02|7|2022

De la mano de una vieja promesa, Castillo ensaya una reconstrucción difícil

27 de abril de 2022

27 de abril de 2022

El presidente propone convocar a un referéndum para modificar la Constitución del régimen fujimorista. El tortuoso recorrido de una jugada desesperada.

Bombardeado y con un constante riesgo de derrumbe, el presidente de Perú, Pedro Castillo, lanzó una ambiciosa y compleja jugada política para reformar la Constitución y robustecer su estructura de poder en momentos en que sufre las consecuencias de las últimas protestas, crecen las críticas desde la derecha y la izquierda y diferentes encuestas le presentan un adverso escenario social. De esta manera, de la mano de una postergada discusión nacional luego de la caída de la dictadura de Alberto Fujimori, el exlíder sindical busca reflotar una promesa de campaña y volver a las bases para reafirmarse en el poder.

 

“Haremos llegar un proyecto de ley al Congreso para que, en la elecciones municipales y regionales, el Congreso apruebe que, a través de una cédula, se consulte al pueblo peruano si está o no de acuerdo con una nueva constitución”, afirmó Castillo el último viernes desde Cusco y el lunes presentó el proyecto ante el Congreso. La jugada busca matar dos pájaros de un tiro. Por un lado, los comicios subnacionales de medio término del 2 de octubre, cuando se elegirán 25 autoridades provinciales, 196 municipales y 1.694 distritales; por el otro, una consulta popular para determinar si la población desea modificar la Carta Magna que desde la dictadura fujimorista enmarca los designios del país, un escenario que se asemeja al de Chile con su herencia pinochetista.             

 

“Esta jugada es una respuesta a las demandas del último paro y a un sector de la izquierda que reclama cambios constitucionales”, aseguró, en diálogo con Letra P, la politóloga y docente de la facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Católica de Perú Marylía Cruz, quien adelantó que, “en términos prácticos y formales es muy poco posible que se pueda realizar”. “Es una salida desesperada e improvisada que se está formulando para recuperar aliados, pero es muy difícil que lo logre por todo lo que antecede al gobierno”, agregó.

 

La jugada de Castillo enfrenta un camino tortuoso. La decisión de modificar la Constitución a través de una “cédula” electoral, es decir una votación popular, lo obligó a presentar un proyecto de ley para crear el artículo 207 en la actual Constitución porque el 206 establece como vía legal dos caminos: una votación favorable con dos tercios de los votos del Congreso o una aprobación con 66 sufragios más un referéndum de salida. La estrategia oficialista intenta disminuir el rol legislativo porque no tiene mayorías y apuesta, entonces, a negociar una ley y no una nueva Constitución. De esta manera, busca generar una disposición para permitir la reforma a través de un referéndum que deberá responder por sí o por no a la pregunta “¿Aprueba usted la convocatoria a una Asamblea Constituyente encargada de elaborar una nueva Constitución? Si ganara el sí, el proyecto 1840/2021 fijaría los detalles del camino a seguir.

 

Si el camino legislativo es difícil, el político lo es más. El Gobierno intenta, por un lado, apelar a las mayorías sociales para brindarle mayor legitimidad ante el fuerte rechazo que sufre el Congreso; por el otro, a volver a tender puentes con otras fuerzas de izquierda que lo apoyaron en el ballotage del año pasado y se alejaron ante las promesas incumplidas y las maniobras de Castillo para no caer ante los embates destituyentes de la oposición. El primer paso de la iniciativa será su tratamiento en la Comisión de Constitución, donde su presidenta, la fujimorista Patricia Juárez, ya anunció su rechazo porque, aseguró, “el pueblo no quiere una asamblea constituyente”. Todavía falta mucho, pero, si los votos para que gane el sí todavía no son seguros -como tampoco lo es en Chile, donde la discusión es más estructural y amplia-, en el Congreso el escenario es más difícil. La presidenta de la única cámara que compone el Poder Legislativo, María del Carmen Alva, también rechazó la maniobra y fue más lejos al amenazar al presidente con “una denuncia” por promover un proyecto “inconstitucional”.

 

En conversaciones con Letra P desde Perú, Anahí Durand, la exministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables de Castillo, aseguró que el mandatario busca cumplir con una demanda “que está en importantes sectores de la población y que amerita ser escuchada y discutida” porque la herencia fujimorista generó una Constitución “a sangre y fuego” que “impuso un modelo neoliberal”. “Impuso un orden político y social neoliberal y un Estado que se reduce a ser promotor de la inversión y que se desentiende de garantizar derechos básicos”, agregó y adelantó que parar mejorar el accionar del Gobierno ante la sociedad la jugada “tiene que ir a la par de otras medidas políticas concretas”. “No va a subir la aceptación del presidente por el simple hecho de convocar a esta reforma; tiene que ir a la par de resultados”, profundizó.

 

Además, el anuncio busca engrosar la musculatura oficialista de cara a las elecciones subnacionales de octubre, donde el partido de Castillo, Perú Libre, buscará refrendarse en el poder y expandirse por el interior en momentos en los que las encuestas anticipaban un escenario muy adverso. Según el Instituto de Estudios Peruanos (IEP), el 67% de la población desaprueba le gestión del Gobierno ante el 25% que la aprueba mientras que el 65% cree que el jefe de Estado no terminará su mandato en 2026. Ante este escenario, el 61% cree que lo mejor para mejorar la actualidad sería adelantar las elecciones presidenciales y formar una nueva administración. Con este contexto y ante la necesidad de relanzar su gestión para hacerse fuerte, Castillo promueve un viejo anhelo de la izquierda y de los sectores más olvidados del país para volver a engrosar su base electoral, ganar poder en los próximos comicios y encaminar un mandato que desde el primer día sufrió dificultades que ahora, casi un año después, amenazan con su continuidad.