibilidades argentinas de lograr este objetivo nacional tan largamente ansiado y no siempre convenientemente encarado. A esta altura de las circunstancias, estoy convencido de que no se trata de un problema de actitud, pesimista u optimista, sino de la identificación de los caminos que hay que recorrer para concretar lo que puede parecer inalcanzable. 

 

En efecto, esas preguntas requieren respuestas y toda respuesta debe tener como referencia la visualización de los objetivos, una perspectiva estratégica en la formulación del diagnóstico y del curso de acción a seguir, y el necesario planteo de realismo y eficacia en la ejecución. 

 

La Argentina tiene que consolidar un plan para llevar a cabo la política de Estado sobre la Cuestión Malvinas, la que es definida por la Constitución Nacional tras el objetivo permanente e irrenunciable de la “la recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho internacional”.

 

A partir de las lecciones aprendidas que nos da nuestra historia y la experiencia de otros países que lograron objetivos territoriales de similar magnitud, considero que la Argentina tiene que reunir cuatro condiciones para lograr la recuperación del ejercicio de soberanía sobre Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes.

 

Primera

Persistente reivindicación de la soberanía e insistente reclamo al Reino Unido como potencia ocupante. Resulta imprescindible que la Argentina mantenga una intensidad constante y creciente sobre la visibilización de la Cuestión Malvinas en el mundo y un abordaje de la relación bilateral con Gran Bretaña que tenga eje en la misma como una prioridad de la política exterior. 

 

Segunda

Consolidación y crecimiento de los consensos internos y los caminos que tenemos que seguir para conseguir la recuperación del ejercicio de soberanía y, también, que sumemos apoyos internacionales resulta fundamental.

 

Tercera

Efectivo ejercicio de soberanía sobre nuestros espacios territoriales no disputados. Nadie va a creer que vamos en serio por la recuperación del efectivo ejercicio de soberanía sobre Malvinas si no demostramos que cuidamos lo nuestro, si no demostramos que tenemos efectivamente incorporado el mar a la vida nacional, que cuidamos nuestros recursos ictícolas, que desarrollamos nuestras actividades en la plataforma continental, que planteamos la presencia en la Antártida desde esta condición de que somos un país bicontinental. Tenemos que hacernos creíbles con un ejercicio efectivo de soberanía en espacios que no están disputados con el Reino Unido y para que quede claro que vamos en serio desde el derecho internacional para recuperar esos espacios que se encuentran ocupados.

 

Cuarta

La atención sobre el escenario internacional y un adecuado diagnóstico y conveniente aprovechamiento de las oportunidades que ofrece. Argentina ya tuvo una fase de negociación entre 1965 y 1981, en la que no se negociaba la soberanía, se negociaban las condiciones de restitución del ejercicio de soberanía de la Argentina. En ese momento se aprovecharon determinadas condiciones, modos y plazos, pero la guerra significó un retroceso enorme en materia diplomática. Por eso, resulta fundamental estar atentos a las oportunidades que nos brinda el escenario internacional: los países que han recuperado el ejercicio de soberanía en territorios usurpados, como Panamá y China, aprovecharon la oportunidad, pero, mientras tanto, venían cumpliendo con estas condiciones: persistencia, ejercicio de soberanía en espacios propios y sumatoria de apoyos internacionales.

 

Malvinas es como un faro que nos ha posibilitado mirar hacia una dirección, mirar hacia el sur. Malvinas nos ha permitido identificar también un espacio territorial, nos ha permitido identificar que hay una usurpación, que está la Antártida, el Mar Argentino, está la Plataforma Continental y está la Patagonia. Y están, también, el presente y el futuro del pueblo argentino. Por eso, creo que la Cuestión Malvinas no tiene que ver solamente con logros a alcanzar, sino, también, con las conquistas que vamos teniendo cuando vamos adquiriendo una conciencia del enorme potencial que tiene para el desarrollo esa enorme superficie territorial que representa Malvinas y las otras islas del Atlántico Sur y esa Argentina bicontinental oceánica de la que somos parte. 

 

Sabemos lo que hay que hacer. Depende del compromiso con que asumamos las tareas que el objetivo demanda y las vicisitudes de la política internacional al logro de nuestro objetivo. Lo importante es saber que ya estamos transitando hacia el mismo: la recuperación de los territorios que nos pertenecen.