02|12|2022

“La alianza de Lula con Alckmin es muy dudosa, pero hay que derrotar a Bolsonaro”

05 de mayo de 2022

05 de mayo de 2022

El exdiputado federal reconoció diferencias internas por la sociedad con el centroderecha para ganar en octubre, pero reconoció que "Brasil es un despelote".

Luego de permanecer 580 días preso y tras no poder participar de las elecciones de 2018, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva lanzará este sábado su candidatura junto a su exrival del ballotage de 2005, Geraldo Alckmin, como vicepresidente para ganar las elecciones de octubre. “Es una alianza muy dudosa, pero hay que hacer cualquier cosa para derrotar a Jair Bolsonaro”, reconoció en diálogo con Letra P uno de los fundadores del Partido de los Trabajadores (PT) y actual miembro de su dirección nacional, Raúl Pont, quien evidenció que dentro de las filas que conduce el exlíder metalúrgico existieron voces disidentes respecto del pacto con el exgobernador de San Pablo, cercano al establishment político y económico.

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Pont, exintendente de Porto Alegre, afirmó que su país “es un despelote” y que sufre “un descalabro ético, moral y administrativo” por culpa de un gobierno “ultraneoliberal”. En este contexto, adelantó que la candidatura de Lula da Silva “toma mucha fuerza” para ganar en primera vuelta, aunque consideró que la alianza no estará exenta de dificultades internas como las que atraviesa el Frente de Todos (FdT) en la Argentina. “La hegemonía del PT y de Lula ponen condiciones muy particulares para el próximo gobierno”, consideró, a la vez que recordó que el exmandatario “firmó ante los sindicatos que está comprometido a derogar las reformas laborales de Michel Temer y Bolsonaro”. De todas maneras, alertó: “No pongo las manos en el fuego por Alckmin”.

 

–¿Cómo analiza la actualidad de Brasil?

 

–La pandemia afectó mucho la economía, el empleo y la calidad de vida de la gente. Brasil perdió casi a 700 mil personas por el covid-19 y la economía está bajo una dirección que es la peor posible porque es generadora de desempleo y desigualdad social. Tenemos un gobierno ultraneoliberal y la distribución de la riqueza y la política de incentivos que  podría hacer, no las hace. Ahora vivimos un período de inflación que no teníamos hace muchos años y los asalariados y jubilados somos los primeros en pagar. Acá solo están bien los banqueros y el sector financiero, que viven de las tasas de interés, y el sector del agronegocio, que exporta. El país está muy mal, por eso toman mucha fuerza las ideas de Lula y del frente de izquierda.

 

–En este contexto, ¿Lula lanzará su candidatura el sábado?

 

–Sí, va a ser candidato. Ya está resuelto. El sábado vamos a tener un acto de ratificación junto a los miembros de las otras agrupaciones que componen el frente: el Partido Comunista de Brasil (PCdoB) y el Partido Verde, con un gran grado de unidad y coordinación con el Partido Socialista Brasileño (PSB) que presenta a Alckimn como vicepresidente.

 

–¿Qué le aportarle Alckmin a la candidatura de Lula?

 

–La Dirección Nacional (del PT) cree que puede atraer una buena porción de votos en San Pablo, que es el estado más grande del país y donde más sufrimos por la campaña en contra de Lula. Particularmente creo que agrega poco, pero es una señal para disminuir la crítica de que Lula viene para romper todo lo que se hizo con Temer y Bolsonaro y que es un izquierdista. Ahí se puede ganar algo porque Alckmin es un hombre muy reconocido por la vieja socialdemocracia brasileña. La gran mayoría del PT va a votar por aceptar la posición del PSB y presentarlo como vice. No se gobierna tres veces San Pablo sin nada, algún peso tiene este hombre.

 

–¿Usted está de acuerdo con que sea el compañero de fórmula?

 

–Una parte de la Dirección Nacional pensaba que sería mejor una candidatura que expresara mejor la resistencia a Bolsonaro en los dos grandes frentes de los últimos años, como el Frente Brasil Sin Miedo y el Frente Brasil Popular, que involucra a sindicatos y movimientos populares que han resistido las políticas de Temer y Bolsonaro. A mí me parecía alguien de estos sectores sería mejor, pero la mayoría del partido optó por aceptar la propuesta del PSB.

 

–En Argentina, el gobierno del FdT no funciona de la mejor manera, ¿Cree que la alianza entre el PT y Alckmin podrá funcionar?

 

–Sigo la situación en Argentina, pero acá la hegemonía del PT y de Lula en la alianza pone condiciones muy particulares para el próximo gobierno. Lula firmó delante de los sindicatos y los trabajadores que está comprometido a enfrentar las condiciones que vivimos con un fortalecimiento de la participación popular en el gobierno, a derogar las reformas laborales de Temer y Bolsonaro y a mejorar la previsión social, que fue muy atacada. Lula no está mintiendo, va a hacer eso porque si no, perderíamos la base social que nos sostiene. Lula tiene condiciones, incluso con Alckmin en el gobierno, de recuperar una política social desarrollista como ya hicimos en los primeros gobiernos con Lula y Dilma (Rousseff). Eso no es una garantía previa, vamos a tener que luchar porque eso no va a caer del cielo.

 

–¿No le cree que Alckmin pueda ser un nuevo Temer?

 

–Hubo una decisión del partido que cree y tiene confianza de que no vamos a repetir los mismos errores del pasado y que vamos a estar preparados para enfrentarlos. Pero no pongo las manos en el fuego por Alckmin y ese es un peligro real. No es ninguna invención. Esta es una alianza muy dudosa. Es un riesgo que vamos a correr, pero hay que hacer cualquier cosa para derrotar a Bolsonaro. No se aguanta más. El país es un despelote, vivimos un descalabro ético, moral y administrativo.

 

–¿Cuáles serán los desafíos de una posible presidencia de Lula?

 

–Lo peor es la ley que establece límites al gasto en las áreas sociales. La ley del techo de gasto es lo peor que se pudo hacer porque lo único que deja liberado es el pago de la deuda. Eso es fantástico para los ricos porque el Gobierno no puede gastar en salud, en educación ni en desarrollo social, pero no hay ningún límite en ningún presupuesto para pagar la deuda interna. Eso es lo primero que debería cambiar el futuro gobierno para poder actuar en favor de las mayorías.