27|4|2022

"Estamos gestando las bases para que este crecimiento sea sostenible"

ENTREVISTAS

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25 de abril de 2022

25 de abril de 2022

El ministro destacó el plan productivo 2030 y se metió en el debate por la presión impositiva. "Un empresario paga cuatro o cinco impuestos, como mucho", dijo. 

El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, afirmó que el crecimiento de la actividad industrial es “sostenida” y dejó atrás la crisis de la pandemia y de la recesión del gobierno de Mauricio Macri. Desmintió la presión fiscal denunciada por la oposición, aseguró que la inversión está 10% arriba de la gestión Cambiemos y dijo que el Plan Argentina Productiva 2030 va “a crear 2 millones de puestos de trabajo” y sacará “a 9 millones de argentinos de la pobreza”.

 

Después de poner sobre la mesa de debate la reelección de Alberto Fernández, en un adelanto que publicó Letra P, el funcionario nacional repasó parte de su agenda post-covid y en medio de la invasión rusa a Ucrania que impactó en los precios internacionales, con una inflación doméstica a la que el Gobierno le declaró la guerra.  "Lo que paga un empresario son cuatro o cinco impuestos, como mucho", señaló Kulfas, mientras la oposición acusa la "presión impositiva", una de las banderas del tractorazo del domingo, una protesta que unió a halcones y palomas de Juntos por el Cambio.  

 

-¿La pandemia y la guerra entre Rusia y Ucrania trastocó el plan de gestión?

 

-El proyecto original sigue en pie, sólo que la coyuntura internacional metió dos trompadas literalmente que obligaron a trabajar también con otras iniciativas. Nuestro objetivo central era poner a la economía argentina de pie después de esa tremenda recesión que se había generado entre 2018 y 2019. En esa etapa se cometieron graves errores de política económica que llevaron al país a una parálisis, a un aumento de la deuda externa como nunca había ocurrido con esa intensidad. Sí tuvimos ciclos de endeudamiento, pero nunca en tan poco tiempo. En dos años se produjo un regreso brutal al mercado de capitales y ya estábamos entrando en un problema serio de cesación de pagos y de crisis financiera. En ese sentido, nuestro principal objetivo era volver a poner el eje en la industrialización, en la producción nacional. Y el objetivo lo hemos logrado a pesar de que tuvimos la pandemia, que nos obligó a inventar un plan de emergencia, que incluyó medidas como el ATP, el IFE, los créditos subsidiados y el Repro.

 

Kulfas, en su despacho, con Letra P. (Fotos: Victoria Gesualdi)

-En febrero impactó la tercera ola de covid, pero luego se sostuvo la reactivación industrial ¿Cuál es el escenario futuro?

 

-Estamos acostumbrados a que el crecimiento en la industria en la Argentina es indiscutible, pero que tiene diferentes momentos y que no es un crecimiento continuo. Primero tuvimos el problema de la pandemia, donde en muchas ocasiones, ya sea por el aumento de casos de covid u otros factores, se detuvo, pero fueron meses puntuales; ahora lo que tenemos es un problema vinculado a abastecimiento de insumos, que es mundial. Quiero ser claro, hay automotrices con falta de semiconductores, acá y en el mundo, y pongo ese como uno de los ejemplos. La industria argentina va a seguir creciendo y seguramente lo hará con estos movimientos, no continuo, con alguna interrupción, y luego continúa su crecimiento.

 

-¿Por dónde surge ese crecimiento?

 

-Lo que vemos hoy es que es una industria que está creciendo por los dos factores, tanto por sustituir importaciones, como se ve con claridad en sectores como autopartes, el sector automotriz, maquinaria agrícola, por poner dos ejemplos; como también con las exportaciones. Esto es lo que planteamos al comienzo, una política productiva que esté alineada con objetivos macroeconómicos. Que no sea un crecimiento de un año o dos, y después paramos por falta de dólares, sino que realmente podamos crecer sostenidamente y agregarle también nuevos sectores. Hablamos de economía del conocimiento, un sector como el software que genera 1.000 empleos nuevos todos los meses de manera ininterrumpida, que está aportando también a digitalizar el sector pyme, el sector industrial. Son desafíos enormes en un mundo cambiante, en donde pensamos que Argentina tiene todo para ser campeón.

 

-¿Cómo están trabajando para solucionar los llamados problemas de crecimiento, como la falta de divisas para importar insumos?

 

- Es un tema que por la vía de mayores exportaciones se está pudiendo afrontar. Es cierto que cuando hay más crecimiento, hay más importaciones, pero también es real que estamos en un contexto muy expansivo en materia de exportaciones. Por un lado, por supuesto, por precios internacionales, pero también por cantidad. Entonces, de esa manera, estamos gestando las bases para que este crecimiento sea sostenible.

 

-Teniendo en cuenta el Plan Argentina Productiva 2030 y las variables exógenas que trastocaron la situación, ¿cómo se planifica a 10 años?

 

- Hay que invertir la lógica en que se viene pensando en los últimos años en la Argentina, en su economía. Hay sectores que dicen hay que estabilizar primero para crecer después. Nosotros decimos que es al revés que, si no crecemos, no estabilizamos nunca. Porque buena parte de los problemas de inestabilidad tienen que ver con el bajo crecimiento, con no afrontar debidamente los problemas del sector externo, sustituir importaciones adecuadamente, generar mejores condiciones para estabilizar nuestra moneda. Planificar a largo plazo significa justamente dar un horizonte y de esa manera también reducir las ansiedades. Hoy tenemos esa cantidad de problemas que son muy claros, pero por este camino vamos a crear 2 millones de puestos de trabajo, vamos a sacar a 9 millones de argentinos de la pobreza y de esa manera, con crecimiento, vamos a no solamente reducir el déficit fiscal, sino que vamos a ir a superávit fiscal, pero por los buenos motivos, porque estamos creciendo y porque eso implica que el sector público puede recaudar más y de esa manera no hacer ajustes, sino equilibrarse de una manera virtuosa.

 

-¿Y cuál es el mensaje al sector privado?

 

-Lo que hacemos es entusiasmar a todos los sectores, decirles: “Miren, el mundo está demandando lo que Argentina tiene”. Alimentos, por supuesto porque no es ninguna novedad, pero también energía. El gas de Vaca Muerta es el combustible de transición. El mundo necesita eliminar el carbón, que es la fuente más contaminante, y avanzar a resolverlo por gas natural. Tenemos la posibilidad de que Vaca Muerta y otras cuencas generen exportaciones por 35.000 millones de dólares. 

 

-¿Cómo está el país en materia de inversiones?

 

-En un gran momento. La inversión productiva el año pasado creció 30%. Comparando con el gobierno de Macri, que era el de la lluvia de inversiones, está 10% arriba.

 

-No es lo que dice la oposición.

 

-Hay un montón de falacias que aparecen y ha habido un intento de distracción mediática. Decían que en Argentina nadie quiere invertir o que se iban de Argentina. Miremos los números. Basta de andar hablando de teoría o de operaciones falsas.

 

-¿Puede dar esos números?

 

-El crecimiento de la inversión fue del 30% el año pasado; cerca de 3.000 millones de dólares que se han anunciado y comenzado a ejecutar, y en muchos casos ya terminados. 

 

-¿Los impuestos, como la renta inesperada, espantan inversiones?

 

-Lamentablemente hay una visión dogmática en muchos sectores de la vida económica y social de Argentina sobre este tema. Hay una instalación de los 160 impuestos que es una mentira. Lo que paga un empresario son cuatro o cinco impuestos, como mucho. Puede haber variantes, puede haber alguna versión en alguna provincia o municipio. Si miramos la presión fiscal, Argentina no es de los países que tienen una mayor presión fiscal, ni de los que menos tienen; está en el puesto 66 sobre los 110 países del mundo. Hablo de cuánto pesan los impuestos dentro del producto bruto interno. Lo que pasa es que una economía heterogénea es una donde hay sectores que están totalmente en blanco y esos tiene una presión fuerte, y otros sectores que están en zonas grises o negra, que se pagan la mitad o una parte. Entonces, para algunos la presión puede ser importante, para otros es muy baja, y para otros es nula por el mecanismo de informalidad, que lamentablemente no es nuevo, que lleva muchos años en Argentina.

 

-¿Deben analizarse cambios en materia impositiva?

 

- Hay mucho para seguir trabajando en tema impositivo, en simplificación, en segmentación. Hay algunos impuestos que los pagan por igual las empresas grandes y el pequeño emprendimiento, y ahí me parece que hay cosas para revisar. Algo hemos hecho en materia, por ejemplo, de la reducción de producen contribuciones en las empresas del norte grande. Me gusta mucho la idea de planes sectoriales con incentivos fiscales que están atados a inversiones, a exigencias. La ley de economía del conocimiento tiene medidas fiscales muy importantes, pero no es para cualquiera. En empresas que invierten en capacitación, en I+D, que exportan. Entonces, que el Estado haga un esfuerzo y sea acompañado por un esfuerzo privado, me parece que está bueno. Ahora, la visión dogmática, esa visión de realismo mágico que tienen muchos sectores en la Argentina de “bajemos los impuestos y la economía vuela”, sabemos que no funciona.

 

-La directora del FMI, Kristalina Georgieva, dijo que la inflación es el problema más importante a resolver por el país. ¿Qué análisis hacés sobre este punto?

 

-Sin duda, este es un problema importantísimo. Yo no diría que es el más grave, porque para mí los más grave siempre son los que tienen que ver con la pobreza, con el desarrollo de la producción, justamente la madre de la batalla contra la pobreza. Pero sin entrar en un contrapunto, creo que es un problema importante, que ya lleva tiempo. Llevamos más de 15 años con inflaciones de dos dígitos, con lo cual está claro que es un problema estructural que no hemos encontrado todavía las respuestas, porque tiene muchas causas. Pensarlo como un problema exclusivamente monetario, como hizo el gobierno anterior, nos llevó al fracaso y a duplicar esa inflación. Hoy lo que tenemos es que, cuando empezamos a apuntalar una estrategia para reducirla, como ocurrió en 2020, como empezó a ocurrir sobre fines del año pasado, tuvimos dos shocks internacionales que han sido letales para todo el mundo.

 

-Podrían decirle que son excusas.

 

-No, es simplemente poner en contexto. Alemania en marzo tuvo 2,5% de inflación mensual. Nosotros desearíamos tener 2,5% mensual y la verdad es que Alemania es algo inédito en muchas décadas. España 3%, Turquía 5%... Claramente hay un problema internacional, a lo cual se suman nuestros propios problemas. El acuerdo que se alcanzó en materia macroeconómica y que fue avalado por el Fondo Monetario Internacional hará trazar un sendero de ordenamiento que va a ser muy importante; desde lo micro, el trabajo para el fondo el trigo, que está gestionando Roberto Feletti, con las herramientas de canastas protegidas. Insisto: es un tema complejo donde el abordaje y su solución van a llegar.