28|6|2022

La falta de dólares pone en peligro el rebote, la esperanza albertista

17 de mayo de 2022

17 de mayo de 2022

Dato económico y político. El crecimiento es la gran carta de Fernández en "el debate" de Todos y su mayor apuesta electoral. Alternativas y el rol del FMI.

La temporada alta de las exportaciones de soja no le está rindiendo al Gobierno los frutos necesarios en materia de acumulación de reservas en el Banco Central (BCRA), uno de los ítems más importantes del acuerdo de refinanciación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La tendencia resulta llamativa porque, además del factor estacional, los elevados precios de los granos deberían beneficiar al país. Sin embargo, una suma de factores externos y –¿cuándo no?– domésticos diluye esa ventaja y pone en duda el principal y acaso único par de activos económicos del presidente Alberto Fernández y del ministro Martín Guzmán: el crecimiento de la actividad y del empleo.

 

El titular de la cartera de Economía proyecta una expansión del producto bruto interno (PBI) del 5% para el año y, en una reciente visita a Salta, señaló que, "en la medida en que podamos actuar de forma programática, cumpliendo con los planes que hemos trazado, se va a poder fortalecer nuestra economía, vamos a contar con más reservas y vamos a llegar a 2023 con una economía creciendo y con condiciones para seguir creciendo". El horizonte electoral, destinado al fuego amigo, surge claramente de sus dichos.

 

Sin embargo, analistas privados comienzan a encender luces de alarma ya que, sin una cantidad suficiente de divisas, no solo quedarían comprometidas las expectativas de estabilidad del tipo de cambio oficial, sino que se haría difícil abastecer las necesidades de importaciones del sector industrial, motor de la actividad.

 

En un informe reciente, la consultora Analytica señaló que, "durante los primeros cuatro meses del año, el Banco Central no pudo incrementar las reservas internacionales por fuera del desembolso de 6.752 millones de dólares netos del acuerdo con el FMI. Por el contrario, sin contabilizar ese ingreso, perdió 4.409 millones, principalmente por el aumento de las importaciones y, en especial, por una dinámica preocupante en las compras externas de servicios y energía".

 

"Mayo y junio son los meses claves para la liquidación de divisas del agro, en los cuales el Banco Central puede revertir el cuadro y acumular reservas", añadió.

 

Sin embargo, lo ocurrido en los últimos días mantiene vigentes las dudas.

 

Al cierre de la rueda del último lunes 2, las reservas internacionales del BCRA alcanzaban a 42.066 millones de dólares; en tanto, el martes, culminaron en 41.357 millones, lo que supuso una pérdida de 709 millones.

 

La consultora Ecolatina apunta al propio acuerdo con el Fondo como una limitación para la expansión del consumo, motor que da cuenta de casi el 70% de la economía nacional. "La suba en las tasas de interés" prevista en el pacto "encarece el crédito al consumo y la inversión. Además, la meta de acumulación de reservas le pone un tope al nivel de importaciones que se pueden pagar con el actual nivel de oferta de divisas, sobre todo al descontar que las compras de energía crecerán fuertemente, sumado, todo esto, al salto de la inflación global, el encarecimiento de los fletes y el recalentamiento del déficit turístico", señaló.

 

El problema, más que la entrada de divisas, es su salida, a pesar del cepo. Esto último se concentra en importaciones de bienes superiores a las esperadas, salida de dólares por la normalización de turismo emisor y dos consecuencias de factores externos: el encarecimiento de las importaciones energéticas por la guerra en Ucrania y pagos mayores por fletes en un mundo con cuellos de botella en las cadenas de suministro.

 

"Las importaciones (…) crecen fuertemente y son prácticamente idénticas al valor de los despachos FOB (devengado, sin costos de seguro y fletes). Es lógico, ya que, ante mayores limitaciones de acceso al mercado de cambios, los importadores prefieren realizar los pagos con la menor dilación posible, sin acumular deuda con proveedores. Esto implica una necesidad adicional de dólares para importar del orden de los 5.000 millones de dólares promedio por trimestre", explicó Analytica.

 

"El cepo cambiario no tiene la capacidad de alterar el fuerte aumento en la importación de servicios. Por el contrario, la brecha produce incentivos para su profundización. Esto es lo que se sigue observando en los datos del Central. Dos componentes destacan en el déficit del primer trimestre: viajes y pagos al exterior con tarjeta (1.374 millones de dólares) y fletes y seguros (1.098 millones). Cada uno está afectado por situaciones particulares: la salida de la pandemia normaliza los viajes al exterior, lo que implica que esta serie ya se ubique por encima de los niveles de 2019. Los costos de los fletes aún están afectados por la crisis logística internacional: durante el primer trimestre, valuados en dólares, su costo creció 12% respecto al trimestre anterior, luego de aumentar 42% en el último trimestre de 2021", continuó.

 

El anticipo de importaciones y los viajes al exterior pueden interpretarse, también, como formas de huida del peso en un contexto de inflación creciente.

 

Lo complejo del escenario no radica solamente en que quede en riesgo, en lo que resta del año, el compromiso de acumulación de reservas asumido con el FMI, algo que podría ser contemplado por el organismo. Más allá de eso es que la falta de dólares puede minar el crecimiento que se prolonga tras el rebote pospandémico del 10% del año pasado, principal carta de legitimación de la política económica oficial.

 

La inusual demanda de divisas podría abordarse, indicó Analytica, a través de tres mecanismos: aumentos mayores de la tasa de interés, lo que ayudaría a que los agentes mantuvieran sus posiciones en pesos; una aceleración de la pauta de devaluación del tipo de cambio, lo que aceleraría más la inflación, o limitar más las importaciones, para lo que se requeriría un aval del Fondo. El menú se parece demasiado al "dilema del prisionero" ya que "las tres opciones generan costos en términos de actividad económica", concluyó la consultora.