02|7|2022

¿Por qué resucitó la amenaza verde?

27 de abril de 2022

27 de abril de 2022

Dramas propios y contexto global. La inflación es la pólvora; las tasas en EE.UU. y la guerra en Europa, la chispa. Las reservas, desvelo del BCRA y del Fondo.

Bajo fuego cristinista como nunca, a Martín Guzmán le cae una nueva dificultad: semanas después de disfrutar de una relativa tranquilidad cambiaria, los tipos de cambio paralelos volvieron a dispararse y a recrear las presiones sobre el mercado oficial.

 

La rueda del martes coronó la coyuntura de tensión. El dólar "contado con liquidación" (CCL), que surge de la compra de títulos públicos o acciones en pesos y de su venta en dólares en el exterior, subió 0,4%. Este miércoles cotizaba por encima de los 215 pesos, lo que elevaba la siempre preocupante brecha con el oficial a más del 87%, la mayor desde marzo

 

En tanto, su primo el dólar MEP (Mercado Electrónico de Pagos o "dólar bolsa") volaba por encima de los 212 pesos, generando una brecha del 85%. Aunque ambas modalidades son legales, el MEP se negocia enteramente en el país, a diferencia del CCL, conocido por eso como "dólar fuga".

 

Fuera del circuito legal, el blue escaló siete pesos –17,50 en las últimas seis ruedas– y finalizó a 212,50, con lo que la brecha se estiró al 85%, la más amplia en un mes y medio.

 

Si lo externo –la salida masiva de capitales de los mercados emergentes para posicionarse en un dólar más redituable, la perspectiva de suba de tasas en Estados Unidos y en Europa y los efectos de la guerra en Ucrania– proveyó el gatillo de la tendencia, lo local brindó la pólvora. En este sentido, se destaca el empinamiento de la inflación doméstica, que acumuló 6,7% en marzo, 16,1% en el primer trimestre y 55,1% en los últimos 12 meses.

 

El deterioro de las expectativas que genera la suba de los precios, la necesidad del Gobierno de gastar más para contener la presión social, la posibilidad de que eso derive en mayor emisión de moneda y las constantes peleas en el oficialismo atizan ese fuego.

 

En ese sentido, el hecho de que los tipos de cambio bursátiles y blue vengan todavía detrás de la inflación provee más combustible a la tendencia.

 

En tanto, el tipo de cambio oficial se aproxima más que lo conocido durante el gobierno del Frente de Todos a la inflación, algo necesario para que el comercio exterior no pierda competitividad y para que el Banco Central pueda acumular reservas en línea con lo comprometido con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

 

El mercado descuenta que esa política se sostendrá y, de hecho, el dólar oficial mayorista ya se actualizó 3,5% en lo que va de abril. Esto, a su vez, le quita un ancla a los precios, lo mismo que el compromiso de suba de tarifas, lo que no hace más que incrementar las expectativas inflacionarias. Abril parece tener un piso del 5%, lo que prolonga un círculo vicioso difícil de evitar cuando el esfuerzo oficial se concentra en el equilibrio de la macro negociado con el Fondo.

 

Sin embargo, la mala noticia es que la acumulación de reservas no está por ahora en línea con las expectativas, sobre todo cuando ya transcurrió más de un mes de temporada alta de exportaciones de soja.

 

El martes, el Banco Central logró acopiar 15 millones de dólares y totalizó 229 millones en lo que va del mes. La meta de sumar 5.800 millones de dólares a las reservas para fin de año luce, por el momento, lejana.

 

Atención: ese y no otro es el gran llamador de las crisis argentinas.