20|6|2022

La inflación golpea las puertas del infierno: los diablos pierden ganancias

10 de mayo de 2022

10 de mayo de 2022

Hubo un corrimiento a segundas y terceras marcas en alimentos, que generó menor rentabilidad. La retracción gana terreno, aunque se mantiene la producción.

Las empresas alimenticias comenzaron a sentir en su producción la caída de la demanda producto de un retroceso del poder adquisitivo de la población. Los "diablos", como supo calificarlos el presidente Alberto Fernández cuando inició la guerra contra la inflación, están "sufriendo" el impacto del alza de precios en las góndolas, que generó modificaciones en el consumo, lo que provocó una reducción de los márgenes de rentabilidad. Sin estar en crisis, en la Unión Industrial Argentina (UIA) siguen con atención la merma en las fábricas.

 

"El promedio da positivo todavía, pero hay algunas actividades, como alimentos, que están sintiendo menos demanda", admitió a Letra P uno de los líderes industriales que vigila los números de la actividad fabril ante la crisis inflacionaria. Según otra fuente de la entidad, las empresas del sector mantienen el ritmo en cantidades, pero "algunas marcas comenzaron a tener un ritmo menor en la demanda, con cambios en hábitos de consumo, propio de épocas en donde el poder adquisitivo se reduce".

 

La Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal) está presidida por Daniel Funes de Rioja, también jefe de la UIA. Desde que se inició una remarcación de precios en las góndolas, la entidad quedó envuelta en acusaciones de desestabilización del plan antiinflacionario, con precios que eran "injustificables" para el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti. En las mesas de negociaciones, los empresarios dejaron sus quejas por el efecto de los precios congelados, o con subas por debajo de los costos operativos para justificar las alzas, que llegaron a un pico del 7,5% en febrero pasado.

 

"Con esta inflación y pérdida de poder adquisitivo, la gente restringe consumo o va a productos más económicos", confirmó a Letra P un empresario industrial. El corrimiento del consumo a segundas y terceras marcas, e incluso hacia las denominadas "marcas blancas" que se venden en supermercados, generó una caída de la rentabilidad de las compañías alimenticias, que en algunos casos mantuvieron el ritmo de producción, pero dejaron en el camino las ganancias del sector ante la necesidad de vender productos baratos.

 

Los industriales se quejaron, además, del aumento de los costos y anticiparon que "a mediano plazo, la producción terminará siendo afectada por una reducción de la actividad productiva". "Por ahora vemos ritmo promedio sostenido, pero cada vez son más las empresas que salen de ese promedio", se lamentaron en la UIA.

 

De confirmarse el escenario, la situación del sector sería particular debido a que, de resultar cierta la acusación oficial de que generó, en teoría, remarcaciones en las góndolas, en la práctica sería un boomerang que impactaría sus negocios. "La inflación está generando un ámbito difícil, que si bien se está intentando controlar vía paritarias para recomponer el poder adquisitivo de los trabajadores, el porcentaje de informalidad es muy grande en el país y costará mucho más poder emparejar la situación", analizó una fuente fabril.

 

Sin embargo, las "sensaciones" en la UIA no son unívocas. Mientras algunos empresarios consultados por Letra P advirtieron de una futura caída de rentabilidad y de un pase a segundas y terceras marcas que se registró en la actualidad, otras voces negaron el escenario. Ante la consulta sobre la visión de retracción marcada por sus pares industriales, el dueño de una fábrica que integra la conducción de la Copal respondió, tajante: "No creo".

 

A diferencia del ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, que había abierto el paraguas y admitió que "la inflación de abril no viene bien", para el vicepresidente del Banco Central (BCRA) Sergio Woyecheszen la inflación de abril se "desaceleró", aunque aclaró que es necesario acelerar el crecimiento de la economía "lo máximo posible", y enfatizó que para lograr ese objetivo el rol del Estado es fundamental apuntalando el gasto. Argumentó, en esa línea, que "el gasto real" por parte del Estado tiene que ser "positivo" para sostener los niveles de demanda que apuntalen el mercado interno y le den volumen de ventas a los empresarios, y desde allí logren escala que incentiven exportaciones.

 

A la espera del índice de abril, que el Indec publicará este jueves, el ministro de Economía, Martín Guzmán, anticipó que será "menos malo que marzo", cuando alcanzó un 6,7%. Así lo expresó en el marco de una extensa entrevista que concedió el lunes a la radio FM Urbana Play. "Cuando un país lleva mucho tiempo con inflación de dos dígitos, eso tiende a generar una desconfianza en la moneda", analizó, antes de considerar que "no es consistente pensar que el Estado puede vivir de vivir prestado o emitir una moneda que la gente quiere menos". Sus argumentos fueron leídos en clave de la interna todista