13|6|2022

Una equilibrista en el think tank más poderoso de la Argentina

13 de junio de 2022

13 de junio de 2022

Especialista en protección social y feminista, asumió hace un año la dirección del Cippec. Sus inicios como asistente y el arte de convivir con la grieta.

La del último 2 de mayo fue la primera gran cena del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) en la que Gala Díaz Langou tuvo que posar para todas las fotos y dar el discurso más político de la noche. El año pasado, aún con restricciones, el evento que congrega a referentes del poder político, económico, judicial y de la comunicación se había reconvertido en un cóctel con participación muy reducida. En 2022, en cambio, volvió a brillar con más de 1000 personas que asistieron para donar fondos (entre un 25 y un 30% del presupuesto de Cippec sale de esa noche), para lucir ropa formal y, fundamentalmente, para hacer lobby entre vinos y finger food.

 

Nacida y criada en el think tank más importante del país –donde ingresó en 2006 como asistente-, Díaz Langou asumió la dirección ejecutiva hace un año, en reemplazo de la politóloga Julia Pomares, hoy jefa de gabinete de asesores de Horacio Rodríguez Larreta.

 

Licenciada en Estudios Internacionales por la Universidad Di Tella, antes de dirigir Cippec lideraba el programa de Protección Social. Desde allí, impulsó investigaciones y recomendaciones de políticas públicas en pobreza, infancia, empleo, previsión social y desigualdades económicas de género. Hoy su agenda es tan amplia como la de la organización que la tiene a cargo y los temas relevantes fueron planteados en la cena del 2 de mayo, esta vez centrados en “Democracia 40”, el proyecto institucional lanzado en 2021.

 

De un lado. Díaz Langou con Rodríguez Larreta y Sergio Kaufman, presidente de Cippec

Sobre un escenario vacío y en un marco de austeridad, distinto de eventos anteriores, Díaz Langou mencionó tres de las numerosas recomendaciones a propuestas concretas de política pública que quiere instalar la organización que dirige. Cada una fue recibida con alegría de un lado e incomodidad de otro (los abucheos están mal vistos en estos espacios). Es que ninguno era de fácil digestión: jubilaciones de privilegio, extensión de la jornada educativa en el nivel secundario y boleta única de papel.

 

Conformar a todo el mundo no está en sus planes, porque uno de los grandes objetivos, dice Díaz Langou, es justamente “mostrar el amplio espectro de actores” con quienes trabajan. “Trabajamos con la política, pero también con el sector privado, con los sindicatos, con los movimientos sociales, con los medios, con la cooperación internacional, con el activismo joven”, describe esta barilochense devenida porteña.

 

Del otro. Díaz Langou con Kaufman y la ministra de salud Carla Vizzotti

Con mesas largas y libertad de asientos, un grupo en el que se mezclaban albertistas y kirchneristas se preguntaba si no sería el único de ese color político. El salto de integrantes del think thank al gobierno porteño o al gobierno nacional cuando Mauricio Macri era presidente es notorio y podría confirmar el ¿prejuicio? que circulaba en esa mesa peronista. ¿Estaba equilibrada la balanza? Díaz Langou sostiene que “no hubo ninguna fuerza mayoritaria” sino “un real equilibrio, que en términos de coaliciones fue casi 50-50, con una mucha mayor presencia de dirigentes provinciales, que ayudó a equilibrar mucho más”.

 

“Cippec no puede cumplir su misión de proponer políticas públicas para un futuro mejor de la Argentina si no trabajamos con todo el arco político”, aclara la directora ejecutiva. De hecho, de la cartera de trabajo con gobiernos, “el componente mayoritario es el gobierno nacional”.

 

De la labor de incidencia y promoción de políticas públicas solo quedan afuera “los extremos de ambos lados”: “No tenemos vínculo fluido, quizás, ni con el FIT ni con los libertarios”. “Tampoco tienen ninguna jurisdicción a cargo”, reflexiona.

 

Feminismo, maternidad y cuidados

Un clásico de los últimos años de las cenas fue la foto de las mujeres asistentes, no solo para darles visibilidad sino para mostrar el esfuerzo de la organización en la convocatoria paritaria. En 2019, por ejemplo, quienes compraban una mesa eran instados cordialmente a integrarla de manera igualitaria. Este año no tuvo foto de la presencia femenina, aunque no descartan volver sobre esa idea, reformulada, el año que viene. “Siempre fue un objetivo de Cippec mostrar mayor equilibrio de género en la cena porque la dirigencia en Argentina está muy masculinizada”, confirma Díaz Langou.

 

La especialista en políticas públicas es feminista y su ingreso a los temas de género comenzó por el lado de las infancias. Desde sus inicios en la entidad trabajó temas sociales ligados a la pobreza, en especial sobre niños y niñas. Fue a partir de profundizar en la relevancia de las desigualdades de género para resolver los temas del desarrollo más estructurales, que comenzó a mirar con perspectiva feminista. “Una vez que te ponés los anteojos violetas, no te los podés sacar nunca más”, ilustra.

 

Sobre este foco de interés también trabaja hoy. “Estamos mirando el eje de reducción de la pobreza, con una lente de desigualdad muy centrada también en la transición demográfica que está experimentando la Argentina”, explica. En ese marco, resulta imperioso, desde su punto de vista, “la necesidad de contar con un sistema de cuidados que sea integral y que sea federal”.

 

El proyecto de ley del Poder Ejecutivo en ese sentido podría ser, especula, el puntapié inicial, aunque se trata de un problema sobre el que Díaz Langou viene advirtiendo desde hace varios años, inclusive anticipando las consecuencias de la pandemia de COVID 19 sobre las mujeres y las infancias: “Si no podemos resolver la crisis de cuidados, Argentina va a tener muy pocas chances de salir de esta trampa del desarrollo en la que estamos en términos económicos”, sostiene.

 

En ese sentido, la institución que dirige incorporó políticas de género internas. “Tenemos más de lo que marca la ley, lactarios, un plus por espacios de cuidado para varones y mujeres, y una mirada que va muy en línea con nuestras recomendaciones de política pública, en particular la de tender a licencias equitativas por paternidad y por maternidad y de incentivar una mejor división de responsabilidades en lo familiar”.

 

Díaz Langou fue madre en plena pandemia y vivió en carne propia lo que había estudiado durante muchos años. De hecho, asumió la Dirección Ejecutiva cuando su hija tenía un año y medio, algo imposible sin la red de cuidados que la sostiene. Sobre eso, amplía: “Gracias a la situación de privilegio en la que vivo, puedo darme el lujo de tener esa red sólida que me habilita un desarrollo profesional. Una persona con menos recursos no puede hacerlo”.